25051976 (Diario de un loco: fin) -XX, -XIX, -XVlll...
Un nuevo y extraño ser ha nacido en la ciudad. Es el hijo de un camión y una acacia. Se confunde su color con el humo del tráfico. Se para extasiado y feliz por el ruido. Come tornillos y clavos. Trabaja en una fábrica donde produce como diez y cobra como uno.
Es un ser urbano hijo del futuro.
No es un ser humano débil y cansado.
Es un ser urbano hijo del futuro.
Y es feliz.
Duerme en el cementerio de coches disfrutando sus manjares. Y solo tiene un vicio: el gas butano.
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Bien abrigado llegaba al colegio
[1960, hace poco tiempo]
Formamos frente a una cruz y a ciertos retratos
Entre bostezo y bostezo gloriosos himnos pesados
Despertamos en pupitres de dos en dos
Aún recuerdo el estrecho bigote de don Ramón
Y la estufa de carbón frente al profesor
La dichosa estufa que no calienta ni a Dios
Suena el timbre... Al fin...
Bocadillo, recreo, evasión
Una tortura más antes del juego
la leche en polvo y el queso americano
Sales tú y el gordo después
Te cambio los cromos, te juego al tacón
Sales tú, la ligo yo
Apuremos el tiempo, que ya nos meten dentro
Dos horas de catecismo y en mayo la comunión
La letra con sangre entra: otro capón
Tarea para mañana, puesto el abrigo
Otra copla a los del cuadro y"hasta mañana" don Ramón
Y ahora tú, ¿qué pensarás?
si cuando más me oprimían más amé la libertad
Es a ti a quien canto hoy:
Enseña a tu hijo. ¡Oh, enseña a tu hijo!
a amar
la libertad.
(Dias de escuela. Asfalto.)
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Escucho Dias de escuela en un día un tanto absurdo. Nostalgia, tristeza, decepción. Yo viví eso en gran parte. Año 1975: 5º de E.G.B. Colegio laico, pero orden estricto y espartano. Autolisis de libertad y emociones, contracción de todo en un punto de culpa y contricción: un punto de pecado sin razón, un punto de remordimiento por existir, pero un aleph de amor inmenso por morir algún día y ver el verdadero paraíso. Nunca me abandonó ese deseo de morir por algo. Hasta que todo empezó a torcerse y a relajarse. ¿Cuál era la mentira? Y si las dos cosas eran verdad, ¿lo puede resistir una mente inocente? ¡No! Por eso, en estos tiempos en que la culpa ya no existe; en que quedan las viejas palabras, pero sin contenido: ¡que nadie me culpe! Porque aún se sigue culpando de modo refinado y de un modo más torcido y sibilino. La inmensa mayoría de la gente está firmemente convencida de las cosas más terribles (y la cruz es una de ellas). Y por esa extraña ley que une a muerte los opuestos todos amamos la cruz. Para crucificar y para ser crucificados: ambas cosas.
En el curso 1975-1976 yo dejé de vivir. ¿Cómo olvidar que en mayo de aquel curso, cuando más muerto de miedo estaba, alguien jugaba al ahorcado para enseñarme el destino de mi viaje?
Un tren está llegando.

1 comentarios:
Ya las cosas no son así. Por suerte todo va cambiando. Conocemos otro tipo de tiranías, impuestas desde abajo. Los roles se han invertido en muchos aspectos.Lo ideal sería que la tarea de la educación fuese inculcada por el profesor pero sin abandonar un aspecto esencial: el cariño.
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