La Selva de Próspero
Sapere aude!
Datos personales
- Nombre: Ansetobeah
- Lugar: Madrid, Spain
Quise amar desde tantos planos, que me convertí en un punto.
22.11.09
La rabia y la amargura vienen de saber que no hay retorno. Pero hay que volver a emprender camino para acabar en el mismo sitio; es decir, en cierto modo se retorna, no a lo mismo, pero sí a una frustración similar. La rueda es la gran metáfora, pero con precisiones. Quizás esto es demasiado filosófico o enrevesado.
Aquí estoy, pasadas las once de la mañana, sin guía. Aunque me ofreciesen todo el oro del mundo me sentiría apagado. Me da igual que tú vivas o mueras. Me da igual lo que te pase. Previo a esto se ha dado un paso: me da igual vivir o morir y me da igual lo que me pase. Es posible que padezca dolores y enfermedades; es posible que me dé por gemir, llorar, gritar, enrabietarme... Pero será una reacción, nada más. No me dolerá el hecho de que la enfermedad o las adversidades me hayan impedido conseguir algo que yo pretendía; porque no hay nada que pretender por mi parte ni por la de nadie. Cualquier pretensión en este campo de batalla es presuntuosa e irrisoria.
Si tuviese que preparar una clase para mañana (es decir, si hubiese sido condenado a ser docente -cosa de la que el sabio destino me ha librado-), pondría una actividad para todos los alumnos. Sería el examen antes de las vanidades y consistiría en conjugar el presente de indicativo del verbo "cagar". ¿Qué más da cuál sea el verbo, si lo importante es saber conjugarlo? (Y "cagar" es más estético, ético y religioso que "votar" -hablo de "votar" conjugado en esta desfachatez de país en que morimos-). Pero hay libertad de cátedra (el docente, sobre todo en la universidad, puede hacer lo que le venga en gana para adocenar a los homúnculos asistentes), así que cualquier verbo será bien hallado. También podría ser uno original y provocativo y pedir como deberes la conjugación en presente de indicativo de la frase "Asistir a la Plaza de Oriente como acto de respeto y de reconocimiento". Comenzaríamos, como ejemplo, poniendo la primera persona: "Yo asisto a la Plaza de Oriente como acto de respeto y de reconocimiento". Seguramente algún "espíritu" (léase "fantasma") libre se escandalizaría y no vería dos palmos más allá de sus narices.
20.11.09
La madrugada es un templo y un vaso de saliva. ¿Cómo respiras mientras duermes? Yo respiro gateando sobre los pulmones de la muerte. ¡Y cómo respira la muerte! Sus pulmones están limpios, ningún virus se atrevería a profanarlos. La muerte, que no existe, merodea y me rodea para advertirme de vacíos y promesas; es leal como un kleenex pegado a la herida y formal como un niño acomplejado. Los vacíos se multiplican y todo da lo mismo. La noche siempre es la noche: universal y final. A mí me gusta respirar la noche. ¿Habéis tenido una embolia de voluntad? ¡Es letal! ¡Mata todos los deseos! Sientes un mareo, los escrúpulos quedan ulcerados y todo se llena de sangre negra. Así es la muerte de cada noche... ¡muy distinta de la muerte de cada día! Durante el día sólo hay sofás que van a la escuela, bordados que se desencajan al rellenar un formulario, cursos de "Sagrada Familia", jadeos de "sube y baja la escalera de la acera", llamadas de cumpleaños, lecciones a pierna suelta. Esa es la muerte de cada día. Así se muere como si estuvieses vivo. Pero la muerte en la noche no tiene color, ¡es tan diferente! En la noche todos los sofás son pardos y todos los gatos acaban devorados por las ratas. Durante la noche no es posible dormir si eres esclavo y sobrellevas la muerte de cada día. Hay que rozar el infantil culete de la muerte en la noche para saber que ahí hay esperanza para los heridos por la luz del día. La noche en su oscuridad es luciferina. La noche puede ser brillante, mortal y brillante, ¡nocturna como su propio nombre indica! En la noche el llanto se hace risa y se desencaja la mandíbula al recibir el bofetón de los desengaños. Es muy posible que Dios naciese de noche en la noche de los tiempos.
14.11.09
La tarde es gris. ¿Arderán y brillarán por ello arco iris en la noche?... Pienso que la palabra es muchas veces una flor hermosa que nace en cerebros podridos. ¿Para qué divagar? Hay mucho imbécil suelto que divaga y cobra por ello. Para mí es sólo un sábado más perdido y un día menos que se descuenta a todos los que hoy estén alentando sobre la tierra. He cometido errores y no he aprendido de ellos. ¿Quién fue el jodido sabio que dijo que se aprendía de los errores? ¿Tan jodido estaba que tuvo que proclamar esa mentira retóricamente atractiva para hacer que muchos se sintiesen aún más hundidos al comprobar que, error tras error, lo único que aprendes es que el mundo está de más? De los errores sólo se aprende a ser un resentido. ¿El mayor error? La conciencia del polvo de nuestros padres. Y esto es sólo repetir lo mismo que, por el hecho de ser repetido, no es lo mismo, es muy distinto: tiene el estigma suicida del tedio.
Pero hay que ser más divertido, sonreír, ¡ser un payaso Augusto! Las revoluciones de la mente tienen su Tranxilium y las erecciones su masturbación. Otros hacen complejo lo sencillo y son intelectuales o follan (los más altos en la escala de la imbecilidad son intelectuales, follan y no se culpan de nada).
Ahora es momento de ducharse, de refrescarse, de prepararse para soñar que esta noche cenaremos un buen coño. Por más que soñar con cenar no sea cenar. ¡Cenar un coño! ¡Qué expresión tan soez! ¡Cómo cautivar a una dama con una oración tan impropia! ¿Para qué se hizo la metáfora? Sin embargo yo pienso, cuando estoy borracho, que lo más soez se puede limar con la ternura. Y muchas veces la ternura no está en las palabras, sino en saber cenar un coño. Todo el arte del protocolo está en saber cenar un coño.
Atentamente tuyo,
M.
P. D.:
Creo que cambiaré mi auténtico nombre por el de "M." Con el mío me siento un animal de granja, sellado, vacunado, presto para el matadero. Con el nombre de "M." me siento un sátiro, un fauno, un pene hidráulico, un Mazinger de la noche, un semental insaciable capaz de parar aviones con la polla, un bardo borde que dice la verdad... En suma: me siento.
Pero hay que ser más divertido, sonreír, ¡ser un payaso Augusto! Las revoluciones de la mente tienen su Tranxilium y las erecciones su masturbación. Otros hacen complejo lo sencillo y son intelectuales o follan (los más altos en la escala de la imbecilidad son intelectuales, follan y no se culpan de nada).
Ahora es momento de ducharse, de refrescarse, de prepararse para soñar que esta noche cenaremos un buen coño. Por más que soñar con cenar no sea cenar. ¡Cenar un coño! ¡Qué expresión tan soez! ¡Cómo cautivar a una dama con una oración tan impropia! ¿Para qué se hizo la metáfora? Sin embargo yo pienso, cuando estoy borracho, que lo más soez se puede limar con la ternura. Y muchas veces la ternura no está en las palabras, sino en saber cenar un coño. Todo el arte del protocolo está en saber cenar un coño.
Atentamente tuyo,
M.
P. D.:
Creo que cambiaré mi auténtico nombre por el de "M." Con el mío me siento un animal de granja, sellado, vacunado, presto para el matadero. Con el nombre de "M." me siento un sátiro, un fauno, un pene hidráulico, un Mazinger de la noche, un semental insaciable capaz de parar aviones con la polla, un bardo borde que dice la verdad... En suma: me siento.
Extraído de "Animal como un simulacro de evacuación fingido en la entrepierna" de Isidoro Lacan McCloud.
10.11.09
Estoy atravesando la puerta
El amor por correspondencia acaba no siendo correspondido.
No hay pecado en ser indiferente. Tampoco hay pecado en ser deferente con otro a quien no resultemos indiferente.
Para cerrar un círculo nacido en los errores del pasado tú, (sí, tú), has de recibir el mismo dolor que provocaste.
Yo sé que no seré llorado.
La palabra es suficiente para embaucar; pero quien con palabras mata, con actos muere. No es otra la fuerza de la palabra.
El ojo de un hombre, la falsedad de un nombre, un pene al descubierto; el ojo de Dios por dentro, la conciencia de los muertos, el desarraigo y el nomadismo; la noluntad de engancharse a costumbres sin vida en esta ciudad sin vida: te presento las causas de mí mismo.
El semen de los hoteles debería ser sólo una esperanza o un apunte al margen.
Pero, si una niña de dieciséis años tiene derecho a abortar sin que sus padres lo sepan; si es lícito financiar con los tributos públicos talleres onanistas; si se han de pagar exposiciones pornográficas con Jesús y María como protagonistas... ¿Qué más da mostrar la vulva a la luna y la verga al mundo?
Dios no va a venir a vernos hoy.
7.11.09
Has permanecido demasiado tiempo en el mar de medianoche
¿Qué va a ser de mí?
Cabalga el tigre
Puedes ver sus rayas, pero sabes que está limpio
¿No ves a lo que me refiero?
