La Selva de Próspero

Sapere aude!

30.11.05

Ojalá pudieras leer esto, Sísifo.

Pudo tenerlo todo y no quiso.
Quiso tenerlo todo y no pudo.


El tono es ya distinto en las personas que conocí después de la última vez que tú y yo hablamos por teléfono. No recuerdo cuándo fue.

Hago memoria. ¿Recuerdas tú con qué nick me conociste? Es posible que fuera Proteo o Lawrence. ¡Cuánto ha llovido desde entonces! ¡Y qué poco ha llovido! Creo que alcancé mi akmé cuando se mantuvieron los diálogos entre Proteo y Sísifo o entre Lawrence y Faetón. Después todo fue decadencia. Te hablo, pues, tres años después de mi akmé.

La progeria del aburrimiento lo ha podrido todo. El limbo de nuestros encuentros está a una distancia infinita. Sólo quedan tus efectos de "apisonadora". A veces pienso que no fuiste real. De verdad que lo siento así. Aquellas madrugadas eran encuentros en un punto ajeno a todo, donde todas las ideas se condensaban. Cuando escuché tu voz me convencí de que no eras irreal. Pero el hecho de que nunca nos conociésemos te convirtió definitivamente en un ser demasiado superior.

Si de alguien aprendí los límites de mi persona y de mi intelecto, fue de ti. Sabes que contigo nunca exageré y que me mostré tal cual soy. No hubiera podido engañarte nunca. Me diste una gran lección de modestia. Yo iba con mi Nietzsche de universidad, con mis cuatro conceptos de carrera; con mi centenar de libros leídos que mostraba como si hubiesen sido un millar. Y tú callabas, pero te sentías tremendamente bien conmigo. Te gustaba escucharme. Sé que sentías que alguien similar te hablaba y, a veces, te escuchaba. Entendías que yo necesitaba hablar y hablar. Y cuando había genuina amistad entre nosotros, te mostraste en tu esplendor. Si lo hubieses hecho antes me hubiese intimidado. Pero, como en todo, tenías la palabra exacta en el momento exacto. Por eso, cuando me mostraste tus conocimientos no me apabullaste, sino que me instruiste. No sentí temor, sino que quería más. Pero también necesitaba otra cosa, lo que tú sabías que acabaría distanciándonos, el "más de lo mismo", la piel que todos necesitan. Y así fue. Cambié las ideas por un puñado de piel y pocas dosis de convivencia.

Y ahora que vuelvo al punto de retorno, tres años más viejo pero una eternidad más perdido y vacío, necesito agradecer. Necesito mostrar de algún modo mi agradecimiento o mi testimonio a la mujer que me enseñó lo que es compartir, participar y disfrutar por el mero hecho de hacerlo. Conocí amigos durante y después de la carrera, gente que a sí misma se denominaba "élite intelectual" y que me metían en su saco. ¡Me río al pensar qué cara hubiesen puesto al ver que una mujer como tú les aventajaba a todos en ese juego de intelectualidad que gustábamos usufructuar como tontos!

¡Y qué simple fue tu ofrecimiento! Cuando lo hiciste se encendió mi vanidad y me dije: "Voy a mostrar todo lo que sé". Pero fuiste tú la que me hizo sentir una lectura por encima de todo orgullo intelectual. No olvido la frase que dijiste cuando te respondí que no había leído cierta obra. "Mar, ¿quieres que vivamos Rayuela?" Ese fue el comienzo. Aún mantengo que el mismo Cortázar no sabía ni sentía tanto esa historia como tú. Y mantengo que el mismo Nietzsche, con todo lo que la admiraba, no vivió su lírica como tú eras capaz de hacerla vivir marcando distancias. Si lamento no haber aprendido alemán, es para entender cómo recitabas el Zaratustra en ese idioma. Pero me queda Rayuela.

Siempre fuiste de bebidas ligeras y colores claros. Yo, en eso también acertaste, había sido pintado con colores oscuros y con densas melodías. "Tal vez vivir en el centro hace que todo gravite hacia uno. Por eso vivir en una isla tiene otro sol, otro ritmo y otro mar."

Tú diste la vuelta al día en ochenta mundos; yo ni siquiera he salido de casa. Por eso me sorprendió que yo pudiera aportarte algo. Y cuando a veces releo conversaciones, mensajes, dedicatorias... No puedo dejar de sentirme la persona más orgullosa y privilegiada del mundo. Si tú viste eso en mí, algo debía de tener. Por una vez tuve verdadera autoestima. Y fue esa autoestima la que me permitió salir en busca de... más de lo mismo, piel, tacto, caricias. Y he visto que por un año de caricias, perdí toda mi vida. Tú me mostrabas que mi lugar era el intelecto; pero que debía perfeccionarlo hasta morar en el Olimpo. Y yo no escuché la llamada. Mejor dicho, mis sentidos no quisieron escucharla. Vendí mi alma por un plato de lentejas del que todos comieron antes que yo y del que todos seguirán aún comiendo.

Nunca me alejaste de la realidad; pero me educabas como a uno de tus niños para que primero viese dónde estaba. "Es mejor caer desde un columpio que desde una nube". De los cientos y cientos de niños que pasaron por tus manos yo fui el más tonto y el más necesitado. Y estabas dispuesta a todo... pero yo necesitaba el más de lo mismo.

Y dos años después, cuando nuestro encuentro hubiese sido posible, cuando la piel ya había mostrado que no es más que una arruga en potencia en cada cuerpo; decidí apostar -siempre me ha pasado lo mismo, lo sabes- por gente nueva que me admirase. Y como siempre, aposté mal. O aposté a la opción equivocada. Pero para los inconformistas, cualquier opción está equivocada. Me refugié en lo más trivial para volverme el más tonto de los niños.

