Por lo visto, he desaparecido de Google. Respiro. Escapo al sistema. He sido excomulgado. Soy John Wick, pero a lo bestia y en lo filosófico.
La Selva de Próspero
Sapere aude!
25.8.25
5.4.24
¿Creéis que volveremos a leernos? Hemos usado este medio, porque pertenecimos a otra generación. Algunos os habréis actualizado, otros quizás no y unos pocos... no sabemos. Imagino un cuerpo jugado, sentado en una residencia, con vida dentro, leyendo lo que fue escrito. Ni siquiera se llegó a conocer a gente que dejó sus comentarios. A los que se conoció de algún modo, quedaron por ahí y a ese "ahí" le ponemos el topónimo de "olvido" -para calmar la necesidad de justificación o para perdonarnos a falta de un redentor en quien confiar-. Quizás se comienza a leer a alguien por asombro y se le deja de leer cuando ya se cree haberlo juzgado hasta apaciguar el asombro. No sé realmente la razón. Lo que compruebo es que de las muchas realidades que nos asedian, esta del blog fue más respetuosa a la hora de reclamar lo que se pensaba de las cosas. ¿A dónde quiero ir a parar? Estoy parado, detenido, estancado y en descomposición; residente, en suma, por tanto no voy a ninguna parte con estas letras. Me he acordado de aquel tiempo en que la invectiva se creía gloriosa y me ha dado por soltar este barro.
4.12.23
Cosas por las que abrirías un agujero en frente ajena, si supieras disparar
La publicidad desmedida, falsa, acosadora, despiadada; los tertulianos vacíos, huecos, grasientos, de halitosis retórica y rebuzno quejumbroso; los que marcan tendencia y abdominales de romano recomendando salud, medios para la salud, sustancias para la salud, métodos para la salud y todo lo que no sirve realmente para la salud; los fariseos - escribas - publicanos y republicanos (influencers los llaman) que tienen el graznido justo para provocar mareas entre los alelados sin criterio (followers los llaman); los tiktokers macho indiscernibles de las tiktokers hembra en el agobiante ansia de banalidad;...
El pensamiento
Si te paras a recordar, a lo mejor estoy en ese tiempo donde quedaba algo por delante; quizás puedas situarme ahí un pequeño rato. Ahí yo era la solución y el problema, una frontera puesta por ti para que sólo hubiera dos países: el tuyo y el mío. Desde ahí, ¿qué ha pasado después? Creo que nos metimos en la niebla y nos pusimos a decorar en la niebla, sin ver y, por tanto, sin sentir como hay que sentir: sin que importen las consecuencias. La niebla nos ha dejado sin causas, sin consecuencias, sin momentos; y para eso sólo ha hecho falta que la maldita niebla desaparezca. Somos Don Quijote en el último capítulo, con la cabeza sobre las doloridas cervicales que la unen a los hombros. No sé a ti, pero a mí no me ha quedado ninguna "concepción del mundo" que llevarme a ultratumba. Para mí las cosas sin piel nunca han dejado mucha concepción. Hace frío. Queda un jergón para quejarse y para cagarse en el arrepentimiento que queda cuando no se ha quedado satisfecho. Es un jergón manchado con las impurezas que nunca se practicaron y con los pecados que nunca se cometieron, un jergón sucio de pureza. No hemos sido lo suficientemente cochinos como para que nos admiren como a cerdos. Pero ahí, en ese pequeño rato del tiempo, no hubo pensamiento del que pudieran desencajarnos, era un pensamiento que no dejó ni un solo resquicio como para que pudieran bautizarlo como "obsesión". En ese pensamiento todo estaba fundido de un modo seminal y uterino, uterino y seminal, a conciencia. Podemos decir que nos quedamos en el preludio de un génesis sin relato ni criaturas que recrear. Quedó todo en pensamiento regado de copitos de nieve y mermelada de higo, mientras un humo de asar castañas intentaba calentarlo con realidad. Es posible que tus imágenes sean otras, que tu ciudad sea otra, pero buscábamos una frontera que poder atravesar cada noche. Sin embargo, el jergón demuestra que acaba por imponerse una castidad políticamente correcta y aburrida como la muerte.
8.6.23
¿Usted es la pequeña molestia que acaba las cosas? Me dijeron hace años que si usted llegaba en el momento oportuno, no me importaría. Así que este el momento oportuno y a la indiferencia me remito.