Tienes que escapar
Santo buceador
Tiene diamantes resplandecientes
Como los ojos de un gato en la oscuridad
Algo viene por ti
Cuidado
Corre durante la mañana
Puedes ocultarte bajo el sol hasta que veas la luz
Vamos a rezar para que todo esté bien
Tienes que escapar
Escapar
Entre las mentiras de terciopelo
Hay una verdad sólida como el acero
La visión nunca se desvanece
La vida es una rueda de nunca acabar
Santo buceador
Eres la estrella del carnaval
No necesitas parecer tan asustado
Salta
Salta
Salta sobre el tigre
Puedes sentir su corazón, pero sabes que es cruel
Cierta luz nunca puede ser vista
Santo buceador
Tienes que escapar
Único superviviente
Tu honor está limpio
Hay un gato en la oscuridad que viene por ti
Escapa, escapa, escapa
Y sueña
¿Qué va a ser de mí?
Cabalga el tigre
Puedes ver sus rayas, pero sabes que está limpio
¿No ves a lo que me refiero?
Tienes que escapar
Santo buceador
Tiene diamantes resplandecientes
Como los ojos de un gato en la oscuridad
Algo viene por ti
Cuidado
Corre durante la mañana
Puedes ocultarte bajo el sol hasta que veas la luz
Vamos a rezar para que todo esté bien
Tienes que escapar
Escapar
Entre las mentiras de terciopelo
Hay una verdad sólida como el acero
La visión nunca se desvanece
La vida es una rueda de nunca acabar
Santo buceador
Eres la estrella del carnaval
No necesitas parecer tan asustado
Salta
Salta
Salta sobre el tigre
Puedes sentir su corazón, pero sabes que es cruel
Cierta luz nunca puede ser vista
Santo buceador
Tienes que escapar
Único superviviente
Tu honor está limpio
Hay un gato en la oscuridad que viene por ti
Escapa, escapa, escapa
Y sueña
Te despiertas una mañana de finales de otoño y te das cuenta de que ha cambiado el tono de las cosas. Y no sólo el tono, más gris y violeta, sino muchas cosas más. El mar deshace los antipiréticos efervescentes en sus aguas, mientras las cuarentonas se abren de patas por un par de palabras bien acentuadas. El viento es insolente, da por culo a las persianas y las resquebraja. ¿Es tu culo una persiana? ¡Ay, el mal gusto, el mal gusto! ¡Ay, el tener que recurrir al "taco" y a lo explícito para impactar! Eso demuestra que cada vez hay menos recursos o menos ganas. Con una pastilla podría ser suficiente. Basta una pastilla y ya puedes dejar pasar el aire recriminatorio de los que sólo saben ser egoístas y criticar. "Entonces, ¿me has mentido?" No, amor, me estaba y me estoy muriendo, no te he mentido. Jamás te mentiría, a ti, sabiendo lo que te importo. Sé lo imprescindible que soy en tu vida, como para permitirme ni siquiera imaginar que algo pudiera distanciarnos (menos los cumpleaños, esos siempre nos distanciarán, los doscientos y pico cumpleaños al año que hay que celebrar -pero nos queda el resto para hablar del futuro que nunca sucederá o para recordar el pasado que nunca tuvo lugar entre nosotros-). Esto no es una celda, sino una selva: todo está permitido. Y esto, no olvidarlo, es la auténtica realidad. Lo demás es viento estacional o pedo de sobremesa: aire. "Invisible, el aire (fresco como el aliento de un melón al abrirse)..." nos da un baño de cerveza y bravas en la terraza de la esquina, esa esquina para mujeres "alegres" tremendamente egoístas y tristes. ¿Quién no pondría una puta en su vida si se supiera inmune a los virus de la biología y de la moral? (Y al escribir "puta" no excluyo "puto": somos iguales ante los tiranos... Y nuestro presidente es un hombre honrado). Dejémoslo aquí y finjamos tranquilidad. Los niños la necesitan.
6.11.09
¡Tan triste! El primer trago era el peor. ¡Fuego!
Cuando la madre es sólo una momia para el insecto usa el licor rosa.
Te persigo.
Las lágrimas han sido secuestradas.
Muchos están muriendo de pena.
Por favor, ¿puedes morirte?
Un agradable día para estar en el infierno.
Cuando la madre es sólo una momia para el insecto usa el licor rosa.
Te persigo.
Las lágrimas han sido secuestradas.
Muchos están muriendo de pena.
Por favor, ¿puedes morirte?
Un agradable día para estar en el infierno.
4.11.09
Gog
No es nuestra casa, es tu casa. Palabra de blog.
No es nuestra fiebre, es mi fiebre. Palabra de blog.
No es nuestra indiferencia, es tu indiferencia. Palabra de blog.
No es nuestra pasión, es mi pasión. Palabra de blog.
Laudamus te, Domine.
No es nuestra fiebre, es mi fiebre. Palabra de blog.
No es nuestra indiferencia, es tu indiferencia. Palabra de blog.
No es nuestra pasión, es mi pasión. Palabra de blog.
Laudamus te, Domine.
2.11.09
Estaba cantado. El deterioro ya es absoluto. Ahora no hay entes de ficción de por medio que le salven a uno de nada. La puerta de la decadencia está abierta de par en par. ¡Y es tan vulgar! He oído a Jesús lanzar su lamentación:
"Repetid todos conmigo: "¡Como un cerdo! ¡Como un cerdo!" ¡Exclamando! ¡Hacedlo! "¡Como un cerdo!" Veo pasar a la gente y no me dice nada, como si sólo contase para mí el comer y el beber como un cerdo. Todos: "¡Como un cerdo!" Calles arriba, calles abajo, de glorieta en glorieta, de rotonda en rotonda, mirando, deseando y sudando como un cerdo, como un puto cerdo. Con mi mano entre la cintura del pantalón y los slips, con el rabo entre las piernas, con la adiposa cultura de un viejo verde, con la verborrea de un demagogo que entona pareciendo serio, tirándome a las mentes abiertas como un cerdo, ¡como un puto cerdo! Constato, comparo, me forjo una opinión y acabo construyendo una teoría que se convierte en ley: todos deberían ser quemados como cerdos. Pululo como un cerdo que cada noche hoza y hoza y hoza -gronf gronf gronf- sus pizzas, sus hamburguesas, sus botes de fabada, garbanzos y lentejas; como un cerdo que goza con el placer de morir comiendo como un cerdo, pero sin un amo que te raje en canal y que extraiga las vísceras; como un cerdo con una diferencia: ausente de culpa, inocente; porque un cerdo es culpable de que todo se aproveche de él, ¡hasta los andares de cerdo! Y yo soy un cerdo inocente de que nada se pueda aprovechar de mí y voy a morir como un cerdo. ¡No! ¡Peor! ¡Peor que un cerdo! Porque tengo apariencia humana y eso me hace inferior a un cerdo. Se acerca la luna llena y yo sólo le puedo ofrecer ¡mi redondo bloque de cerdo! ¡Bloque de grasa! ¡Bloque de cerdo! Cago como un cerdo, como una vaca convertida en cerdo o como un cerdo convertido en vaca. Soy mierda animada. Carezco de dignidad como para poder estar en el culo de Dios para que me cague de nuevo a la vida. Dios no me caga y mi ángel de la guarda huele muy bien. Los niños me desprecian, ni siquiera me tienen en consideración; las mujeres ni siquiera me hablan, no existo. De todas formas... de todas formas no soy del todo un cerdo, no soy un perfecto cerdo: hablo en vez de gruñir y cuando hablo y la gente no me ve y la gente sólo lee lo que escribo, ¡entonces no soy un cerdo! Soy jabalí, ¡más que jabalí! Soy como un niño, como un héroe, como un dios; puedo soportar las flechas de Hércules, las lanzas de Aquiles y el cipote de Áyax. Yo soy un cerdo menos cuando escribo (sin cara, sin cuerpo) y levanto una esperanza más grande que todas las mentiras. Elevad vuestra aclamación, ¡todos!, elevadla: "¡Como un cerdo!" Debéis decir que os engañé, o que de cerdo me convertí en cabrón, o que fui un cerdo cabrón... porque me oculté en lo más sagrado, en la palabra, para camuflar mi ruinosa condición de cerdo. Cerebralmente mis ideas son las del cerdo, emocionalmente sufro crisis de cerdo, necesito la libérrima indisciplina del más puto cerdo para poder seguir hozando mi propia mierda (así me lo pide un seboso corazón de cerdo). ¿Cómo hacer sagrada mi causa de cerdo? ¡Inmolándome! ¡Despanzurrándome en cualquier altar ante los amos! ¡Decapitando públicamente mis lorzas de cerdo! Acogedme como Dios nunca quiso acogerme: ¡como un cerdo! Todos, decidlo todos, ¡aclamad todos!: "¡Como un cerdo! ¡Como un cerdo! ¡Como un puto cerdo!"
Fragmento de "Viviando Muerte" de Constantino Vesalio Circense.
