Sin ayer ni mañana.
Durante la vigilia hay cosas que dejas pasar. No se las da importancia para poder seguir tirando. Hay desprecios, malos tonos, humillaciones mayores o menores... ¡Da igual! Todos tenemos malos momentos y hay que tenerlo en cuenta.
Pero a veces un sueño continuado está diciendo algo. Y llega un momento en que los sueños te ayudan a despertar y comprendes ciertas cosas. La primera reacción es sentirte un poco desconcertado. Piensas que otra vez ha sucedido lo mismo. Pero la experiencia y la costumbre sirven de algo. Te incorporas rápidamente del desvanecimiento y sigues adelante. Esta vez calzas la armadura de un modo especial, mucho más sereno: comprendes de una vez por todas que Clarín y el enano la necesitan para atravesar el sueño sin dudas y los salones de espejos sin sobresaltos.
Click.

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