Cae fuerte, ¿verdad? Una tormenta más, agua brava, ruido y algún estornudo. Esta lluvia de tarde noche no da estructura, es como usted y como yo, inconstante, de estar por casa ajena. Da gusto poder notar que llueve y que cae la noche y que los truenos aún despiertan no sé qué, señor, no sé qué. Dentro de unos días, el temido calor -lo digo como si la epidermis no fuera susceptible de hacerse antes ceniza-. Pero mientras las gotas (ploc, ploc, ploc) en el patio me distraigan, da todo igual y da lo mismo; mientras las gotas caigan.
¿Y lo importante? ¡Qué pregunta! ¡Y a estas horas fuera de horario! Mire ahí, en el contenedor "Nueve de agosto", mire. Fíjese también en el armario "Treinta y uno de octubre". ¡Como para que me pregunte usted por lo importante o por lo urgente! Y la lluvia, ¿lo ve?, ajena a la sequedad de cualquier respuesta para el pingajo de la importancia. Aun así, la serenidad de la indiferencia que no se busca es lo importante. Le respondo con el corazón bajo las alas, sin plumas y con barro en la mirada. Demasiados mensajes, mucha carga, sobrecarga de dimes distorsionados y de diretes inconexos. ¿A que sí? Cosas de esta edad que, en el núcleo, es como las otras. Nada nuevo bajo el sol, ni nada solar en cada novedad. ¿Cerramos los ojos? Si lo hacemos, dejaremos de vernos y nos sentiremos, no sé cómo, pero nos sentiremos. El caso es que así, palabra a palabra, la sensación de que algo queda ocupa el vacío.
2.9.22
Cincuenta y siete años y dos meses.
Lo que sucede parece repetición. Cuando se vive la repetición, hay que irse, habría que irse. De verdad. Dejo que sucedan las cosas. Los nervios dejan de jugar. Nada, no hay nada, es así. Cada cosa tuvo su momento, muchos se han ido, todos han sido olvidados. Lo de ahora y lo de antes no pueden parecerse, la continuidad no se da siempre. La continuidad no es continua ni continúa. Puede haber algo que quiera ser dicho o repetido, pero es un síntoma o un reflejo sin vitalidad.
Aquí está el punto. De aquel "Quise amar desde tantos planos que me convertí en un punto", esto es lo que queda: el punto. No dejé de pensar, hasta ahora. Intenté no dejar de vivir, hasta ahora. Es el punto.
¿Cuándo vais a venir? Nadie vendrá. En la calle oscura está Manojito de Huesos, una imagen hecha cenizas. El que fue mi vehículo está aparcado en la calle de un conquistador. En el maletero hay una urna. Manojito escribió que volvería a La Piedra, allá en los cielos. Una cuestión de fe, una realidad para él. Mi padre y mi madre no cometieron un error, mi conciencia es el error.
27.8.22
Cuidamos de aquella niñita como pudimos, hasta que cumplió la edad de dieciocho. La tratamos como una más de la congregación y se adaptó perfectamente a sus compañeras y hermanas. Aunque de padre ignoto y de madre por todos tratada y conocida, la carencia de tales elementos no la afectó. Tanto mis ovejas y yo supimos darle lo que todo animal necesita para subsistir con dignidad y sin penuria en las tierras de este pueblo. Pero con la edad que mencioné María Plata Dólar no podía continuar en el rebaño y la envié a la ciudad donde recibiría el sacramento de la urbanidad y donde aprendería la virtud de la hipocresía.
Me dicen que está aprendiendo el respetuoso oficio de su mamá y que lo desempeña a niveles de alto standing sin comprometer su corazón y poniendo técnica y cerebro en la profilaxis que sus tareas requieren.
Quizá algún día este pastor que os habla se acicale y vaya a la ciudad para visitar a su antigua ovejita y recordar los felices momentos en que fue parte de mi rebaño.
Me bebí litro y medio de Santolín, porque una samaritana de Jaraíz del Hoyo Fresco me aseguró que ese agua era de la que llamaban "de la vida eterna". Como soy tan arriesgado como crédulo y estúpido, a prueba puse la inmortalidad del fluido cosiéndome a mí mismo a puñaladas secas con un recién comprado machete de Santiago del Campo. Sajé hasta la amputación mi brazo izquierdo y la pierna derecha hasta quedar tendido en el parking como fruto de virtud gitana en medio de un pantano de sangre negra. No cicatrizaron heridas ni a reunirse volvieron los mutilados órganos con su antiguo cuerpo. Tuvo a bien el Fauno de Talaván, que por allí pasaba, obrar con su magia y encanto el prodigio de mi reconstrucción a cambio de componerle un grimorio de elegante hechura una vez estuviese yo nuevamente entero.