25.10.09
Todo es un instante que suma instantes. No es posible una estructura ni un edificio para las sensaciones del foro. El gráfico de nuestras emociones dibuja los dientes de una sierra. A los dientes de esa sierra los "entendidos" les dan forma de círculo: Amor / Alegría / Miedo / Tristeza y Rabia. ¡Y se quedan tan panchos! Todo entendido, todo conceptualmente petrificado, los ríos convertidos así en líneas de piedra sobre un mapa. No importa esa canción que flota en la red, no importa esa uve invertida de dos piernas convergiendo en el horizonte de todos los deseos, no importa la cabalgata de bicicletas de un domingo por la mañana; no importa el "Portes Anichtes" devanado hasta el sueño, no importa la iracunda desesperación de sentirse todo y nada, no importa el beso que humedece un pie hasta convertirte en el rey de los fetichistas; no importa que la lengua sude palabras que seducen como serpientes, no importa que la semilla del hombre se pudra. Porque todo es un instante que suma instantes. Los payasos del circo sienten "Alegría", el salido entona su "Cunnilinguus Post Mortem", la colegiala emula a Malú y descarga "Gracias" del Emule... Mientras, el deuteragonista de este drama se consuela con el "Emmenez-moi" y con un par de frases bien escritas por algún mercenario de la sabiduría. La muerte sigue su periplo.
20.10.09
Cuando menos lo pretendes más cerca estás. El demonio ha crecido y se ha hecho adulto. Ya no hay distancia. No me suicidaría ahora mismo por nada del mundo; por eso mismo en cualquier instante seré un volcán para mí mismo y me consumiré. Ya he dejado de ser metáfora. Me he vuelto obscenamente explícito, invulnerable a la voluntad, ¡puramente real!. Gota a gota se agota la poca sangre que queda en los costados. A cada flanco un olvido y un desprecio, a cada lado una indiferencia. Me he agotado, sí; en mí mismo y por mí mismo, yo solo. Mis dedos están hechos saliva. Me he perdido.
17.10.09
He terminado la lectura de un libro. He leído palabras y más palabras, le he dado vueltas a lo mismo. El calor es obsceno y huele a orín. Las sirenas suenan, huele a tabaco, mi ánimo está "bajo", la angustia está abotargada. Somos química. Es la hora de las noticias: recuento de muertos y de victorias deportivas. Me siento extraño, arrebatado e influible. Soy mancha entre huecos de luz y de sombra.
Todos hablan: el "orden líquido contemporáneo", los constantes vaivenes o el vaivén constante, "el hecho de que nos estemos volviendo extremadamente frágiles y fácilmente insatisfechos", el "síndrome general de adaptación". Hablan y hablan en las retenciones, en los atascos, en las doce horas de Madrid a Cáceres. "¿Usted ha leído a Durrell?" "¡No! ¡No, señora! No lo he leído, sólo lo leo". "¿Y a usted le gusta Leo Ferré?" "¡No! ¡No, señora! A mí no me gusta Leo Ferré, sino sus canciones". "¿Sabía usted que felicidad es igual a S más C más V?" "¡No! ¡No, señora! No creo en la excelencia de ningún tipo".
Recojo los fragmentos del día y creo en María. Sé que toda fe termina -no termina ni bien ni mal, sólo termina-. La fe es un niño que crece para bajar desde lo más alto.
Fragmento extraído de La disolución como forma noctámbula de convertir en oro el ácido úrico a través de la muerte presentida de Alonso Prieto Zulueta de Alonso Prieto Zabaleta. (Edición española).
3.10.09
Cuando esta noche salgas no habrá oraciones. Esta noche se van a consumir todas las horas y serás un libro ardiendo. Los que estén a tu alrededor sólo verán una torre de marfil consumida. No verás a nadie ni podrás reconocerte. Todo está detrás, ahora mismo todo está detrás si te fijas. Ni es una broma ni una burla lo que sucede y sucederá. Está oscureciendo y no hay preparación para la noche.
No es posible tener siempre presente la muerte. Tenerla presente a cada instante inmovilizaría al que la pensase o la intuyera. Ni siquiera merece un tratado -a no ser que se ejerza el oficio de filósofo, sociólogo, antropólogo o similares-. Es como el sexo: no se puede realizar a cada instante. La obsesión por la muerte o por el sexo acaba inmovilizando. Hay que alternar los mismos temas. Siempre es lo mismo, pero repetido aleatoriamente bajo el imperio de la voluntad, del capricho o de la necesidad. Un cigarrito, una cervecita, un viajecito, un besito; un paseíto, una cabezadita, un meneíto, una tapita; una peliculita, un teatrito, una musiquita, un librito; una mujercita, un hombrecito, una vidita, un hijito; una muertecita, un descansito, una notita, un autobusito. Pequeñas cosas, grandes cosas, una misma repetición como motor. El mundo es ansí, la vida es eso y la muerte también. Se puede profundizar más, pero a ratos. Así en la muerte como en el sexo se puede profundizar más. Se puede meter más hondo el pensamiento y el sexo; pero penetrar no es sinónimo de placer ni de comodidad. Bajar al sótano o entrar en la caverna tiene consecuencias, ya se trate de un útero o de un concepto. Es posible concretar: visitar un museo, recoger un aforismo, detenerse ante un escaparate, consultar una guía; activar un dispositivo, cumplir un requisito, confeccionar un programa, implantar un sistema; diseñar una lobotomía, parametrizar alguna angustia, desafiar alguna meta, redecorar un objetivo; obturar un deseo, atorar una alcantarilla, obliterar un sello, acaparar un texto... Todo es la misma muerte y el mismo sexo: lo mismo. Hay matices, detalles, ornamentos: la decoración que hace el misterio. Sin embargo es lo mismo. Siempre es lo mismo aunque te preguntes cómo es esto.
20.9.09
"Por fin solo", se dijo. Abrió una puerta. Todo estaba escrito. ¿Por qué había que contentar a los demás? Desde luego, no para vivir en paz. En el prójimo veía lo más incoloro. Volaba. En el casillero domiciliario había un papel:
"Todo está trucado y la verdad es difícil. Pocos saben despreciar y tú estás muerto, sin que por ello nazca un mito. Tú y yo somos los enfermos, culpables y ya está. Es el cuerpo con sus instintos el que habla, lo demás escapa a la partitura de la decadencia. Los cómodos coños maternales saben lo que se dicen cuando nos señalan: "¡Bajo, calvorota y gordo seboso!" Quien te señala me señala. El dolor es doble en todo lo que emprendes: tuyo y mío. Pero tú también sabes señalar con los diez dedos a la vez. Es decir, tenemos veinte dedos para señalar los cómodos coños maternales que nos señalan. La peste es nuestra bendición, el negro nuestro color, el polvo nuestro aire. No hay violencia, sino paz en nuestra negligencia. No cierres los ojos porque llega el frío. Hay que saber despreciar la comunión de los muertos. No cierres la mente. Auditaremos el parto de un ángel, implantaremos la cuna de Satán, estableceremos objetivos infernales y obtendremos el premio de Dios. Todo es negro y siniestro, ciego y piramidal. En la tómbola hay una muñeca para la hija del huracán, pero le falta la cabeza -¿a quién no le falta la cabeza?-. Si sabes arrancar la matriz y despegarla del alma, podremos hacer algo con lo que pueda quedar de vida."
De La fúnebre condición de una novia sin himen de Eduardo Hierro Valdemar.
19.9.09
Fatalidad
Demasiadas quejas y pocas reclamaciones.
Demasiada resignación en un Estado de Derecho.
Demasiados individuos y pocas personas.
Demasiado humo y demasiado polvo ocultando la luz.
Demasiadas mochilas, demasiadas maletas, demasiado aburrimiento en partículas.
La mañana es un tumor.
El amor es una china de Turquía y un jamón tailandés.
Honrar es pagar.
El corazón no es un reloj y el azúcar no es tan dulce como el paladar cree.
Demasiada resignación en un Estado de Derecho.
Demasiados individuos y pocas personas.
Demasiado humo y demasiado polvo ocultando la luz.
Demasiadas mochilas, demasiadas maletas, demasiado aburrimiento en partículas.
La mañana es un tumor.
El amor es una china de Turquía y un jamón tailandés.
Honrar es pagar.
El corazón no es un reloj y el azúcar no es tan dulce como el paladar cree.
La noche no es un verso al aire, ni una jaima para ricos, ni un pene enroscado en la dialéctica, ni un androide dando de mamar a un niño, ni un acorde para segundos, ni una masturbación para pobres, ni un jardín con preservativos para flores, ni un pedo en el Ateneo, ni una hamburguesa enquistada en el colon, ni un cigarrillo mamando bronquios, ni escaparates abiertos como vaginas dentadas.
Viajar al fin de la noche es inocular e incubar.
13.9.09
¿Por qué este miedo? ¿Por qué este empezar y terminar? No lo sé. Llevo muerto desde hace mucho y el sueño no termina. Me dejo jugar ya que no me queda más remedio. No sé.. no sé. El juego humano no es para mí. Entretanto necesito de un "tú" que ahí está y al que no sé si correspondo o no. Siempre queda la baja como siempre queda la muerte. Pero no hay descanso en la muerte ni paz en la baja. Es mi diario y yo me entiendo aunque a veces crea que me estáis mirando. He perdido mucha gente a la que jamás tuve. Yo me quedo aquí esperando. El terror queda atrás; lo que viene ahora es la consumación de las profecías. Hay miedo en la espera, pero no en la consumación de los hechos. Ahora pasarán cosas, antes se temían. Por eso todo el tiempo es perdido. No estoy bien; no, no estoy bien.
