Otra apreciación.
Hubo algo que hace nueve años me llamó la atención. Después de que Thomas Hamilton se suicidase, varios afectados comentaron que cómo no había tenido la mínima decencia de quedar vivo para ser torturado. En esa cursiva habla el inconsciente de todos, de todos. Pero nadie desea hacer explícita esa verdad. Por eso, cuando oigas hermosas palabras fíjate en el terreno sobre el que crecen.

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