Y he vuelto al punto de retorno. Los dos sabíamos que había que evitar a todo costa, incluso con engaños, el "todo prometía, todo desilusionaba". Pero los dos sabíamos que en mí era inevitable.

Pero me queda el remanso de que Rayuela y El Cuarteto de Alejandría nos unieron más que nada me pueda unir a nadie. La prueba es que solo me queda ese recuerdo en este punto y en esta hora.

Dondequiera que estés, ¡sé feliz, Sísifo!

Mar otoñal

La Casa de Asterión de Borges ó Carta a Ariadna

Sé que me acusan de soberbia, y tal vez de misantropía, y tal vez de locura. Tales acusaciones (que yo castigaré a su debido tiempo) son irrisorias. Es verdad que no salgo de mi casa, pero también es verdad que sus puertas (cuyo número es infinito) están abiertas día y noche a los hombres y también a los animales. Que entre el que quiera. No hallará pompas mujeriles aquí ni el bizarro aparato de los palacios, pero sí la quietud y la soledad. Asimismo hallará una casa como no hay otra en la faz de la tierra. (Mienten los que declaran que en Egipto hay una parecida.) Hasta mis detractores admiten que no hay un solo mueble en la casa. Otra especie ridícula es que yo, Asterión, soy un prisionero. ¿Repetiré que no hay una puerta cerrada, añadiré que no hay una cerradura? Por lo demás, algún atardecer he pisado la calle; si antes de la noche volví, lo hice por el temor que me infundieron las caras de la plebe, caras descoloridas y aplanadas, como la mano abierta. Ya se había puesto el sol, pero el desvalido llanto de un niño y las toscas plegarias de la grey dijeron que me habían reconocido. La gente oraba, huía, se prosternaba; unos se encaramaban al estilóbato del templo de las Hachas, otros juntaban piedras. Alguno, creo, se ocultó bajo el mar. No en vano fue una reina mi madre; no puedo confundirme con el vulgo, aunque mi modestia lo quiera.
El hecho es que soy único. No me interesa lo que un hombre pueda transmitir a otros hombres; como el filósofo, pienso que nada es comunicable por el arte de la escritura. Loas enojosas y triviales minucias no tienen cabida en mi espíritu, que está capacitado para lo grande; jamás he retenido la diferencia entre una letra y otra. Cierta impaciencia generosa no ha consentido que yo aprendiera a leer. A veces lo deploro, porque las noches y los días son largos.
Claro que no me faltan distracciones. Semejante al carnero que va a embestir, corro por las galerías de piedra hasta rodar al suelo, mareado. Me agazapo a la sombra de un aljibe o a la vuelta de un corredor y juego a que me buscan. Hay azoteas desde las que me dejo caer, hasta ensangrentarme. A cualquier hora puedo jugar a estar dormido, con los ojos cerrados y la respiración poderosa. (A veces me duermo realmente, a veces ha cambiado el color del día cuando he abierto los ojos.) Pero de tantos juegos el que prefiero es el de otro Asterión. Finjo que viene a visitarme y que yo le muestro la casa. Con grandes reverencias le digo: Ahora volvemos a la encrucijada anterior o Ahora desembocamos en otro patio o Bien decía yo que te gustaría la canaleta o Ahora verás una cisterna que se llenó de arena o Ya verás cómo el sótano se bifurca. A veces me equivoco y nos reímos buenamente los dos.
No sólo he imaginado eso juegos, también he meditado sobre la casa. Todas las partes de la casa están muchas veces, cualquier lugar es otro lugar. No hay un aljibe, un patio, un abrevadero, un pesebre; son catorce [son infinitos] los pesebres, abrevaderos, patios, aljibes, la casa es del tamaño del mundo; mejor dicho, es el mundo. Sin embargo, a fuerza de fatigar patios con un aljibe y polvorientas galerías de piedra gris, he alcanzado la calle y he visto el templo de las Hachas y el mar. Eso no lo entendí hasta que una visión de la noche me reveló que también son catorce [son infinitos] los mares y los templos. Todo está muchas veces, catorce veces, pero dos cosas hay en el mundo que parecen estar una sola vez: arriba, el intrincado sol; abajo, Asterión. Quizá yo he creado las estrellas y el sol y la enorme casa, pero ya no me acuerdo.
Cada nueve años entran en la casa nueve hombres para que yo los libere de todo mal. Oigo sus pasos o su voz en el fondo de las galerías de piedra y corro alegremente a buscarlos. La ceremonia dura pocos minutos. Uno tras otro caen sin que yo me ensangriente las manos. Donde cayeron, quedan, y los cadáveres ayudan a distinguir una galería de las otras. Ignoro quiénes son, pero sé que uno de ellos profetizó, en la hora de su muerte, que alguna vez llegaría mi redentor. Desde entonces no me duele la soledad, porque sé que vive mi redentor y al fin se levantará sobre el polvo. Si mi oído alcanzara los rumores del mundo, yo percibiría sus pasos. Ojalá me lleve a un lugar con menos galerías y menos puertas. ¿Cómo será mi redentor?, me pregunto. ¿Será un toro o un hombre? ¿Será tal vez un toro con cara de hombre? ¿O será como yo?

El sol de la mañana reverberó en la espada de bronce. Ya no quedaba ni un vestigio de sangre.
-¿Lo creerás, Ariadna? -dijo Teseo-. El minotauro apenas se defendió.
Y yo, Próspero, tampoco me defendería. Créelo, Ariadna.