29.8.09
Las calles están limpias. Aún falta para que el sol se vaya. Es la siesta y la nana. La abuela espera a que todo esté listo para irse. Los años pasan al otro lado de la ventana y sus ojos ven el tiempo imaginado. Frente a ese edificio no hay nada y la mirada se pierde en el horizonte. El banco de la esquina está vacío, sólo lo ocupa un pordiosero que también se está muriendo. El vino es bueno hasta con cuarenta grados a la sombra, porque supongo que le ayuda a no saber que no verá amanecer mañana. La vida en la mirada de la abuela que muere, la muerte en la mirada del pordiosero que muere; dos miradas y dos muertes mientras Saturno gobierna la tarde y su fuego cosecha almas para la noche. Quizás alguien abandonado camine solo por la acera. ¿Qué verá su cerebro bajo los efectos de la insolación? Quizás la biblia negra de Baudelaire antes de subir a los cielos; quizás a Rimbaud masturbando a treinta infantes en un aula de plata; quizás a Milton succionado por la cobra blanca que deambula maternal por el barrio; quizás a Blake con las tablas de la ley sobre los hombros mientras de sus ojos salen los ofidios marinos que amaron a Laocoonte y a sus hijos. Las calles limpias, las persianas bajadas, los párpados cerrados y sudorosos, los estudiantes ciegos. Cuando alguien sale de un portal es probable que se dirija a un hospital para no volver. Las casas están habitadas por cenizas en potencia. Los hospitales están habitados por cenizas. "¿Por qué te vas, mamá?" Una tela de calor hace vibrar las pupilas. El calor es una cortina y un biombo como la absenta es un muro y una sábana. En la frente del pordiosero se está produciendo una vista previa del vacío -le queda poco-. Una balada repta por los surcos del cerebro de la abuela -le queda nada-. "¿Por qué me llevas?" Un gordo rueda hasta el contenedor para grasas del ayuntamiento -es un buen ciudadano-. Un perro perdido trota como si no estuviera perdido -pero lo está-. La iglesia está bañada de sol, no es posible mirar la fachada sin quedar deslumbrado. El ángel exterminador está precisamente ahí, en la fachada. Esta noche él y Saturno transformarán este calor en asfixia y limpiarán las calles. "¿Por qué han de venir conmigo?" Me duele la cabeza y estoy sobrio. Alzo la mano, cierro los ojos, el sudor baña mis lacrimales y escuece. La insolación solitaria me permite saludar a Zaratustra bajo la marquesina. Le pregunto por los niños que van a nacer y me da a morder una serpiente, pero yo no soy pastor ni me suelo quedar dormido. El pordiosero alimenta a las hormigas. La abuela alimenta la leyenda de Dios.
26.8.09
Si un ratón se come a un gato no es un ratón.
¿Sabes contar ratones?
El que cuenta ratones no sabe asfaltar una acera.
No hay aceras para ratones ni alcantarillas para gatos.
Los que beben cerveza saben mucho de ratones y gatos.
Ni un gato es aperitivo para un ratón, ni un ratón es aperitivo para una acera.
La cerveza puede confundir al ratón y al gato, pero no al bebedor de cerveza.
La cerveza maúlla sobre la acera y el bebedor es un ratón.
No hay gatos tristes ni bebedores alegres.
Los ratones no saben reír, los gatos no usan zapatos y los gatos con botas son unos cuentistas.
Si un ratón se cuela en la cerveza acabará borracho como un gato desnudo sobre la acera.
Si juegas al ratón y al gato no bebas cerveza.
Si presumes de ratón eres un gato borracho.
24.8.09
Las ruedas y su olor a goma. Las casas... El timbre... Las linternas... El puente... El escenario... Me quieren ver. A pedazos me quieren ver de noche... Mi bifurcación es amplia... Nadie me quiere traicionar... No hay fenómenos naturales en este camino. Ninguna tecla es más acorde que otra, ningún registro es más requerido. Cada ciudad tiene su pecado y su desierta algarabía. No puedo entenderlo todo ni puedo entender nada.
Me divierte la simplicidad, me aburre la monotonía: por eso las alterno. Hago giros de índice y volteo las luces de la memoria. Sé que los rayos parten la tierra y que los relámpagos se quedan en el cielo. Amaretto. Respetar es de sabios y se ha de respetar el olvido.
Ocasos y una garganta sin más bebida que la sangre oliendo a humo, leyendas y derechos, tribulaciones secas. Todo se reduce a la última sílaba haciendo eco.
Las ruedas huelen a goma. Las ruedas se queman. La tarde se quema. Pero la noche está ahí. Yo quiero una noche de tormenta y una mujer desnuda en los cielos. Yo quiero la boca abierta del entusiasmo en un collage de razas hambrientas por la nada, un quebrantahuesos asado, un cadáver exquisito, un puzzle de distonías. ¡El miedo! ¡La lúgubre imposibilidad de morir! Veo a cada idea con su capuz y a cada moribundo con su lepra de acomodado.
El tiempo se ha parado. Todos me perdonan. Las vías vuelan y una flauta suena. La oscuridad se hace señor, las hojas se vuelven amarillas, el bajo dilata y contrae sus cuerdas. El fuego no crepita, es silencioso y cubre Atenas. Amaretto.
Con una aguja pincharía el globo de la vida.
23.8.09
Michel Houellebecq, Muriel Barbery, Lucette Destouches y Michel Tournier... Mis penúltimas lecturas. Cada vez leo menos. No hay tiempo para disfrutar de las lecturas; así que, ¿para qué leer? El mundo es de la peste, no de las líneas que la reflejan. El primer mandamiento es "no leáis"... Y no hay más mandamientos.
22.8.09
Los anuncios... Si compras este producto ayudas a los más necesitados... Calidad, buen precio, distinción, salud... Consulte al farmacéutico... La caca del estreñimiento, la fragancia contra la caca, la protección para el culito de la caca, limpieza absoluta de la caca, defensas para una buena caca... La publicidad protege, defiende, previene... Hay estética, ética y religión en la publicidad.
18.8.09
Sudo angustia y sólo tengo este rectángulo para vomitarla; sin embargo, no por vomitarla aquí me voy a vaciar de ella. Y no es una angustia existencial y refinada, sino la de todos, pero vivida con sensores más potentes. Me falta razón práctica, carezco de razón instrumental; me sobra lo superfluo (así escrito no inspira compasión y parece un diagnóstico). Pero da igual si se tiene en cuenta que nada es para siempre. Cada vez me ha venido dominando más la impotencia. Cada vez he ido más inclinado a la depresión, a la obsesión y a la dependencia. Cada vez me he ido volviendo más gilipollas (creo que se escribe así). Y cuento con ángeles que me apoyan, pero mi angustia los difumina, los vuelve precarios, los aleja. A veces la angustia se hace más gilipollas (creo que se escribe así) y se convence de que es orgullo y destino, pero no es más que lo que he escrito (creo que se escribía así como lo escribí). Parece no haber consuelo, sino un nudo en el estómago, un vuelco en el corazón y una fiebre en el cuerpo. Alguien decía uno de estos días en una peña en la que faltaban camisetas para los socios: "El año que viene la gripe A logrará que sobren camisetas. Quedarán aquí, esparcidas en este corral como memoria amarga. ¿Por qué preocuparnos, pues?" No le faltaba razón a este juez. Ya disponemos de cifras aunque nos falten los cadáveres. El minimum de muertes está asegurado y el peldaño más bajo de la estadística no lo mueve ni Dios. Como poco ocho mil, esos son seguros, ¡ministerialmente certificado a prueba de errores! A eso súmale algunos accidentes de carretera y algunos miles de imprevistos. Tal vez la angustia viene de creer que se va a sobrevivir y que tendremos que enfrentarnos a lo que todos se enfrentan cada día, aunque en mi caso con sensores más potentes. Pero desensibilizarse es cosa de química, nada que resulte muy caro -apenas unos céntimos de euro-. ¡Eso sí, hay que retratarse en la base de datos! ¡Hay que dar el numerito de víctima a Sanidad! Si no te proclamas carne de psiquiátrico has de vivir la muerte cotidiana como los ciudadanos ejemplares y desconocidos, cuya química les permite ser anónimos. Pero antes de la sentencia, antes de la receta sudo angustia, una angustia única y ejemplar como si todos mis miedos celebraran el último guateque. Por otro lado la angustia es como un recinto aislado que te priva del horizonte; te aísla con la soledad más irreal que puedas imaginar, ¡te vuelve hostil a cualquier salida! Porque uno podría lavarse las manos de la culpa, seguir el protocolo sanitario y anticiparse al desenlace hasta evitarlo; pero nos obstinamos nosotros, los de potentes sensores, en captar el dolor en todos sus matices. Así nos luce el pelo. Así nos va. Así somos. Así somos de gilipollas (creo que se escribe así).
17.8.09
El calor es un champiñón (surrealismo abochornado de sí)
Los borrachos, los perdidos, los errabundos, toda esa peña que desdeña la compasión... están aquí.
