25.9.05

No dudes esto.

No dudes esto, seas quien seas; no lo dudes:
Nadie te quiere como tus padres. Todas las ayudas de los demás son inversiones. Si eres rentable, estarán ahí; cuando dejes de serlo, dejarán de estar. Ser sincero es un lujo que pocos se pueden permitir y que se paga caro. Hoy Fernando Alonso podía ser sincero -y a un precio alto-: ofrecía su victoria a un máximo de tres personas que creyeron en él... ¡a nadie más! Luego vinieron las frases hechas: "por España, por los que me siguen, por los que disfrutan con mis victorias"... Pero el genuino agradecimiento iba "como máximo" a tres personas. Desde mi punto de vista me parecen demasiadas personas. No creo que un individuo tenga ni siquiera tres personas que le miren como algo único, genuino, digno, como un fin en sí mismo. Cuando nos miran hay $ $ en las retinas; aunque no sean monetarios. Ojos de dólar, ojos de euro; porque al fin y al cabo todos somos moneda de cambio para los demás. Si acaso los padres se salvan; y eso siempre que no recurramos al subconsciente que siempre diría que los padres tienen hijos como una inversión, como La Gran Inversión.
Cada cual mira por sí mismo. Y el que no lo hace y se deja y no sabe decir "no", tarde o temprano, se va ligero de equipaje y lleno de saliva. Cuenta la Sagrada Biblia que Jesús curó a un ciego mezclando barro con su saliva. No hay nada como la saliva para que veamos. Tarde, pero acabamos viendo. Y cuando acabamos por ver, es tan tarde que los ojos se apagan.

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