2.10.05

Los momentos valle

Una sonrisa... y seguir. No hay que echar nada por la borda. Si las cosas se ponen muy mal, solo uno mismo ha de tirarse por la borda. Es el único equipaje que lastra la marcha de la nave de los locos.
Son los momentos de melancolía, soledad... los momentos valle... son los momentos valle los que hacen más justicia a nuestra integridad. Se puede haber sido un donjuan, un dondiego, un dompedro o un don nadie. Uno puede haber estado en la cima o no haber salido de casa en su vida. Hay miles de circunstancias. Pero en un momento valle las cosas están muy claras. ¿Qué quería, qué quiero, qué no quería, qué no quiero? Y es muy posible que en un momento así también esté claro que no se quiere nada y que no se quiere...
He sido depositado aquí y en este "ahora". Y hoy al despertar, totalmente fresco y sin resaca, he sentido algo nuevo y esperanzador. Con una sensación de rutina, como si no fuese nada especial, neutramente me dije tras bostezar: "¡Bueno! No sé qué he soñado... Pero estoy descansado. Ahora, según el sueño, tengo que suicidarme." Y suicidarse era algo desprovisto de todo sentimiento. Ni autocompasión, ni miedo, ni juicio. Pero hay que escoger el modo. No obstante, después de bostezar y pensar así volví a dormirme. Y al volverme a despertar el pensamiento era otro: "Me voy a tomar una birra con churros y patatas al ali-oli".

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