Han pasado dos semanas y yace a mis pies la samaritana del lugar antes citado con sus puertas absolutamente abiertas y sus fuentes despechadas. Antes de mi factura le di a beber dos litros de Santolín para esa eternidad que el verbo de su boca garantizaba. Pero ahí está, muñonada y cárnica, en reposo mortis y lejos de vía que lleve a eternidad alguna.
19.8.22
1. La inminencia se presiente, no se percibe; el presentimiento es más inconsistente que la percepción y ésta tampoco garantiza cosas demasiado firmes. Dedicado a los hipocondríacos que hacen de la inminencia una constante.
2. Hacer testamento da una apariencia de completud a lo vivido hasta ese momento.
3. El sofá que tras muchos años se muestra intacto representa haber llevado una forma de vida incómoda y de una moral pública impecable.
4. Saber el día y la hora obliga a una puntualidad insoportablemente austera. El engaño de la esperanza es el paliativo para sobrellevar una certeza así.
5. Algunos ven una misma película infinidad de veces, pese a conocer el desenlace y no se toma por absurda tal cosa. De igual modo, no es absurdo vivir o sobrevivir, aunque se conozca ese desenlace en el que el protagonista muere.
6. La jubilación es el punto de fuga de los inmotivados y anodinos actos cotidianos.
7. El ocaso es el final de autovía que da entrada al casco urbano de la dependencia.
8. Hoy ser erudito no cuesta nada; de ahí la mediocridad de la erudición actual.
9. ¿Quién quiso oír mi voz? Dicen que un sordo que gustaba de ver mover los labios.
10. Te sientes llamado cuando te hacen sentir que eres el último.
11. No se puede culpar de todo, pero sí responsabilizar de todo; de cada parte del todo alguien conoce la respuesta a la pregunta que plantea.
12. Hay pensamientos de fin de fiesta y de aventura acabada que lucen como epitafios.
13. Apagarse, consciente de ello, es antinatural. También la conciencia se apaga con el cuerpo que se consume.
14. Si el ser humano me hastía, soy yo el que se ha redimido de esa condición.
15. El domingo, sin señor, no hay borrego que lo resista; pero hay más lobos cada ocaso que pasa y el lobo sabe celebrar ese día.
16. Hay un género que se enorgullece de mostrar los días como si fueran piedras preciosas y duraderas. Los roedores no actúan así y sobreviven.
17. Cuando veo caer la noche, lo que realmente cae es el día.
18. Sin la suficiente ventilación que permita el paso de un oído a otro, no conviene escuchar ni saber hacer tal cosa. La acústica de nuestra sociedad favorece la indiferencia.
19. Los protocolos, los algoritmos, lo acostumbrado -y por ello moral- han permitido esa comodidad de muertos en vida que agrisa a los que nos rodean.
20. Celebrar es un acto envenenado de interés con fecha de caducidad.
21. Los zapatos en el suelo del salón desordenan el viejo principio del orden.
22. Mi madre se apagó al nacer mi padre.
23. Una pared blanca, una mente oscura, distancia y una taza de agua fría: ese es el cuadro de una vida perdida.
24. Las chanclas ya no pueden sostener al que como ceniza está junto a los restos de su madre; pero pueden pasear la imaginación del que desaloja la casa para embargarla.
25. En una pequeña bolsa de plástico, estrechamente abrazadas, muchas estampas de santos con oraciones al dorso son el único legado para el hijo del beato.
26. Sólo la mirada habla y dice sobre el manojito de huesos desahuciados lo que nada más puede expresar.
27. Funcionar es vivir, aunque ignore la función de su maquinaria. Para funcionar no hay que saber funcionar.
28. El incienso produce alergia en el oficiante; es un alérgeno que, para los presentes, transporta el espíritu del ausente.
29. Enterrar a los muertos es obra de misericordia. La obra de la justicia ofrece los restos para esa misericordia.
30. “Ha fallecido”, pretérito perfecto.
31. Los que ven el mar no quieren retornar si están vivos en vida.
32. Es lo que queda de cincuenta y seis años de vida: un perro, su amigo y el ángel de la guarda que les une.
33. Las cuestiones prácticas son problemas que, como la basura, se acumulan y dan aroma y relleno a un patio moribundo.
34. Maldecir es inútil y el diablo es un ángel que rueda sobre las pautas del papel mojando todo.
35. Los que eran ya no son como eran, han ido llevando al acto el veneno que eran en potencia.
36. Mientras pensaba un aforismo mi padre ha fallecido. Setenta y dos horas después las palabras se han perdido en un laberinto de incertidumbres, miedos, impotencia y penas. La muerte próxima extravía, altera y confunde. Es otro tiempo, corto, que se puede vivir con otra hondura. Ahora, sin embargo, busco sin saber.
