25051976
Nadie se acuerda ya. Hace 29 años. Parece un código: 25051976. Mañana, hoy; no sé cuándo, vuelve a ser 25 de mayo. ¿Qué importa el día? No hay días especiales para marcar la cobardía; y la mía es manifiesta desde hace décadas. ¿Se supone que debería de hacer algo especial? Me dicen que es mejor dejar hacer y que hay que dejarse llevar: no hay nada más natural que el descubrimiento de la lentitud. Como buen cobarde apelaré a esa lentitud y me dejaré llevar en el océano del tiempo. Seré como un barco lleno de plomo y bacon que se va hundiendo lentamente, sin creer en efemérides macabras. Todo sirve a lo macabro.
A los once años lo macabro pasó frente a mi puerta; pero yo era un elegido para la gloria. Cada día hay más elegidos para la gloria. La noticia fue velada, el niño puesto a salvo; la curiosidad fomentada con su abortamiento. Y como suele pasar en los mitos, cuentos y leyendas nada ni nadie puede contra la ironía del destino.
Y hablando de ironías, recuerdo que al día siguiente en televisión ponían una película: El árbol del ahorcado.

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