28.4.05

Una señal.

He cogido un libro al azar de mi antigua biblioteca. Ni siquiera lo miré cuando lo metía en la mochila. Todos los libros que yo tenía fueron cambiados de estantería y, por tanto, no sabía qué lectura había escogido. Incluso me puse unos guantes de plástico para no sentir el tacto que me podría indicar qué lectura era. Hay libros que se sienten por el tacto, colecciones que no se perciben solamente con la vista.
He llegado a casa, he abierto la mochila y he abierto el libro al azar. Éste es el capítulo y el libro:
Carta XLIX: La vida es breve de Cartas Morales a Lucilio (Vol. I) de Séneca.

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