Gomas de borrar
Es posible que mañana coja la rama de olivo. Siempre hay un mañana. Si pasas por una papelería no te olvides de comprar una goma de borrar de color verde. Cuando yo era pequeño me gustaba coleccionar gomas de borrar y caballitos de plástico. Caballos sin jinete, sin montura; solo caballos. Y geométricas gomas de borrar. Sin sabor, sin olor: solo con forma. Me conformaba con la forma de una goma de borrar. Las metía en mi cama en la hora de la siesta y me quedaba dormido con ellas. Mis gomas de borrar y yo. Eran mi mundo. Como si una de las formas de crear mundos fuese esa: borrar y borrar y borrar. Porque nunca se podrá borrar el lugar donde reposan las gomas de borrar.

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