9.6.05

Son tan esperpénticos

Debéis saber, hermanos, que nosotros no pintamos nada. Son ellos los que lo pintan todo de colorines. Son como niños, son como humanos. Son humanos. Dejadlos así. Intervenir es necio. Dejad que se masturben. A veces es un espéctaculo risueño y tierno.

Me gusta que caiga el sol sobre sus cabezotas y que lo atraviesen. ¡Tienen cuernos de hielo! Antes las coronas eran de ideas, incluso de espinas. Ahora son de hielo frígido. ¿Hay algo más hermoso que el humo de un pitillo dibujando sus volutas alrededor del hielo? Como si el hielo no fuese a quebrarse. Crr..rrr..rrr... mmm... mmm .... mmm.... crrr... kkk... crrr... crrrkkk... Y al final no, no se quiebra, se expande húmedo como un acuoso e inmundo nosequé que todo lo deshace.

El sol sigue cayendo. Y pintan el sol. Lo pintan con entusiasmo y lo adoran. Las niñas siguen queriendo ser princesas, mientras el chichi tenga su pitillo diario. Algunas princesas solo quieren otra princesa y un cigarrillo después del tijeretazo. La música del nabicordio chirría y Beethoven no pudo salir ileso. Las secuencias surrealistas siempre traen consecuencias. Así prosigue la masturbación del día a día y el aburrimiento del becerro. Los rayos del Sol emulan a los de Zeus y los megas se disparan en el cerebro para traer la discordia. Amparo cocina la freiduría en el retrete y rocía con amoníaco los calamares de Cándida y Sileno. María morirá esta noche, pero dará a luz un bastardo al que pondrá por nombre Sacramello. No podré acudir a la reunión de Inocencio con sus vecinos; porque estará muerto de cansancio el pobre Alberto. Y Alberto es homosexual y el amante de Inocencio. Y donde va Alberto va Inocencio. Muerto Alberto (aun de cansancio), muerto Inocencio; y sin Inocencio los vecinos no se reúnen. ¿Me entiendes Nuda Park? Seguro que no te enteras, Contreras. Y así gana el Madrid su descalificación olímpica. Pero algún día entenderás que la ropa no se tiende. ¡Limpia y hermosa es la rosa que quiero que introduzcas en mi boca!Y la quiero puramente sin ropa, directa, minotaura, egregia... Vencido soy del ariete de mi Alberto, oh Durero, duro y egregio como la carne del venero que me engendró. Abre los mofletes de mi espalda y dime que soy ridículo y espantoso, túmbame humillado con la férula de tu altivez. Vencido soy.

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