"Quince... años... tiene mi amor", quince años menos que yo. (Desbarre de un jubilado emocional que conocí en "Cárcel de Amor")
Me acerco a la cuadragésima traslación. La traslación número cuarenta alrededor del Sol que hace la Tierra con mis pies sobre ella. Con mis pies y con mi piel -esto es lo peor- más barro que ceniza. Si quince años antes te hubiesen concebido -quince años son un sueño- concebiría en ti mi fuego un mundo: los niños que piden venir en tu vientre navegable por mi deseo, mi deseo por un sueño menor en quince años. Pero la Luna tiene más años, traslaciones y periplos; muchos más años y tú la sigues amando. También es la Luna piel, piel más barro que ceniza. Mi signo es un signo de Luna y estoy deseando arder. Pero el Sol de mi Tierra y de mi Luna, mi cielo, fue alumbrado quince años después de mi sombra. Quince años -quince años son un sueño- hacen un deseo, una ilusión, un engaño, un imposible... pero son una mota de polvo en la montaña de plata que tú sigues amando.


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