Las charlas vacuas, los chascarrillos, los "dimes" y "diretes", el gran rumor del mundo transformado en teatro frente a unos botes de birra y unos cubatas de acero... están aquí.
Las pendencias que flotan, los muertos que flotan, las denuncias que flotan, los andares mutilados del alma que se niega a participar en los desfiles de la razón... están aquí.
El "buen borracho", el "buen ladrón" de la conciencia, los que deambulan en el carmen del corazón, los que florecen sin maldad ni desdén, los no vencidos por la victoria -sino por la derrota-... están aquí.
Las charlas vacuas, los chascarrillos, los "dimes" y "diretes", el gran rumor del mundo transformado en teatro frente a unos botes de birra y unos cubatas de acero... están aquí.
Las pendencias que flotan, los muertos que flotan, las denuncias que flotan, los andares mutilados del alma que se niega a participar en los desfiles de la razón... están aquí.
El "buen borracho", el "buen ladrón" de la conciencia, los que deambulan en el carmen del corazón, los que florecen sin maldad ni desdén, los no vencidos por la victoria -sino por la derrota-... están aquí.
La jeremiada, las palabras transformadas en viento abochornado, los vaivenes del pasar... están aquí.
El calor está aquí... insoportable, denso, seborreico... El calor está aquí... sin tapón de corcho que lo contenga, avinagrado, uterino... El calor está aquí sin guardar, profano, sin vergüenza. Mamá tiene calor, papá tiene calor, el "guau guau" tiene calor... ¡los pajaritos -hijos míos- también tienen calor -pobrecitos-! El calor está aquí como Pedro por su casa... como Próspero por su selva. El calor caldoso está aquí... ¡caldito de mi vida! El calor es un río, el calor está aquí y es un río. El calor, al igual que tú y yo, es un estado y por eso está aquí. Para ti y para mí, el explícito calor, el pornográfico calor, el orgulloso calor... está aquí (como un champiñón).
14.8.09
Los círculos de la lagartija
El muro blanco mueve sus lagartijas. Todos tienen el dinero suficiente para rodar o reptar. Mis palabras sólo sirven para masturbarme o para evadir las sentencias del psiquiatra. Mis conclusiones son exactas: Cuando se sobrepasa el límite, todo es ilimitado.
13.8.09
Cañas
Los sueños que tenemos cuando dormimos no son reales, así que se puede estar tranquilo. Esa sensación de abatimiento pasa cuando se toma un café... el café... sólo café basta. Las lágrimas de San Lorenzo han llovido durante la noche, el fuego se hizo sudor y el viento nos refrigera ahora (esta corriente de viento que todo lo ventila). El merecido descanso toca a su fin para dar paso al obligado infierno. Las molestias están ahí, las atiendas o no, anunciando un otoño doloroso. Las pequeñas hernias, el poquito azúcar, la urea como sangre: cosas concretas para ir tirando hacia abajo (o hacia arriba, según se mire).
Pero aquí las cosas son vividas de un modo natural, no de ese modo enfermizo que percibo en la gran ciudad. Aquí cada día puede ser el último o el enésimo; pero se sabe que primos hermanos, tíos abuelos, sobrinos nietos y generación tras generación acaban ahí, más abajo, al final de la calle. Y no hace falta que los cipreses señalicen el aparcamiento: aquí todos saben con una sencilla forma de vivir que nuestras ruedas acaban por desinflarse. Aquí la gloria es de la naturaleza, no del hombre. Cualquier acto puede ser sorprendente, todo se comenta y hay una historia en cada centímetro cuadrado; no se necesitan para nada los extraordinarios eventos al uso en la gran ciudad. Aquí todo puede ser extraordinario y se puede bautizar con la transcendencia del rumor. Todo menos la muerte, que es una cosa más que está ahí como los árboles, el río y la sierra.
Hay campanadas porque hay iglesia y hay iglesia porque hay creyentes; hay protectores que desde algún lugar -celestial o abstracto- le quitan hierro a la guadaña de todo a un euro (que es el morir). Si uno estuviese aquí mucho tiempo, recobraría la fe. Todo es cuestión de costumbre. Hay fiestas, hay santos, hay una virgen, un niño, un crucificado; y hay miles y miles de cervezas para comulgar como Dios manda (y Dios manda divertirse bajo las estrellas y frente a las estrellas). También hay invitados, orquesta y verbena (Barón Rojo, para ser más exactos) que acabarán por derretir las calles el 16 de agosto.
Un gran corazón late con sencillez e intensamente y en cada vaso hay un cáliz que puede ser el último. En cada Mahou hay angelitos negros y en cada rincón se puede encontrar la planta cuyo fruto conceda la inmortalidad. Muchos fuman, pero fumar es un modo de inhalar las partículas sagradas del Hacedor, porque de otro modo sería imposible digerirlo. El calor lo limpia todo, el sudor lo limpia todo, el viento lo limpia todo. La sierra observa y calla mientras enseña prosopopeyas a los animales. Todo es elemental y se hace básico, todo conserva su orden y su calma. Se espera la llegada de Jesús modestamente, con la piedad de las flores, a tono con los tiempos. Se aguarda el instante de la gran celebración, cada cual es paciente hasta la noche y el pueblo celebra la comunión de los santos entre obleas de lomo y jamón. La vida es tan sencilla como su contrario, no hay prejuicios, todo es un comentario al texto del día a día, nadie es más porque sí. Yo duermo canteado hacia el vacío, anestesiado, lene. Yo duermo entre cañas de cerveza y rock, orientado hacia un tallo de mujer ligero y sencillo como una canción de amor. Mi antigua desesperación ha recorrido los cañaverales hasta encontrar difuminadas imágenes de un hogar; y aquí está, densa y liviana, opaca al ruido del silencio, como marina, como sin calificativos, inefable y eterna -pero vital como una raíz que busca tierras familiares-. Mi desesperación arraiga y florece para dar frutos de luz nacidos en cavernas que he sufrido a mi manera. Vivo y duermo, olvido, muevo estrellas, juego y soy, asciendo, me empeño y me despeño, reconstruyo, desciendo alto, levanto miradas, ruedo y giro, respiro.
Pero todo eso es aquí, a unos trescientos kilómetros del infierno al que hay que retornar.
Podéis ir en paz.
9.8.09
Corfú en Fuengirola
El Sol haciendo cosquillas y melanomas como rosquillas, la arena toallera, los niños propalando la falsa esperanza de la inmortalidad, el deseo como orín sobre las conchas, la fiesta por bandera, el alcohol por sustancia, todo comerciado a cualquier precio. A simple vista la tortura puede adoptar esa forma. Pero no todo se comercia, no todo se compra ni se vende; aún quedan desilusionados que subyacen con la más viva amargura en alguna taberna oscura, ¡pero tan llena de esa luz que sólo una taberna griega puede custodiar! Sí, quedan desilusionados que no cobran por un retsina, quedan ojos luminosos que apagan la silenciosa y multitudinaria mediocridad de un Born in de iuesei con una despectiva e irónica sonrisa, quedan lucíferos cabellos blancos capaces de recordar la historia y contarla simplemente -con la dificultosa sencillez de un origen-, quedan arrinconados rincones que lucen como signos para quienes sólo bebemos oscuridad a cada segundo que pasa -sin que la oscuridad logre emborracharnos con la divina ebriedad de los olímpicos-. Queda eso que se llama "monumento", como olvidado, como inexistente, inapreciado e inapreciable; y queda para los que hace mucho que se marcharon. La cuna de la cultura se ha olvidado; bastó que el bebé creciera para que sus descendientes la aplastaran. Ya se sabe que cada cual acaba matando lo que ama.
8.8.09
Círculos de vida
La alegría, el miedo, la tristeza, la rabia y el amor: cinco emociones que equilibrar y ponderar. Eso dicen los profetas del equilibrio.
A mí me basta sobrevivir y saber ignorar lo que impide sobrevivir dignamente ("¿qué es la dignidad?", preguntó Pilatos en el siglo XXI). La cuestión es no cuestionar (esto creo que ya lo he dicho e incluso lo he repetido). La cuestión es no dar vueltas, pero es imposible dejar de dar vueltas; aunque es posible que en cada vuelta se aprenda algo nuevo. Se aprende a amar, amando; se aprende a comprender, comprendiendo; se aprende a acariciar, acariciando; se aprende a respetar respetando -y así sucesivamente hasta olvidar decir "¡basta!"-. Así es el camino circular hacia el centro y vamos abandonando círculos hacia el interior; como si hubiésemos caído como una piedra en un lago de vida al nacer y hubiésemos proyectado círculos y círculos que vamos desandando con dolor y con conciencia hasta volver al centro de aquel chapuzón.
Hay una estela de vida que nos vive y una estela de vida que vivimos recordando. La vida nos riega con imágenes y los círculos se iluminan u oscurecen.
Es fácil crear citas, levantar castillos con palabras, hacer de sol; es fácil ser ángel y tener fe en un mensaje. Lo difícil es saber "demasiado" y aparentar felicidad e ignorancia. Hay un cuerpo deteriorado y miedos pululando ("El que se pone enfermo es porque quiere", escucho en lontananza), hay cosas que brillan y que no brillan, hay destellos. Hay círculos de vida que no hacen el vivir redondo, pero rodamos, mal que nos pese. Rodamos hacia el centro de aquel chapuzón, que es el morir.