29.11.05

Carta de lady Troyan, herrera de profesión, al caballero Nuntius, de profesión caballero.

Poco a poco y sin que te dieras cuenta he ido fabricando tu armadura. Debajo de ella no sentirás tu cuerpo; pero tampoco sentirás los embates de los otros.
He intentado sintetizar en el emblema de tu escudo la verdad universal a la que pareces servir. Me está costando. He de resumir en una figura o en una palabra algo como: "El que no siente a los demás no se siente a sí mismo". Quiero que los otros, cuando lean esto en tu escudo, se desconcierten. Pensarán que te has vuelto incapaz de sentir y puede que hasta te compadezcan. Y les extrañará tal leyenda en alguien revestido de una armadura como la tuya. Pero quienes te vean así será porque creen en los sentimientos y los estiman como algo grande. Si esos intentan agredirte, tu armadura podrá con ellos. Sin embargo, quienes lean en tu escudo un mensaje bien distinto, a saber, que lo importante es no sentir nada y volverse indiferente a todo... Esos no arremeterán contra ti; e incluso puede que surja la lealtad entre vosotros.
Ya he bordado con hilo rojo la fecha en un lugar recóndito de tu bufanda. No olvides ponerte la bufanda en los combates. Y no mires la fecha. Tú me entiendes.
Te seguiré informando de mis progresos. Tan difícil es construir una armadura como templar una espada.

Hoy ha aparecido en portada de la prensa de culto (Veinte Minutos) una noticia:

Gallardón infiltrará ochocientos policías de paisano entre los compradores del top manta. Una vez que estos hayan efectuado la compra, tienen orden de incautarles lo adquirido y de pedirles los datos. Asímismo, los compradores serán citados a declarar en caso de que fuese detenida la persona que les suministró el producto. La comunidad y el ayuntamiento reconocen que el comprador no infringe ninguna ley; pero lo que esta medida pretende es acosarle e incomodarle de tal manera que no se atreva a volver a comprar.
¡Bueno! Sencillamente, ya he perdido bastante tiempo transcribiendo esta noticia como para perder más tiempo en comentarla. No necesita comentarios.
Sin embargo, el titular me ha hecho recordar a José María Ruiz Gallardón, el padre de don Alberto. Le vi hace muchos años en Si yo fuera presidente, aquel programa de Tola. El presentador había reunido a varias mujeres para hacerle preguntas sobre la ley del aborto. Una de las asistentes le preguntó al padre de don Alberto si una mujer violada y ultrajada que ha quedado en estado por ese acto no podía renunciar a dar a luz. José María, el padre de don Alberto, respondió rotundamente: "¡No! ¡En absoluto!" La chica preguntó por qué no, dado que no podía mantener un bebé ni quererlo, por haber sido fruto de esa barbaridad. El padre de la eminencia respondió muy claramente, con tono de bondad: "Pues mire usted, si no puede mantenerlo, cédalo a la comunidad, la cual se hará cargo de él. Dese usted cuenta de que ese niño fruto de una violación y de un ultraje puede ser de mayor toda una eminencia."
Las palabras de José María fueron proféticas. Alberto habita entre nosotros eminentemente.

28.11.05

Un recuerdo cristiano

Recuerdo cuando Don José me ponía de rodillas contra la pared y me señalaba ante los demás porque alguien había hecho alguna trastada... Me ponía colorado, no sabía el por qué de aquel castigo y de aquella humillación... Yo estaba en 5º de E.G.B... Sentía fuego en la cara y en la nuca; y frío en el cuerpo. Me sentía despreciable y recuerdo que un día fui llorando a mi madre y le dije que había pedido a Dios la muerte en mis oraciones... Yo no entendía (después lo entendí, vaya si lo entendí, ¡e incluso lo acepté y quizás lo acepto!) lo que aquel profesor quería decir... La única manera de que el travieso o el malvado aprendan es ver cómo los inocentes son castigados por su travesura. No ha de ser castigado el culpable, sino el inocente en presencia del culpable... Yo no entendía aquella frase: "Mar... quiero hacer de ti una especie de Cristo y has de aprenderlo antes de que el mundo te corrompa".
En verdad, esta noche me he sentido igual de humillado o avergonzado o confuso. Y estoy hecho un Cristo.

