28.5.05

Querida liebre de Durero:




Nunca como hoy, en 503 años de vida, te habías visto en semejante peligro de extinción.
Cuando esta tarde pude contemplarte, antes de que mañana por la noche te traslades a la patria de tu heredero Bugs Bunny, sentí algo bestialmente indescriptible. La ternura que me inspiraste se desplazó de lo afectivo a lo gastropornográfico en cuestión de segundos. Las crisis bulímicas que estos días me asolan cobraron vida en un instante y te convertiste en mi claro objeto de deseo. Te vi sin piel, rodeada de ajito, perejil, aceite de oliva y otras especias y maravillas. Como en los dibujos de la Warner, pasaste a ser un Piolín en el bandullo de Silvestre o un Correcaminos en la barriguita de Coyote. La mirada se me desplazaba de ti al guardia de seguridad y del guardia de seguridad a ti. Entre el vigilante y yo se cruzaron helados destellos tipo spaghetti western (y he de decir que la culata de su revólver era impoluta y soberbia). Esta tarde, querida liebre, pudiste haber provocado una masacre. Si Arguiñano hubiese estado presente, hubiésemos hecho realidad ese duelo a tres de El bueno, el feo y el malo (y hubiese caído el guardia de seguridad, por la pinta de malo que tenía; -el feo, sin duda, es un papel destinado a Arguiñano).
¿Por qué no pude verte con estéticos ojos? ¿Qué innoble gazuza se apoderó de mí? ¿Cómo pudo el arte ser tan realista, tan fielmente representativo, que te pudo hacer víctima de mis colmillos?
Hoy puedes dar gracias a la casualidad y al destino, liebre de Durero; pues gracias al cielo sigues en tu postura serena y alerta en ese lienzo. Quiso la fortuna que una sueca me confundiese con un guía del museo y que mis instintos bajasen de cardias y píloro a partes más saturnales. Fue entonces que te vi como la obra de arte que eres y te expliqué a la sueca (con la que esta noche proseguiré mi lección de estética) como la liebre inmortal que pintó Durero un día. (La sueca se llama Anna y no tiene nada que envidiar a la Eva que pintó Durero. Cumple todos los cánones de la proporcionalidad -al menos para un sábado noche occidental-)
Crítica estética

1 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

¡ Llego tarde, llego tarde!

(Conejo blanco de Alicia en el país de las Maravillas)

mayo 29, 2005 12:04 p. m.  

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