La reflexión del día
Si tuvimos nuestro momento, ¿cuál fue? Si se nos dio un talento, ¿por qué no lo reconocimos? Si fuimos terreno para una semilla, ¿quién nos hizo tan estériles? Creo que las parábolas del Nuevo Testamento son crueles. Al menos en ocasiones lo son. Predestinan a algunos al "llanto y crujir de dientes" sin haberlo comido ni bebido. Pero el Señor siempre hace su gracia. ¿O nos la da? (Ya no recuerdo).

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