Más de Blamford Epiabs

Blamford Epitelius

¿Cuántas convicciones tiene usted? ¿Podría decirme el número exacto? Sólo quiero un guarismo, no que me las comente. Tómelo como un juego. Sepa usted que yo vivo de las convicciones. Pero no crea que soy un sofista. Los sofistas vivían de las convicciones, pero con convicciones. No es mi caso. No pretendo tampoco convencer de la ausencia de convicciones. Si pudiese hacer tal cosa estaría usted muerto.
Me gustan los números y creo que todo está en ellos. [He usado los verbos "gustar" y "creer". ¿Se ha percatado?] Pitágoras era un buen hombre. Siempre intenté aplicarme eso de que "el hombre es inmortal por sus deseos y mortal por sus temores". Pero dada mi condición sarcástica y mordaz de "proscrito" y mi talante iconoclasta decidí cambiar esa frase. No creo que los pitagóricos me permitiesen entrar en su secta. Hice de esa frase un lema, pero quitando una letra a un par de palabras: "el hombre es inmoral por sus deseos y moral por sus temores". Les juro que esto se me ocurrió a mí, no es plagio. La sentencia surgió en un probador de señoras mientras me aplicaba a la contemplación estética y a las prácticas solitarias.
Si hablo de mi aficción al número es porque no me interesan las descripciones ni las etopeyas. [He usado la palabra "etopeya" en plural. ¿Se ha percatado? Ha sido un desliz. En este caso el accidente gramatical sólo debería admitir el singular. El carácter, las acciones y las costumbres de una persona son los mismos en todas y no tiene sentido pluralizar algo indistinto. Si usted opina lo contrario, ¡no lo dude!, contráteme y cambiará de opinión. No le convenceré de lo contrario, pero cambiará de opinión] De todas las cosas "emotivas" me interesa el número. Me interesan aquellos que son capaces de enumerar. Me interesan los que se creen capaces de enumerar. Digamos que me divierte comprobar cómo quien me contrata se vuelve incapaz ya de enumerar. Donde antes imaginaba mil sueños, sólo acaba percibiendo uno -o ninguno-. De las mil melodías que creía percibir, termina percibiendo una -o ninguna-. Si se preocupaba por mil peligros, al final solo discierne un peligro -o ninguno-. Por decirlo de otro modo: mi profesión es ser binario o hacer binarios. Soy "binarizante", sólo binarizante. Más simple que booleano. "Binarizador" y "binarizante". Desde ese punto de vista soy de lo más contemporáneo. ¿Sabe usted que todo pc y lo que lo atraviese navega de ese modo, en binario? Piense sobre ello. Infórmese. No encontrará usted a muchos que le hagan esta "oferta".
Acerca de mis honorarios o emolumentos [decida usted qué termino considera más idóneo al estipendio que usted debería pagar] no son excesivos. Me adapto a todas las economías y no hay paga pequeña. Todos tienen algo que trocar.
De momento es suficiente. Es posible que vuelva a saber de mí. Ahora debo huir de Próspero y servirle. He de organizar su suicidio. ¡De un modo binario, por supuesto!

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Blamford Epitelius

¿Cuántas convicciones tiene usted? ¿Podría decirme el número exacto? Sólo quiero un guarismo, no que me las comente. Tómelo como un juego. Sepa usted que yo vivo de las convicciones. Pero no crea que soy un sofista. Los sofistas vivían de las convicciones, pero con convicciones. No es mi caso. No pretendo tampoco convencer de la ausencia de convicciones. Si pudiese hacer tal cosa estaría usted muerto.
Me gustan los números y creo que todo está en ellos. [He usado los verbos "gustar" y "creer". ¿Se ha percatado?] Pitágoras era un buen hombre. Siempre intenté aplicarme eso de que "el hombre es inmortal por sus deseos y mortal por sus temores". Pero dada mi condición sarcástica y mordaz de "proscrito" y mi talante iconoclasta decidí cambiar esa frase. No creo que los pitagóricos me permitiesen entrar en su secta. Hice de esa frase un lema, pero quitando una letra a un par de palabras: "el hombre es inmoral por sus deseos y moral por sus temores". Les juro que esto se me ocurrió a mí, no es plagio. La sentencia surgió en un probador de señoras mientras me aplicaba a la contemplación estética y a las prácticas solitarias.
Si hablo de mi aficción al número es porque no me interesan las descripciones ni las etopeyas. [He usado la palabra "etopeya" en plural. ¿Se ha percatado? Ha sido un desliz. En este caso el accidente gramatical sólo debería admitir el singular. El carácter, las acciones y las costumbres de una persona son los mismos en todas y no tiene sentido pluralizar algo indistinto. Si usted opina lo contrario, ¡no lo dude!, contráteme y cambiará de opinión. No le convenceré de lo contrario, pero cambiará de opinión] De todas las cosas "emotivas" me interesa el número. Me interesan aquellos que son capaces de enumerar. Me interesan los que se creen capaces de enumerar. Digamos que me divierte comprobar cómo quien me contrata se vuelve incapaz ya de enumerar. Donde antes imaginaba mil sueños, sólo acaba percibiendo uno -o ninguno-. De las mil melodías que creía percibir, termina percibiendo una -o ninguna-. Si se preocupaba por mil peligros, al final solo discierne un peligro -o ninguno-. Por decirlo de otro modo: mi profesión es ser binario o hacer binarios. Soy "binarizante", sólo binarizante. Más simple que booleano. "Binarizador" y "binarizante". Desde ese punto de vista soy de lo más contemporáneo. ¿Sabe usted que todo pc y lo que lo atraviese navega de ese modo, en binario? Piense sobre ello. Infórmese. No encontrará usted a muchos que le hagan esta "oferta".
Acerca de mis honorarios o emolumentos [decida usted qué termino considera más idóneo al estipendio que usted debería pagar] no son excesivos. Me adapto a todas las economías y no hay paga pequeña. Todos tienen algo que trocar.
De momento es suficiente. Es posible que vuelva a saber de mí. Ahora debo huir de Próspero y servirle. He de organizar su suicidio. ¡De un modo binario, por supuesto!

27.11.05

Últimas noticias

Los científicos han hallado hoy la definición exacta del amor. Con esto se completa el genoma. La precisión con que ha sido definido no deja lugar a ninguna duda. La definición fue encontrada en un todo a un euro.


El amor es un no sé qué

que viene por no sé dónde

le envía yo no sé quién

se engendra yo no sé cómo

conténtase no sé con qué

se siente yo no sé cuándo

y mata no sé por qué

Chispazo

Será un instante. Sin premeditar.