37. El perro mira con ojos suplicantes de niño para que no se cumpla su imaginario temor de poder ser abandonado. ¿A quién suplica el abandono de quien se abandona a sí mismo?
38. Muchas palabras formales hacen de piedra el tímpano, insonorizan y llevan a esa despersonalización tan horrible de sentir.
39. La profesión de ayudar es de amplio espectro y poco eficaz para el hueco vacío de este tiempo.
40. Ninguna alegría se desnuda por completo para evitar la metamorfosis del aburrimiento.
25.6.21
En mis diarios ya no leo recuerdos. Cada cuaderno guarda en el formol de la tinta una parte del cadáver que se fue desmoronando en vida. Lo que llega sobreviene y no dirán de algunos que nos hemos ido. No hay una liga de solitarios ni el dolor es único. He cruzado la medianoche, cada cual sabe quién es tras ignorar lo que ha sido y será: así se sobrevive como visitante de asépticas estancias. Ni se balbucea ni se suplica el adiós: lo otorga el ser.
Ansetobeah
13.7.20
25.6.20
Los Purificadores del Paraíso
"Hemos conseguido reducir la supervivencia al 32% en el intervalo de una semana de incubación en una población de cien elementos. No es suficiente. Orientamos nuestros esfuerzos al plazo máximo de veinticuatro horas una vez que la combinación viral penetre el cuerpo de la cría humana. La eficacia del ébola y el camaleónico tránsito del SARS - CoV - 2 son dos cualidades que nos permiten estimar como factible ese plazo. El grupo no pretende crear un intruso con el que convivir demasiado tiempo; al contrario, nos basta una presencia que garantice el colapso global, un tiempo que podría estar entre las tres o cuatro semanas. Si ese intervalo queda garantizado científicamente en una probabilidad cercana al 100%, instilaremos en nuestra creación un código de auto eliminación. El universo de discurso al que nos dirigimos son las crías: esa es la clave. El resto vendría de suyo..."
No concibo el tiempo que pueda quedar; no lo concibo, porque no me importa. Mi responsable irresponsabilidad de ser humano también me condena a los experimentos de los Purificadores y acepto lo inevitable con una gustosa voluntad. Hay paz en la guerra contra el hombre; sobre todo, cuando la guerra es científica, empírica, demostrada por el abanico de razones conocidas desde que la razón es razón, y aun antes.
14.6.20
El hospedante del depredador amigo
19.2.19
16.1.19
Si muero hoy... 16 de enero.
7.1.19
3.8.18
Venus deja su pañuelo
1.8.18
En la recta de la calle
5.5.18
Sin título.
28.4.18
31.3.18
Acédicos
30.3.18
Los ocultos están ahí.
21.3.18
Impresión
20.3.18
Lo que te define es lo que se va
19.3.18
La nave de las almas
Errando
"Si es el día del padre, y no lo soy, ¿qué puedo hacer? Nada. Ser padre, dicen, es una experiencia increíble. Asguran que lo grande tiene que ver con eso.
Tal vez ser padre es... una experiencia. ¿No es eso ya bastante? Dejemos de calificar experiencias y dejemos de señalar al que las padece. Seamos más simples. Aprendamos cosas, por aprender, sin engrandecerlas ni disminuirlas.
Lo que importa es la experiencia. No valoremos experiencias, disparemos -ahora que está de moda disparar- contra las comparaciones que cotejan experiencias para calificarlas.
Cada experiencia es única. No conoces por primera vez a alguien varias veces. ¡Es de cajón!
Si fuese padre, tú, lector sin mirada, me regalarías una corbata y te vestiría con ella. Es la única manera de poder tener legítimamente una corbata."
El mosquito revoloteaba sobre esas líneas, sin posarse, como tomando perspectiva de lo que estaba ahí petrificado en palabras. No me vais a creer, se acercó a mi oído derecho y me dijo:
"¡Qué pena no haberrr essstudiado! No entiendo lo que ha essscrrrito".
17.3.18
16.3.18
Majerit
11.3.18
Como un rigodón.
10.3.18
Arrumaco de finde
9.3.18
La palabra del ángel
7.3.18
Espejo
18.2.18
29.6.17
Noche.
23.4.17
El hombre nuevo
11.9.16
La dignidad de un hombre.
Cruces.
10.9.16
20.8.16
No romper el silencio.
Este año no.
Si hoy fuera el día.
9.8.16
Molestias.
Pasada la medianoche...
8.8.16
No hay que dar pena
6.8.16
A la madre de alguien que pudo ser.
Señora X.:
Ha sido usted mala y nunca, parece ser, pagará por ello.
