Oh, milady!
El deseo es un reptil escondido en la esponja que comprimes como un seno de fibra sintética para que exude un té blanco que lubrique la piel. La bañera es nave de locos, carro de heno, mármol de locura si he de imaginarte sin la esperanza de sentirte como los sentidos piden ser sentidos.
Mi sonrisa duerme bajo la piel, bajo el agua, aguardando que la descubras con tus labios matinales.

5 comentarios:
En la noche solo conozco un imperativo categórico:
¡Desnúdate!
Abre la puerta, la ventana; la boca, los ojos... la estancia.
El manto cenital de mi mirada es una llave que vuela suave hacia tu vientre.
Has tensado mi arco y te has convertido en la diana. Sólo cuento con la luz de la luna para que mi proyectil sea uno con tu llamada.
... un beso ... solo... solo... solo... un beso
Puerta estrecha, pendón de amantía. Conclusión: Frustración a transportar en aburridos y capitales plazos.
Los bocadillos de chorizo ni siquiera engordan: son proteínas para otros, aire para la piara genésica.
La insatisfacción tiene desencajada la rótula de tanto adorar a la cosmética; mientras el cínico orgullo se yergue más altivo y justificado que nunca.
Clavo esta espada con la contundencia más férrea del más cruel de los demonios que me sirve.
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