He desayunado en un mesón taurino. ¡Cuántas divagaciones durante el desayuno!
Hay una cabeza de toro en la pared. ¡Qué gesto de nobleza! Uno comprende al mirar detenidamente esa efigie por qué el toro ha sido y será un animal especial y sagrado.
Nunca me ha gustado "la feria". En principio ni me iba ni me venía. Sencillamente, no me atraía. Después sentí atracción por el toro y desprecio hacia el torero; pero no entro en una polémica baldía sobre el sí o el no a la fiesta de los toros. Me quedo con esa obra del taxidermista que he contemplado en el mesón taurino. Uno llega a comprender por qué son apreciados los trofeos de caza y el orgullo de exhibirlos. Y tambien llega uno a tener la certeza de por qué nunca serían apreciados como trofeos las cabezas de seres humanos. Están exentas de cualquier nobleza. Obviamente, hay otros motivos para que no sean apreciadas las cabezas humanas como trofeos, por más que un taxidermista ejerciese su arte con la mejor de las voluntades. Hay cosas que no se pueden exhibir sin que provoquen náuseas.
Y al pensar en esto he asociado con Apocalypse Now. El coronel Kurtz o Marlon Brando (ya no llego a distinguir al actor del papel que representa en esa obra) esparce por la jungla las cabezas de quienes decapita. Carecen de valor. Son excrecencias. Algunas son colocadas sobre los estratos del enorme monumento que preside la aldea y parecen ridículas. Sólo muestran lo profano invadiendo lo sagrado. Ni siquiera representan un sacrificio. Son esperpénticas. Es curioso que en la guarida del coronel se encuentre uno de los libros más notables de toda la antropología: La Rama Dorada de James Frazer. Y es curioso que recite los versos de Elliot sobre la decadencia del hombre. O no tan curioso. Hay una extrema coherencia en los actos de ese personaje que será tildado de loco y que, sin embargo, es la pura voz de la razón en toda la obra. En esos libros se da una explicación natural y lógica a lo que uno pudiera juzgar como aberrante.
Y en el final, cuando los indígenas sacrifican a la vaca y la decapitan, uno tiembla en convulsiones cada vez que el cuchillo asesta un golpe sobre ese cuello. Hasta que cae cercenado no puedes apartar la vista ni mover un músculo. Quizás eso sea catarsis. (Por cierto, Coppola rodó un sacrificio real, lo cual hace que esa escena estremezca aún más). Y al ver el sacrificio de ese animal y su cabeza arrancada del cuerpo sientes algo que no sentías al ver las cabezas humanas. Hay un sentimiento más "humano" -en su sentido más cargado de valor y de respeto-.
También pensé en algo más mientras desayunaba. Pensé en la idea de la culpa, en esa ficción que ha corrompido al hombre y lo ha convertido en algo despreciable para sí mismo y para cualquier otra especie. No se pueden decir más cosas sobre la culpa después de que Nietzsche escribiese "La genealogía de la moral". Después de esa obra no se puede, al menos desde un punto de vista psicológico, dar pábulo a la idea de culpa; sino execrar ese engendro. No hay culpables. La culpa no existe. Todo lo demás puede ser relativo y en todo lo demás se puede correr el riesgo de generalizar. Pero hay verdades universales, pocas, pero las hay. El hombre nace, se alimenta, hace sus necesidades, duerme y no es culpable. Quizás esas sean las únicas verdades universales. He escrito "ser" culpable, otra cosa es que se sienta culpable. Pero alcanzar la madurez es comprender que no se puede ser culpable de nada. Nietzsche hablaba de "superhombre". Y es cierto. Sólo un superhombre puede afrontar esa verdad que los débiles no pueden soportar. La culpa es un instrumento de dominio. Un instrumento perverso.
En algo no se equivocó la iglesia católica. Cuando afirmaba que para que un pecado fuese mortal hacía falta pleno entendimiento, plena voluntad y materia grave estaba en lo cierto. Realmente esto lo ha heredado de la moral intelectualista socrática. Sócrates decía que nadie puede obrar mal a sabiendas. Nadie, conociendo plenamente las consecuencias de un acto antes de realizarlo, obraría mal. Así pues todo radica en la falta de entendimiento que limita al ser humano. De ahí que conocerlo todo o ignorarlo todo suponga excusarlo todo. Esto es duro y no se puede extender más que como filosofía o pseudo filosofía. Cuando alguien observa las atrocidades que se cometen, en seguida desea que "el culpable" sea ajusticiado por esa crueldad que ha llevado a cabo. No se preguntan qué hubo detrás. Atribuyen un perfecto entendimiento y una total voluntad. Como si un criminal hubiese planificado durante años su acción llevando un higiénico método de vida y a cada minuto y a cada segundo hubiese diseñado su acción como un arquitecto una torre. Pero basta un momento de sosiego para saber, aunque no sentir, que ha de ser así. Que nadie es culpable. Pero esto es una utopía. La sociabilidad exige la mutilación de unos pocos, la marginación, el ghetto consentido y legalmente refrendado. Nuestro mundo, el mejor de los posibles como decía Leibniz, tiene su papelera de reciclaje para desechos fabricados por la buena conciencia del hombre civilizado.

Infantil y sin luz, valga la redundancia.

La infancia causa estragos en el pectoral medianero y las herencias botan y rebotan contra él.
O dicho en popular: De tal palo, tal astilla. Y de las astillas no nacen palos.
O dicho en cristiano: Los descendientes han de cargar por ley con los pecados del padre.
O dicho por educadores educados: No te culpes de lo que ignorabas o de lo que te hicieron ignorar.
O refrendado por docentes de escrotomancia y escatología aplicadas: ¡Vaya mierda! ¡Tiene huevos la cosa!
O dicho por Herodes: El tiempo acaba dando y quitando razones; y pone a cada uno en su lugar. No quiero altar, gracias. Ya me río a carcajadas desde el infierno.
O baboseado por los gusanos: ¡Qué exageración!
O divisado por las águilas: ¡Qué nimiedad!

Blamford

Escapados del diario de Próspero, escribimos, ajenos a nuestro señor.

