12.9.05

Una oscura despedida


Así somos: crueldad de niño, inocencia de hombre. Lo claro y lo oscuro, la duda y la certeza; la palabra y el silencio. Así somos. Un niño bajo la máscara, un niño que solo los niños saben ver. Y ¡ay de aquel que no sepa ver y ser el niño!
No, nadie puede retener a quien no desea retener; por más que se engañe y piense que quiere retenerlo. Y yo, que siempre dudo hasta de mi sombra, que carezco de valor y de poder y de riquezas; sin embargo, ¡estoy tan fuerte y poderosamente cierto de cómo algunos humillan y ofenden! Quieren la sencillez, niño u hombre, no a ambos, no lo complicado, no lo complejo, no lo confuso. Pero dejan que sus palabras lo envenenen todo con la esperanza, para luego machacar con el desprecio. ¿Extraña entonces que la máscara acabe convirtiéndose en la esencia de uno mismo hasta destilar una verdad oscura?
Sí, haz las maletas; éste no es lugar para quienes han decidido enterrar sus virtudes en el hielo. No se trata de buscar virtudes en los otros, sino de que comulguen las de unos y otros. Y eso es imposible cuando te has convertido en el muro de tanto contemplarlo y esperar ante él.

0 comentarios:

Publicar un comentario

Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]

<< Inicio

Free counter and web stats