28.7.09
Mi Despedida (y III).
No todo se ha de decir en el último instante. Las cosas se van diciendo día a día, y se hace el imbécil día a día, mientras las estaciones cambian. La estación del verano exige la tortura vacacional y saldar cuentas, para eso sirven estos días: para reflexionar y comprobar más solemnemente el "engaño" en el que estás envuelto. Te levantas y compruebas que Houellebecq es un científico, sólo eso. Pero no hay errores, sólo engaños entrecomillados, frustraciones de cartón piedra, bungalows de arena. Pero siempre se levanta y se acuesta uno pensando en un gesto, en una actuación determinante, en un "ya basta"; pero acaba faltando algo y con ello lo único que se consigue es que la caída parezca que va a ser más fuerte en el futuro -pero no hay caída, seguimos en el último sótano, descomponiéndonos-.
Hoy una farsa más, otra negación que me trago (¿qué más da decir que no?), otra rendición; de nuevo hoy el sirviente sigue de sirviente (no de Bogarde). Y no puedes ser claro con quienes quieren las cosas claras, ni puedes mostrar la complejidad a quien te entienda -si te entiende está igual que tú y poco puede hacer, ni siquiera su escucha te puede favorecer-.
Así pues hoy salgo muerto de nuevo, no puedo decir que "más muerto"; pero comprendes esos comentarios post mortem del tipo "parecía buena persona". Hay que hacer de Andrés Hurtado pero en vivo y sepultado en el directo cotidiano. No obstante, querido diario, no descarto hacer mañana algún alarde, aprovechar los cuatro días que faltan y cerrar el diario con la sensación del perder cumplido. Hace ya un mes que cumplí la edad del loco y, sin embargo, sigo aquí, civilizado y cómodamente incómodo, predicando el sentido común a los necios y quemándome en el desierto.
Lo dicho, dos días y entrego el disfraz de profeta para morir como un guerrero.
La soledad es eso: ni siquiera hay otro imbécil que pueda responder por alusiones. La amargura se va de putas cuando utiliza los servicios de la poesía o de la literatura. Y ¿para qué? Si al final ha de volver al camastro para cohabitar con el chascarrillo, con el rumor, con la mediocridad y con la altanería de las gallinas. El pueblo pide salsa rock (la confunde con la sangre) y quiere usar el pulgar hacia abajo con los circenses televisivos a golpe de sms. Si hace falta un pastor, llamamos a Jorge Bucay y nos autoayudamos (nos "hacemos una", pero con apariencia de estilo, porque el autoplacer de no estar tan mal es necesario).
Monjes o pajilleros acabamos haciendo lo mismo: buscamos salir del mal sueño.
22.7.09
Lo que te dice la mente, mientras la voluntad duerme. Repetimos, pero lo que repetimos es original por el olvido. Quienes nos condenan no olvidan. Y el viento es fuerte, caliente, desconcertante; y el cuerpo se deshace en marmita de hechicero: la marmita del corazón, la marmita del cerebro, la olla exprés que hierve sus ideas a presión. Hay presión en el viento. Hay marmitas hirviendo. Yo me consuelo a solas de lo que era, de lo que no estoy siendo, de lo que voy dejando de ser y de lo que acabaré no siendo. Me consuelo a solas con la mujer que quiero, a solas con nuestra soledad compartida.
Después este mundo replica al mundo. Las líneas de la red están torcidas como la vida está torcida. Cada blog, cada foro, cada chat es una réplica de las sombras (y la realidad es sombra y no hay ideas -lo siento, Platón-). Muchos recuerdan la caverna, pero la confunden con la taberna de los escarabajos (el que tenga orejas que practique la escucha activa). Y así todo: desorganizado, pues no hay tiempo.
20.7.09
Plantea tu día como si fuese el último (esto ya lo he escrito muchas veces y en relación inversamente proporcional lo he realizado). Pero hoy es un día especial como los otros días de mi vida. Pero... me pierdo... como siempre me pierdo.
Hay cosas que hacer: pagar, pagar, pagar; pagar alquileres, pagar por ver, pagar por viajar, pagar por aprender. Y hay que ordenar y ordenar y ordenar. Y hay que diseñar un curriculum para los que han de ver un curriculum. Y hay que ser cauto, tener buena actitud. Hay que profesar la religión de Adizes: planificar, realizar y evaluar; producir, administrar, integrar, innovar. Hay que ser moral, hay que ser ciudadano, hay que pasar, no hay que pasar, hay que saber estar y no estar. Hay que ver el círculo de importancia, hay que ampliar el círculo de influencia, hay que cuadrar la ventana de Johari, hay que abrir la ventana de Windows, hay que ventilar. Pero no son obligaciones, son cosas positivas, buenas, bonitas, realizables; cosas que te autorrealizan, que te elevan, que sacan lo mejor de ti; que te ayudan incluso a afrontar los imprevistos de la vida (que son muchos). Lo mejor es "a ello". No ver las cosas simultáneamente, sino secuencialmente y obrar, hacer, tirar "palante". Eso es. Y salir con una sonrisa a la calle y disfrutar de todo, no privar a los sentidos de la vida que nos rodea. Todos somos como el elefante de Bucay: podemos, we can, depende de los mapas que nos confeccionemos para el territorio de la vida. Cada "yo" es un "nosotros" y somos fuertes por ello.
¿No veis qué optimismo? Si es que no hay nada como llevarse el portátil al cementerio y escribir sobre una tumba a la sombra.
19.7.09
De muchas cosas es posible hablar. Pero a veces es preciso hablar de todo aquello que no es ni importante ni urgente, porque fundamenta nuestra muerte (la tuya y la mía). ¿Qué ciudad te verá morir? ¿Qué queda del barrio donde naciste? ¿Qué sabes de lo que tu organismo está gestando? ¿Cuántos latidos le das al corazón? Seguramente ni a ti ni a mí nos importa. Carecemos de familia, de ilusión, de amigos (afortunadamente, ya sabéis, también de esperanza), de dinero, de salud, de juventud... Estamos en lo más hondo de la pirámide de Maslow, motivados para carecer de motivos. ¿Os dais cuenta de que ni siquiera estamos ya motivados para desmotivar? Somos los retales de lecturas y vivencias, llegamos cargados de años y de inexperiencia. ¿Qué le vamos a decir al Señor cuando nos pida cuentas de nuestros talentos? Yo, desde luego, no podré decirle nada; pero no porque no los haya explotado, sino porque no hay Señor ni Cristo que lo fundó. Pero hay que hablar de todo eso que mañana por la mañana no podrá hablar cuando nos miren por dentro, ya sin vida, ya sin palabras, ya sin otra cosa que los entresijos que se venden al formol y a la ciencia. Todos nuestros conflictos quedarán ahí, independientemente de que nos hayamos movido como Pau Gasol por la gráfica de Thomas-Kilman: sajados del cerebro al talón pasando por el ano. ¡Qué asco para una mente que aspire a vivir! ¡Qué insípido y sin sentido para una mente que está muerta! Por mi parte me podría morir ahora mismo. Tras drenar la grasa y el alcohol no encontrarían ni una idea, ni un óbolo para la sociedad, ni un átomo de alma. De nada ha servido el talento ni la gloria de ser una pieza de carne maloliente en el mercado del pueblo. Se ha globalizado la frustración, el engaño de la juventud es más profundo, al poder se accede con la mano y se introduce hasta la campanilla; como conclusión los estómagos revientan y los intestinos son serpientes indomables en manos del sencillo y beato cirujano. Todo es amargura. Todo es indolencia. Todo es palabra. ¿Quién no está hueco como el culo de un cadáver en el tanatorio? El hombre jamás alcanzará el paraíso. Recuerdo a Kafka, su célebre frase, esa que dice que el mono humano salió del edén por impaciencia y no volverá a él por indolencia. Impaciencia e indolencia; mientras, en medio, Aristóteles (un busto de mármol que adorna alguna que otra biblioteca). La vida me da asco, la muerte solitaria y dolorosa me aterra... Pero esto no es nada nuevo. En este lodazal hasta Springsteen y el papa están solos -pero eso no se descubre hasta que cae la espada, aunque se siente en los grandes y breves momentos de la soledad-.