Sentencias de Blamford Epitelius (borde mayor de un margen externo)
Fumar puede matar porque está escrito en un paquete rubio de ducados
Veinte cigarrillos como vergas desahucian un pulmón
Veinte vergas como cigarrillos incendian un teatro
Fumo en calcetines
Y fumo en calzoncillos largos
Y fumo cuando rumio
Cuando masco tabaco y no tabaco
Fumo hasta el espasmo
Hasta el broncoespasmo
Hasta el marasmo
¿Desde cuándo un sabio no fuma?
¿Desde cuándo un sabio no se inhuma?
¿Desde cuándo un necio no se exhuma?
El teatro del humo destartala al de Oklahoma en el cuadrilatero de Winston
Se convocan plazas de fumadores de catecismo
La delincuencia es un género maduro e infantil si se fuma con cuidado
Hay legañas en los cadáveres ahumados de fumadores diestros
Hay legañas en los cadáveres ahumados de los fumadores zurdos
Hay legañas en los cadáveres ahumados de los fumadores mancos que nacieron en Lepanto
Los fumadores siniestros permanecen incorruptos
Fumar obstruye las arterias de la capital
Fumar provoca accidentes en la hoguera
Fumar obliga a bascular entre sendas vasculares
Fumar es paz y muerte, tibia y calavera

26.11.05

Son las doce

Son las doce.

Intento reflexionar desde un estado de ánimo "extraño".

Esta noche he visto Mi vida sin mí, la película de Isabel Coixet. ¿Qué cosas haríamos antes de morir? ¿Qué haríamos si supiéramos que tenemos como límite dos meses de vida? ¿Qué haría alguien a los 23 años sabiendo que un tumor crece con la intensidad de la juventud del cuerpo que contamina?
Esta noche pienso en lo que no he sido más que en lo que fui. Y eso me hace sentir aún peor.
Y pienso en los derrotados, en los que son víctimas de sus carencias, en los insatisfechos; pienso en los que han puesto fin a la esperanza apostando por el desprecio.
Esta noche veo cuerpos transparentes llenos de lágrimas que brillan. Como esas bolas de cristal con nieve dentro. Veo las lágrimas que no han podido salir.
Todo es un espejo que me refleja.
Somos mónadas que nadie comunica.
Somos signos de interrogación que alguien pule y abrillanta con la luz de imágenes y palabras.
¡Tanto teatro para un instante que ha de pararlo todo!


"Hombres, nosotros perdemos la vida por la muerte, nosotros consumimos lo real por lo imaginario. Nosotros valoramos los días sólo porque nos conducen a días que no tendrán otro valor que el de llevarnos otros días semejantes a ellos... Hombres, toda vuestra vida es un fraude atroz que vosotros mismos tramáis en perjuicio vuestro, y sólo los demonios pueden reír fríamente de vuestra carrera hacia el espejo que huye."

Adiós, modernidad

He rescatado un viejo libro y de ese libro un artículo que le da título. Veo que los subrayados de antaño no tienen por qué ser borrados. En efecto:
Ante el nihilismo y lo revolucionario Occidente ha respondido con el hedonismo consumista y con las fórmulas hueras de los sistemas demoliberales. Al subconsciente afán de heroísmo de la juventud, los adultos han contestado con tácticas mercantiles; a la confusión de mística y toxicomanía se ha adoptado una mezcla de tolerancia represiva (Marcuse) y moral de mostrador (Baudelaire). El nihilismo de la juventud respondona se ha disuelto en el hedonismo de la burguesía permisiva. Se dice que en 1968, en la polémica que sostuvo con Edgar Faure, Sartre decía preferir el fascismo al capitalismo reformista, porque el fascismo provocaría la revolución socialista ante la que el fascismo, ineluctablemente, habría de sucumbir. Hoy ni los partidos revolucionarios hablan de revolución por temor a provocar al fascismo -ese fantasma que recorre Europa-. Pero mientras, esa realidad tan concreta que domina el mundo, el capitalismo, es el recinto amurallado tras el que se parapeta la revolución aburguesada.
En palabras del autor:
"En estas condiciones estaba la modernidad en Europa cuando España tuvo por fin acceso a ella, y por eso no pude compartir el entusiasmo de mis compatriotas ante una modernidad en la que Italia y Europa me habían hecho perder la fe. Yo, que siempre había creído en la libertad, la veía ahora, como también ha dicho Octavio Paz, convertida en "alcahueta de los medios de comunicación". La contracultura, asimilada por la burguesía permisiva, imponía un nuevo conformismo en virtud del cual, dentro de la mejor tradición totalitaria, todo estaba y está permitido en tanto en cuanto no atente a los principios fundamentales de la izquierda. Si me he venido rebelando y reaccionando contra todo eso no es porque tenga madera de héroe, sino porque no tengo estofa de mercader.
Decía Nietzsche que escribir era para él una necesidad de la que le repugnaba hablar. Yo quisiera hacer mías sus palabras. Sólo quiero salir al paso de los que me dicen que escribo bien pero que pienso mal. Cuando se escribe bien es que se piensa bien; cuando se piensa con claridad se escribe con claridad... La razón no es de derechas ni de izquierdas, sino que es la historia la que unas veces se la da a las izquierdas y otras a las derechas. No hay que confundir la verdad, que es permanente, con la realidad, que es transitoria. Cuando Gramsci dijo que él no tenía la culpa de que la realidad de su tiempo fuera revolucionaria, dijo una gran verdad. La culpa en efecto no la tenía él. La tenía Mussolini."
Creo que el espíritu revolucionario es eso, un espíritu -como el de la Vanidad-. Y en un mundo de microscopios y cifras computerizadas los espíritus no asustan, salvo que denominen "spirit" a algún virus de alta peligrosidad o a algún huracán devastador. ¿Contra qué rebelarse? Hoy un emperador como Cómodo sería aplaudido. De hecho lo es. Nadie plantaría cara a Bush. Sólo le plantan palabras. Algo muy burgués.

