3.9.05

Más películas

-Rompiendo las olas

No apta para depresivos ni para cínicos. Los primeros podrían acabar necesitando una buena borrachera, los segundos acaban desternillándose.
No podemos cambiar los contextos. El Romanticismo fue el Romanticismo; hoy impera el pragmatismo: "Tanto me sirves, tanto cuentas conmigo". Es decir: nadie es imprescindible. La amistad es crédito por un puñado de satisfacciones. Los ideales han muerto. Las serpientes sobreviven. Se necesitan payasos de usar y tirar; no abnegados ni fieles. Más de lo mismo: enanos y esclavas del señor que se creen princesas.
La película no es de este tiempo. Demasiado idealismo. Demasiado sacrificio. Pero el hecho de que Child in time aparezca en el capítulo 7 -el del sacrificio-, con esa voz de Gillan y esos acordes de Blackmore... ¡Genial!
Por lo demás, una obra maestra, así reconocida por entendidos y no entendidos.
Que te calles!
Sano humor, buen humor, moderado humor en esta película interpretada por Gerard Depardieu y Jean Reno. Sonreí. No todo ha de ser cine de culto. Los gags son previsibles. Pero, ¡señores!, no sé cómo se toma la previsión como un defecto. No hay que ser originales ni sorpresivos. Para los genuinamente escépticos nada sorprende; y toda pretensión de sorprender o admirar es como caer en la coquetería: algo de vergüenza ajena.
Seguiremos desinformando.

0 comentarios:

Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

<< Inicio

Free counter and web stats