16.9.05

Desde Charenton Madrid

En lo sucesivo me será difícil escribir. (Pero se admiten donativos para poder entrar en cyberclubs, aunque dudo que me estimulen como me estimulaba este lugar desde el que "pulo" mis palabras). Dicen que hay una moda que consiste en dejar libros en lugares públicos para que otros los lean, lecturas circulantes y gratuitas. Quizás si algún día dejan por ahí un pc con conexión a la red, tal vez pueda redactar un pequeño testamento. De momento, cogeré papel, lapicero y unos pantalones con amplios bolsillos para poder arrugar la celulosa. ¡Ah! ¡Qué gran genio pierde el mundo! ¡Pero qué gran vasallo si tuviera buen señor!
Y ya de paso, podían dejar móviles. El todopoderoso Movistar anula mi cuenta en tres días. Dicen que las desgracias nunca vienen solas; pero las venturas tampoco. Porque a mí todo esto me hace gozar hasta el orgasmo. No en vano soy Marsoqui. ¡Oh, qué placer! O como decía Donatien en el psiquiátrico de Charenton: "No sigas muerte, no sigas; no prolongues tanto tu agonía, porque yo... yo... me corro de gusto cuando me penetras, oh muerte... No sigas". Es posible que fueran sus últimas palabras.

0 comentarios:

Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

<< Inicio

Free counter and web stats