Kurtz

Olía a muerte lenta allí dentro... malaria... pesadillas. Este era sin duda el final del río.
Kurtz: ¿De dónde es usted, Willard?
Willard: De Ohio, señor.
K: ¿Nació allí?
W: Sí señor.
K: ¿En... qué parte?
W: Toledo, señor.
K: ¿A qué distancia está del río?
W: ¿Del río Ohio, señor?
K: Ahá.
W: A unos 300 kms... más o menos.
K: Yo bajé por ese río una vez... cuando era chico... Hay un lugar en el río... mmm.. no me acuerdo... debía ser... una plantación de gardenias... o un vivero de flores en otro tiempo... Ahora está abandonado y salvaje. En... en varios kilómetros a la redonda se diría que el cielo ha caído sobre la tierra... en... en forma de gardenias.
.... ¿Ha analizado alguna vez... la auténtica libertad?... ¿Libertad de opinión de otros... incluso, la opinión de uno mismo?....
... ¿Le dijeron por qué, Willard?... ¿Le dijeron... por qué... quieren quitarme... el mando?
W: Me han enviado en misión secreta, señor.
K: Ya no es ningún secreto... ¿verdad? ¿Qué le dijeron?
W: Sencillamente... Que está usted com ple ta men te loco... Y que... sus métodos... eran... absurdos.
K: ¿Son mis métodos absurdos?
W: No he visto... ningún método... .... hasta ahora.
K: Esperaba un hombre como usted. ¿Y usted?.... ¿Qué esperaba?
W: ......
K: ¿Es un asesino?
W: Soy un soldado.
K: ¡Ni una cosa ni otra!... Es un chico obediente... que mandan los tenderos... a cobrar la factura.
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El periodista a Willard en la celda de bambú:
Ese hombre tiene la mente clara, pero el alma deshecha. Está agonizando y odia todo esto... ¡Lo odia! Pero, el hombre... lee poesía en voz alta.. ¡sí! ¡Con una voz! ¡Una voz!... Le cae bien porque aún está vivo y tiene planes para usted... No, no... Yo no le voy a ayudar a usted... Le ayudará usted a él... Sí... Le ayudará usted... ¿Qué van a decir cuando ya se haya ido? ¿Eh?... Porque si él muere, todo morirá; y si todo muere él morirá. Y entonces, ¿qué van a decir ellos? ¿qué van a decir de él? ¿que era un hombre bueno? ¿que era un hombre sabio? ¿tenía planes? ¿tenía visión? ¡Pura mierda! Y precisamente yo, yo, tengo que preparar el enjuague. ¡Míreme!
¡Tú!
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I

Somos los hombres huecos
Somos los hombres rellenos
Inclinados unos con otros
La cabeza llena de paja. ¡Pobres!
Nuestras voces secas, cuando
Susurramos juntos
Son suaves y sin sentido
Como el viento sobre el pasto seco
O pies de ratas sobre vidrio roto
En nuestra bodega seca
Figura sin forma, sombra sin color,
Fuerza paralizada, gesto sin movimiento;
Aquellos que han cruzado
con mirada decidida, al otro reino, al de la muerte
Recuérdennos, -si es que lo hacen- no como perdidas
Violentas almas, sino sólo
Como los hombres huecos
Los hombres rellenos.


II

Ojos que no me atrevo a encontrar en sueños
En el reino de los sueños de la muerte
Ellos no aparecen
Allí los ojos son
Luz solar sobre una columna rota
Allí, está un árbol balanceándose
Y las voces son
En el canto del viento
Más distantes y más solemnes
Que una estrella desvaneciéndose.
Déjame estar lejos
En el reino de los sueños de la muerte
Déjame también ponerme,
Tales disfraces deliberados
Saco de rata, piel de cuervo,
Cruces del campo santo
Que se comportan como el viento se comporta
No mas cerca —
Ni siquiera en ese encuentro final
En el reino de las penumbras


III


Esta es la tierra muerta
Esta es tierra de cactus
Aquí las imágenes de piedra
Se levantan, aquí reciben
la súplica de la mano de un hombre muerto
Bajo el parpadeo de una estrella que se desvanece.
Es así
En el otro reino de la muerte
Despertando sólo
A la hora en que estamos
Temblando con ternura
Labios que podrían besar
Componen rezos para piedras rotas.


IV

Los ojos no están aquí
Aquí no hay ojos
En este valle de estrellas que agonizan
En este valle hundido
Esta mandíbula rota de nuestros reinos perdidos
En estos últimos lugares de reunión
Vamos a tientas, juntos
Evitando hablar
Reunidos a la orilla del río caudaloso
Ciegos, a menos
Que los ojos reaparezcan
Como la estrella perpetua
Rosa multifoliada
Del reino crepuscular de la muerte
La única esperanza
De los hombres vacíos.


V

Aquí vamos alrededor del espinoso peral
Espinoso peral espinoso peral
Aquí vamos alrededor del espinoso peral
A las cinco en punto de la mañana .
Entre la idea
Y la realidad
Entre el movimiento
Y el acto
La sombra cae
Porque tuyo es el reino
Entre la concepción
Y la creación
Entre la emoción
Y la respuesta
La sombra cae
La vida es muy larga
Entre el deseo
Y el espasmo
Entre la potencia
Y la existencia
Entre la esencia
Y el descenso
La sombra cae
Pues ligero es el reino
Pues ligero es
La vida es
Pues ligera es la
Así es como el mundo acaba
Así es como el mundo acaba
Así es como el mundo acaba
No con una explosión sino con un gemido.

