25.4.05

Cuidemos el corazón

Dentro de unos días te pediré que vengas para construir un reino. Lo siento, princesa, pero es momento de ser reyes (y por más de un día).
Deja los propósitos, coge los recuerdos justos y prepara el equipaje. [No... no... Esas fotos déjalas... Las fotos no deben restaurar lo que la memoria o el corazón han ocultado... Déjalas ahí para cuando vuelvas... Para el otoño... A donde vas a venir siempre es primavera].
Sé que vendrás. Siento que vendrás. No es cuestión de hacer mi voluntad; sino de alcanzar la altura que tú y yo merecemos. El amor no está reñido con la dignidad; todo lo contrario. Y somos dignos de lo que tú y yo viviremos juntos.
¡Si supieras cuántos curricula he visto! Pero todos hablando de hechos pasados; ninguno contando lo que iba a suceder. Pero el tuyo era distinto. Por eso te elegí. En mi empresa necesito a alguien como tú. Un corazón como el mío necesita tu cordialidad. Una risa como la tuya necesita un eco risueño; y tú sabes que todo eco necesita un muro, pero que eso no impide ser feliz.
¿Tienes ya hecho el equipaje? ¡Bien! Recuerda: búscame cuando el sol esté en el cielo del oeste. Hay una brújula que hace tic tac en tu pecho y en tus labios. No la calles, no la calles y sigue el rumbo que te indica. Babilonia es más que una isla y la eternidad está por encima del tiempo. Hay un mar en mi salón que está lleno de peces-beso y de algas-caricia. Durante todo el día le da el sol; así que por la noche su temperatura es idónea para un baño de fertilidad. Cuando hagamos el amor en él sabrás del placer de ser sirena. Tu canto se hará risa y tu risa canto; mientras yo bucearé dentro de ti como una corriente capaz de hacer destellar todos los cristales que funda a su paso.

1 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

Ha pasado la noche de Beltane, la noche de la fertilidad, la noche del fuego, sola con el fuego.
Las sirenas no saben amar, tienen el corazón helado, por eso son crueles con los marineros.
Espero que Beltane derrita el corazón de tu sirena... y si no... te dejo un sitio al arropo de mi PC llamado Buganvilla, con contraseña Babilonia (esto último, amigo, es un secreto, guardalo como guardan las sirenas su corazón helado).

abril 25, 2005 11:26 p. m.  

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