Mensajes de Próspero 2
Aún no te he convocado, oh mi último genio. Pero sé que esperas. Aún sopla viento y el ruido no cesa. Se necesita más soledad aún, más vacío aún. No basta este aislamiento. Veo peldaños por debajo de mí y eso significa que aún queda algo por descender. Y temo que en el fondo ya no haya palabras. No me importa. Pero, ¿habrá actos? ¿Quedará al menos, oh genio, el aliento para ordenar que tú pulses el botón por mí? Todas las islas que rodean a ésta deben volar por los aires, las cenizas deben cubrir el horizonte y el silencio ha de ser más caliente que el infierno de todas las blasfemias. Porque yo quiero ver dulcemente dormidos a todos esos isleños y saber a ciencia cierta que tras ese dulce sueño hay un espantoso grito deseando despertar de una horrible pesadilla que solo yo sé que están padeciendo. Pero tú y yo sabemos, oh genio, que se han partido el espinazo por dormir ese sueño. ¿Quiénes somos tú y yo para despertarlos? Hemos de respetar su muerte en vida. Nunca vendrán a esta selva. Y si alguno despertara, aquí solo encontraría lo que ha perdido y la conciencia de que lo ha perdido para siempre. ¿Qué podríamos ofrecerle, sino la verdad? ¿Crees que podría soportar esa carcajada?

0 comentarios:
Publicar un comentario
Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]
<< Inicio