5.7.09
La peste se va a las playas y de este modo la selva queda libre. Algún muerto, algún contaminado, alguna cabeza partida sobre el espinazo en medio de la carretera; borrachos al volante, familias con el bañador y el flotador bajo las almorranas, sonrisas de plástico, jetas de limón. Todo perfecto. La selva los recibirá después con espinas como dardos para que sigan ejerciendo de faquires y progenitores. Ellos recibirán el consolador del fútbol y ellas se consolarán con el jugador del piso de abajo: todos contentos, conjuntados, amalgamados en la felicidad de desconocerse. Los niños lo pasarán mejor, porque tienen casi tres meses para vivir las torturas que genera la inocencia de la infancia (¡sí, aún hay inocencia en los enanos!). Luego los empollones retornarán a su caldito y los díscolos a prepararse para ser carne de cañón en las aulas. Los "profes" (algunos) aprovecharán estas vacaciones para enterrar la paroxetina y dejarla junto a los preservativos marca "Tecorneo", irán a la costa y se declararán homosexuales madres y padres de familia de pecho democrático. Mi cerebro se hará más viejo, la cagaré más y mejor, olvidaré y le diré a mi padre (que está en los cielos) que ya es hora de sentarse a descrear. Pero aún he de seguir, aquí, con mi trabajo de sirviente... ¡Sólo unos días más! Después, apenas dos semanas, ¡la selva! ¡Virgen como el primer día! ¡Aterradora, demoníaca, podrida y pudriente! Por fin le podré decir a ese mundo imaginario que este otoño hay, como todos los otoños, una esperanza (¡esta vez sí!) de que los pollos, los cerdos -lo que sea- cuaje en el ser humano y se esparza en una letal pandemia que deje al mundo solo, sin nadie, pacífico, descontaminado y hacia su pureza. Toda muerte es una purificación para el mundo.
Larga post data para mí mismo:
¿Te has dado cuenta, Próspero, de que hay seis meses en este diario en los que no escribiste nada? ¿Es posible que eso sea tanto como decir que en cuatro años sólo ha habido seis meses en los que la apariencia de la felicidad te ha vencido? Lo dejo ahí, amor mío.
Y también recordarte, ¡Próspero rey!, cómo los "amigos" se olvidan de cómo el tiempo pasa sobre uno; lo cual debe hacerte ser fiel a tu compromiso con la memoria y, si es posible, no olvidar. Así, por ejemplo, el día de los enamorados es un perfecto día para amar y recordar que hay que olvidar. Así, por ejemplo, los días del padre y de la madre son los días más idóneos para recordar la deshonra de proceder de un padre y de una madre. Lo dejo ahí, amor mío. Una cosa más, Próspero: ¡Tú puedes con eso... y con mucho más! Son sólo humanos.
28.6.09
Mi despedida (II)
Pasillos, obras, hormigas, pegamento... Y el calor como flujo subterráneo, ¡ni una sinfonía! El sudor por el sudor, la herida por la herida y el olvido como bajo continuo de esta macabra decoración del vacío. Anuncios, los veranos de la villa (económicos, altruistas y culturales), la hipoteca bajo el sobaco y la muerte en la entrepierna. Mientras, Dios con todos. Túneles de vapor cianhídrico, astenia eterna, ramales de virulencia, cerebros sin sangre, dendritas apagadas: todo entre vagones. Salida, almacenes, precios, cálculos... flujo, flujo, flujo. Apagados, lentos, fijos en la apatía, sin respiración, cárnicos como despojos: todos fluyen de la calle al metro y del metro a la calle. Pero es la vorágine por las vacaciones, el tiempo del ocio, la recompensa merecida... ¡Después de tanto trabajo! ¡Después de tantos madrugones! La mayoría ya prepara, ya planifica, ya ejecuta, ya sale para una primera tanda de "no hacer nada más que chapotear entre los rayos del sol". Yo mientras arrastro las entrañas, cojeo con mi pierna, me dilato y me expando como el universo entre pizzas, kebabs y hamburguesas; hablo con mi hernia discal, me coloco los epiplones, compro espejos para ver mi náusea, me nomino "hijoputa del siglo", me masturbo en la bañera con las cucarachas y las ratas, me llamo a mí mismo por el móvil y comunico, leo diarios atrasados para comprobar si he muerto, pateo las vías, bebo sudor y hablo de Kierkegaard con la apestosa almohada. Después iré a la celebración de la Santa Misa, confesaré, me darán la absolución por mi culpable inocencia y haré penitencia: me iré de putas con los calamares, vaciaré los urinarios púbicos y públicos con mi lengua, me haré cosquillas en los pezones, hablaré de Dios... ¡pero todo en el metro! ¡Viviendo en el metro! ¡Siendo metro! Andenes, andenes, andenes... miríficos miriámetros de raíles, sendas perdidas, bosques de goma oscura (esas gomas en los flancos, siempre vergas, siempre cárnicas, siempre violadoras). Yo soy reptil de enorme barriga, un cocodrilo desdentado, un pestilente vaho que se ahoga mientras los orbiculares procuran ver entre la fétida niebla, una esperanza amputada y un cabrón mutilado.
Afectuosamente vuestro en la víspera de un cumpleaños.
14.6.09
Dejadme ya. Las luces...
Una tarde noche de invierno, líneas buscando, decepciones sencillas.
Cuando saludo no me quito el sombrero, sino la cabeza.
Un Prozac con leche y una barrita de Tranxilium 15 con Noctamid, por favor. Hoy desayunaré ligero. Pero el tentempié del gin tonic con Topamax y Sinogán no lo puedo dejar, caballero.
Para muchos (¡y qué me importan a mí los muchos!) lo que voy a escribir sería "una burrada". Pero el mejor regalo de este próximo cumpleaños podría ser la muerte; porque, ¿qué es la muerte para un muerto? ¡Una redundancia como todo regalo!
Mari Trini que estás en los cielos...
¡Qué penita esto de ir sobreviviendo y malmuriendo a la vez!
No tengo ni puta idea de lo que dice, pero hay una canción que me permite desafiar al sol en esta tarde de fuego: oi meres pou dikazoun. Escucharla debe ser como sentir que unos padres a los que hubieses querido y que te hubiesen querido hubiesen muerto; como sentir que una compañera en la que hubieses depositado todo te traicionaba por sus nervios; como sentir que sólo una canción es lo que nunca te abandona en el momento del último ahogo.
Y tú, ¿qué coños miras?
7.6.09
Mi despedida (I)
Hay una forma de ir muriendo de modo sencillo y sin complicaciones: dejarse llevar y decir "preferiría no hacerlo". Para obrar de este modo se ha de haber alcanzado un determinado estado. En ese estado ya no hay amigos "de toda la vida" ni tedio cotidiano ni costumbres. Cada cosa puede ser importante o pasar desapercibida al ir pasando de ese modo la muerte.
30.5.09
Acordes tristes de piano
Anciano es el sudor, insípida es la ceguera, parco es el dinero, lúgubre es la vida eterna. Tu palabra, mi sueño permanente -mi permanente sueño-, nuestra mal disimulada indiferencia, esta esquizofrenia: eso no nos lo vamos a llevar, amor mío, lo heredarán nuestros hijos. Aunque me dé cuenta de que estoy enloqueciendo me resisto a resistir. ¡Qué asco tan puro! ¡Qué proyecto tan podrido! Estoy muerto y no tengo la vergüenza de callarlo. Si no estuviera prohibido retroceder... Dime una cosa, ¿por qué ha muerto la curiosidad de morir y de vivir? Me doy asco, me dan asco, nos proporcionamos mutuo asco como si de un beso se tratara, un asqueroso beso en medio del negro océano del culo. Y me pone triste la tristeza de los jardines. Lo que va por dentro no deja de hablar, lo que suave va por dentro -como olvidado-, paralelo y fragmentando (azul), violento como lo que no se puede decir... Todo eso ha levantado un socavón en el que duerme el leproso sueño de toda esperanza. Si no estuviera prohibido retroceder... Tú puedes ser mi hermano, yo puedo olvidarme, podemos todos bailar y vomitar, padecer; pero no morir. Mi pregunta es lenta y mi certeza cierta -está tan claro-. Todo se reducía a esto como un sentido y se te queda cara de tonto cuando el silencio es una bofetada. Cada línea es un escudo, un lugar poco común, una gota de sangre; cada línea es última como la culpa. Si no estuviera prohibido retroceder... Nos dejamos.
29.4.09
Ayúdame a llorar. Estoy cansado. He perdido a mi hermano.
Donde los invisibles bailan ella guarda lo que más quería.
La palabra es de los valientes -nada más-.
La funda de tus hijos es una larva infecta -nada más sabes-.
La muerte es abstracta, ¿quién la vive?... ¡Retórica!
El amor se paga, es puta o puto, cuyo mejor fruto es un vómito de Wilde.
Donde los invisibles bailan ella guarda lo que más quería.
La palabra es de los valientes -nada más-.
La funda de tus hijos es una larva infecta -nada más sabes-.
La muerte es abstracta, ¿quién la vive?... ¡Retórica!
El amor se paga, es puta o puto, cuyo mejor fruto es un vómito de Wilde.
Morir en un cumpleaños es estúpido si nadie muere.
La mirada perdida, el peso justo de la tumba, la ceniza del semen sobre la silla, el pene cercenado de Damocles: escenas y escenarios para un cáncer ignorado.
Fiebre, frío, luz, penumbra... "Hermano, elévate por encima del odio que te pudre". Últimas y frías palabras a las que nada prometí. Y menos ahora que mi odio podría reír ante cincuenta millones de posibles víctimas.
3.4.09
Skedon peninta cronia
basana ké diogmi,
tora sti mafri arrostia
anaxia pleromi.
To dikio tou agona
polla sou sterissé,
ma i dzoï legona
elpides gennissé.
Tipota den paï cameno
sti cameni sou dzoï,
t’ oniro sou anasteno
ké to katé sou “giati”.
Poté dé lès i mira
pos se adikissé,
ma mono i Istoria
allios sou milissé.
