Dolor de muelas.
El dolor es una sensación subjetiva. Todos podemos recordar alguna ocasión en que estábamos enfrascados en algo y de repente notábamos que estábamos sangrando porque el color rojo alertaba y no sabíamos por dónde lo hacíamos; no habíamos percibido el corte: hasta ese punto la atención estaba en otro punto que la merecía más que nuestras sensaciones. Los más alados dicen que el amor es eso: lo que centra tanto nuestra atención que nos impide ver que sangramos.
Yo debo ser un amargado de post-guerra, porque un dolor de muelas junto a un catarro y a un dolor de estómago me hace susceptible. Debo ser muy susceptible, porque el mero hecho de ver a miles de bípedos alarmados por otros miles de bípedos ovíparos como si de Los Pájaros de Hitchcock se tratara me revuelve las tripas. ¡Señores! ¡Contra la estadística no hay quien pueda! Y si se ha certificado que de aquí a un año van a morir mil seiscientos millones de humanos por la gripe aviar, haya o no haya vacuna... ¿quién puede luchar contra cifras ya inamovibles? ¿Recuerdan la gripe española? ¿Recuerdan cómo se llevó por delante a todo un Egon Schiele? ¿Y a otros millones de seres? Lo que es inevitable es inevitable. La estadística de los panfletistas de la prensa gratuita ha certificado que morirán de aquí a un año dieciséis millones de españoles por la gripe aviar. ¡Toma ya! ¡Pero si eso es para sentirse orgullosos de batir records! Y sin embargo... ¡la vacuna contra la gripe común agotada! Eso es... ¡perfecto!... ¡si los virus hablaran, gemirían!... ¡ni cruzaban nuestras fronteras!... "¡muchachos, en España todos están vacunados contra la gripe común, no entréis... nos pueden hacer cosquillas!"... "¡son los españoles... los de pan, flamenquito, cursilada y toros... si tenéis estilo no entréis!"... si los virus pensaran se dedicarían a lo que se dedican... a invadir oriente con sus samuráis y sus seres de leyenda... no a Occidente, que bastante peste tiene con no tener ni un átomo de sentido en su vida... ¡ni interés alguno en querer buscarlo!... A Occidente le basta con reptar por una vacuna común que le permita amanecer otro día para hinchar de colesterol los mofletes y alimentar otra raza de babosas que se nutran de operaciones triunfales entre sus grandes hermanos anhelantes de nacionalismos de cartón piedra...
Virus, por favor, no mutéis... ¿No comprendéis que sería incongruente? ¿No sería irrisoria la imagen de un cibernántropo, un ser fruto de la más alta evolución, frente al monitor, consumido por la fiebre y perdiendo la respiración? ¡Miles de seres que se ufanan de conocer hasta la última partícula de información que nos configura muriendo a pesar de saber tan gran fundamento! ¡No es que no sea justo! ¡Es que es ridículo! Virus, por favor, ¿no sabéis que entonces no le quedará más remedio al hombre que caer en la idiotez de siempre, en la teoría de la conspiración? Dirán que vosotros, ¡oh, virus!, habéis sido creados en laboratorios como arma química para redimensionar el mundo ante su desmesurado poblamiento... Sin ir más lejos, un diario para egregios pensadores de tirada gratuita decía que palestinos e israelíes se han unido gracias a vosotros... ¡en primera plana! ¡Lo que el hombre no ha conseguido, lo va a conseguir un virus que va a acabar con mil seiscientos millones de seres humanos! Virus, por favor, no mutéis... O al menos no lo hagáis por algo tan deplorable como el enemigo humano.

1 comentarios:
¡Kirikikiiiiii!...
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