Skiftos sta kafenia,
stous dromous skeftikos,
ma ctes mès stin poria
pernousès guelastos.
basana ké diogmi,
tora sti mafri arrostia
anaxia pleromi.
To dikio tou agona
polla sou sterissé,
ma i dzoï legona
elpides gennissé.
Tipota den paï cameno
sti cameni sou dzoï,
t’ oniro sou anasteno
ké to katé sou “giati”.
Poté dé lès i mira
pos se adikissé,
ma mono i Istoria
allios sou milissé.
Skiftos sta kafenia,
stous dromous skeftikos,
ma ctes mès stin poria
pernousès guelastos.
19.3.09
Desconfiada tarde, sol azul, aceras finales de invierno. Los hechos son garfios y las palabras embellecen mientras los tonos matan. Siempre el epitafio Todo prometía, todo desilusionaba, siempre el pasado. Aquí un loco más entre locos. Así habla una invisible batuta. Desconfiado azul.
15.3.09
Domingo 15 de Marzo de 2009
Visiones, mapas, distancias -palabras y palabras-; pero lo concreto, sea lo que sea, se supone que está ahí. He perdido mi agenda o, mejor dicho, mi voluntad en su suicidio quemó todas las agendas. Ni siquiera el café ni los antidepresivos te abren a la vida, porque no hay vida. Las carocas del recuerdo no evocan fiesta alguna, la historia es nada. En esta plaza estoy solo y mi cabeza puebla todo con contradicciones. "Decidir" es el verbo que han de saber conjugar los soldados de la vida -y el "dejarse ir" es una opción-. El problema es que en algún momento pudiera suceder que la conciencia se recobrase -el final de Don Quijote- y doliese más de lo debido. Alrededor pulula lo olvidado, dentro de mí una fuente de pesadillas lanza chorros de oscuridad y el polvo es polvo. No hablo de mí, no es el "siempre yo", es la convicción muy cierta de que cada cual va a su bola. Yo no cuento. Yo ni siquiera enumero. En este páramo de ilusiones no hay nombres propios y uno se defiende con memoria a corto plazo. El tiempo corre, me han amputado las piernas y no encuentro la tumba de la voluntad. En cuanto a mis emociones la indiferencia no me da miedo, me da miedo el miedo solamente. Tú y yo, todos -juntos o por separado-, vosotros y nosotros sabemos de lo que se ha ido muriendo poco a poco.
13.3.09
Dolor
Un poco más por menos y empatía en el verbo: epitafio de un directivo. Lo digo así, puntual y ocasionalmente, como una ocurrencia en el ocaso. Mientras, el lobo camina. Y cada lobo es un perro faldero y acabado. Un lobo sin bebida, una herida sin medida, un calimocho de saliva y viento: eso es un experto en inexperiencia. Nada objeto, ni siquiera argumento un solo intento de salida en este infierno de vacíos. El dolor termina siendo una costumbre sin calificativo. Eso lo sabéis los que sufrís, ¿me equivoco? La pregunta, -claro está-, es retórica; porque el sufrimiento navega en solitario como tú y yo navegamos al trabajo en bus cada día.
6.3.09
+ )
Tan sencillo como un laberinto de simpleza: ¡eso es! Con diez mil acordes arrasando, rasgando y bebiendo el arco iris. La borrachera de la simplicidad. Aunque hay algo más...
Sí.
Hay que ser algo más que una reacción.
28.2.09
Cada combinación de palabras es un intento más y otra decepción (o la misma decepción bajo disfraces más explícitos). Pero cada día, en sus cosas concretas, te quita el miedo y la angustia. Cuando en los resultados de los análisis lo que figura en cada parámetro es "Eclesiastés", puedes asegurar que has dado toda tu sangre por habitar como un desconocido entre los otros. Triglicéridos: "Eclesiastés". Colesterol Total: "Eclesiastés". Ácido úrico: "Eclesiastés". Glucosa: "Eclesiastés". Indicadores y objetivos y competencias de la sangre se hacen verbo y vanidad. Ni una línea de actividad en el electromiograma, sólo una palabra en esa máquina de la verdad: "Eclesiastés". Mientras, más noticias, más partidos, más eventos, más electricidad por el casco de tu cráneo; más vacío buceando en indiferencia y olvido. De vez en cuando alguna punta, una pequeña gran elevación sobre el inestable estado de ánimo y algún despunte para caer, no más bajo, sino más en el mismo sitio sin espacio. Y te apuntan como "decadente" o te simplifican como "enfermo"; en cualquier caso, para esos nada se hace a humo de pajas y cada segundo está en el camino para hacer rentable la vida. Mientras, los saltimbanquis decapitados de brazos y piernas nos movemos sedentes sobre la cuerda floja de la inutilidad. Y así, sin brazos ni piernas, con la cabeza perdida, a lo Kipling pero en negativo y sin red, llenos de información humectada de ilusiones en descomposición nos acabamos. Más combinaciones, más extravíos sin horizonte, más cuero en la lavadora del tiempo, más desastre sin caos, más adviento de vacío. Somos la deshonra de la ley por caer bajo su paraguas, nosotros los saltimbanquis que dilapidamos los talentos sin saber en qué ni por qué ni para qué, nosotros que sufrimos la lluvia de una incomprensible ley que obliga desde el olvido. Pero en esta Gran Carpa -que es un toldo y un pez y un racimo- algunos circenses hablan de un Dios que se ríe del espectáculo, a la vez que un grupo de puristas certifican que tal creación es un Deus ex machina para prolongar la vida de los payasos fuera de la Gran Carpa. Por mi parte, me refugiaré en el Tribunal de Malasaña y en el preciso momento en que el lácteo sol se ponga me introduciré en una Galería de Robles y me haré Ajenjo y palabra muda hasta desaparecer en un siglo del que sólo queda polvo. Seré ocaso y café o crepúsculo y té: la cuestión es ir resucitando de mascarada en mascarada.
27.2.09
25.2.09
Releer lo que uno ha escrito o vivido es comprobar lo infantil que se ha sido. Y aquí entiendo como "infantil" todo aquello que es un menos, una falta, una carencia. Como quienes viven de recuerdos y no hacen más que volver a traer una y otra vez lo que fue: son infantiles pero con muchos años encima. Ver algo como "infantil" en uno mismo supone estar más adelante... y sin duda más decepcionado. Y educar es hacer de cada niño un anciano y de lo infantil un atentado contra la realidad.
11.2.09
9.2.09
Si fueses sencilla sobre ti misma, saldrías de tu autopista. Sí, es una metáfora... que no leerás. Te embalas en el móvil de la ira y crees llevarme por delante. La niña puede ser la reina del Scalextric; pero la carretera de verdad manda sobre la vida de niñas, reinas y princesas. Se suele entender esto raras veces y antes de exhalar el antepenúltimo suspiro. En todo esto la que siempre acaba asesinada es la palabra.
7.2.09
"Quizás sea hoy": esto sueles decir cuando tienes alguna esperanza "en positivo", una esperanza de esas a las que animan los inteligentes emocionales. "Quizás sea hoy": esto dices, desde otra altura y desde el límite del tiempo, cuando lo que se espera es lo único cierto que llegará (y, ¡en fin!, ya sabéis, sólo hay una cosa cierta en la vida -aquí un guiño-). Yo me levanto, me siento y me acuesto sabiendo que quizás será hoy. Y no puedo hacer nada, excepto recordar lo que dijo aquel polémico dialéctico con forma de cruz, aquello de que por mucho que tengas, quieras o hagas no puedes estirar mucho lo que Papá ha decidido -teniendo en cuenta que no sabes ni el día ni la hora, porque no hay dos relojes que coincidan mucho tiempo-. Y haya o no haya Papá, aunque las alturas estén vacías, quizás sea hoy cuando yo caiga de toda altura. El futuro perfecto de indicativo es el más imperfecto de los tiempos y el más arrogante, salvo el del verbo "morir", ese es una tautología con patas.
5.2.09
NADA SE PIERDE NUNCA
Casi cincuenta años
de sufrimiento y persecución.
Ahora esta negra enfermedad,
indigna recompensa.
Esa lucha tuya
te ha privado de muchas cosas.
Pero la vida parturienta
ha dado a luz esperanzas.
Nada se pierde nunca
en tu vida perdida.
Resucito tu sueño
y cada "por qué" que has preguntado.
Nunca digas que el destino
ha sido injusto contigo,
sino tan sólo que la Historia
te ha hablado de otro modo.
Cabizbajo en los cafés,
pensativo en las calles,
pero ayer en la manifestación
caminabas sonriente.
Una canción de mi amada Haris Alexíou.
Casi cincuenta años
de sufrimiento y persecución.
Ahora esta negra enfermedad,
indigna recompensa.
Esa lucha tuya
te ha privado de muchas cosas.
Pero la vida parturienta
ha dado a luz esperanzas.
Nada se pierde nunca
en tu vida perdida.
Resucito tu sueño
y cada "por qué" que has preguntado.
Nunca digas que el destino
ha sido injusto contigo,
sino tan sólo que la Historia
te ha hablado de otro modo.
Cabizbajo en los cafés,
pensativo en las calles,
pero ayer en la manifestación
caminabas sonriente.
Una canción de mi amada Haris Alexíou.