Tomaron a x por lo que no era. Pero, pasado el tiempo, comprobaron que x no era lo que pensaban que era. ¿Qué dijeron entonces? Dijeron que x había progresado, que había cambiado favorablemente. Es decir, no reconocieron que estaban equivocados al juzgar a x; sino que x había cambiado. ¿Está claro por dónde van los tiros?
Más explicaciones: A veces se pone a parir a alguien por las primeras impresiones. Entonces vemos que ese alguien no era tan lamentable como nosotros le habíamos embadurnado con nuestros juicios. Pero como la gente suele pecar de falta de autocrítica, no cae del burro. Simplemente piensa que ese alguien ha mejorado. ¿Hacen falta más explicaciones?
Una tal y practicaba a diario el fisgoneo. Pero cuando y creyó paranoicamente que era ella la fisgoneada o cotilleada, ¿sabéis qué dijo? Que no entendía cómo la gente podía divertirse fisgoneando y cotilleando. ¿Está claro por dónde van los tiros?
Más explicaciones: No se suele querer que hagan con nosotros lo que nosotros hacemos con (o contra) los demás. Y como no hay pudor ni auténtico respeto, hay quien no se corta un pelo en decir cínicamente eso: que no quieren que hagan con él lo que él ha hecho contra los demás. ¿Hacen falta más explicaciones?
Todos reconocían que z era maravillosa, simpática, pícara y risueña. Pero cuando la flor se dio cuenta de que las flores únicas son raras, empezó a expulsar ranitas y sapitos por el pistilo. Y cuando comprobó que la podían meter en un ramo con otras, se volvió negra y se marchitó.
Más explicacioens: Hay flores y capullos para aburrir. La preciosidad es rara y a veces o casi siempre Preciosa puede ser una fregona.

23.11.05

Un pedazo de escalera

El encanto es cosa de días
Son tiempos de desencanto
Duele todo
Unos lo saben
Rotundamente
Otros lo sienten
Violentamente
Iracundo y herido
Va rodando
Inclemente el desencanto
Rotundamente

21.11.05

Carta a Sigma

Estimada Sigma:

Le deseo todo aquello que necesita: la autosatisfacción de la mediocridad, implicarse en la corrida y jugar el partido. Cásese con sus padres o con quien estos decidan. Sea dependiente a su modo. Créase libre y acabará tomando los engaños como un evangelio (o como una película de amor sin sexo, ya que es usted atea). Oiga música; y no se preocupe por escucharla. Para usted la música es como lluvia en Londres. De vez en cuando una serie lacrimógena no le vendría mal, ayuda a adelgazar y deja el saco conjuntivo como la patena. Haga uso de la condición de mujer. Si reniega de ella, está perdida. La mujer suple con su condición lo que en otros requiere virtud y esfuerzo. Muéstrese difícil; a las calientapollas se las descubre enseguida y usted no es de esas: usted puta o virgen, ¡radical y sin tapujos!
No lea demasiado, vea mucha televisión; atóntese con vino de mesa o con porritos de té y peladuras de plátano. Siéntase como Rimbaud y Baudelaire pero con grietas. Y no se preocupe de manejar el lenguaje; limítese a manipularlo con algunos lloriqueos y jadeos. Las interjecciones son un buen sucedáneo si enseña un escote que llegue a la entrepierna.
Y no se preocupe por más. Igual que detrás de todo gran hombre hay una excepcional mujer; detrás de toda mujer está el dólar de quien sea: persona, animal o cosa. No malgaste la instrucción que reciba. El high standing, si hinca bien los codos, es una salida para su vida. Un high standing de callejón sin salida, es cierto, pero high standing al fin y al cabo.
Estoy a su disposición para aquello que pueda surgirle.
Con todo mi afecto,

20.11.05

El asco de haber nacido

Debes comprender que queda poco.
No llegará el invierno.
Los patos parpan y ya no me queda voluntad de vivir.
El orgullo de una vida solo puede nacer de la ignorancia y de la ceguera.
¿Es difícil de entender?
Pues no me importa nada.

Más recuerdos

Madrugada de sábado 15 de diciembre del 2001, 00:42 horas.
Una persona se equivocó -debido a un toque de ebriedad- al enviar una respuesta por teléfono. Me envió un comentario sobre mí que iba dirigido a otra persona.

Noche del lunes 22 de abril del 2002, 23:51 horas.
Otra persona se equivocó de igual manera y en similares circunstancias.

Madrugada de viernes 1 de noviembre de 2002, 00:05 horas.
Exactamente igual.
Tres personas distintas y una sola hipocresía verdadera. ¡Qué ironía!
Un "amigo" me comentó un día algo respecto a esto. Su teoría era, cuando menos, curiosa.
"A los que tienen el don de la ingenuidad y la virtud de la paciencia es como si el destino les mostrase lo que todos se esfuerzan por ocultar... Considérate afortunado por ello, siempre que sigas mi consejo para estos casos."
Yo pregunté cuál era ese consejo. La respuesta me pareció dura en su momento, ahora me parece la única alternativa para ser bueno en este mundo.
"Deja que se ahorquen con el hilo con el que pretenden ahorcar. Casi siempre son ellos los que acaban colgándose. Cuanto menos te ocupes de ellos, peor lo pasarán. El olvido hacia los otros es un don que va aparejado con la ingenuidad y la paciencia."
A día de hoy, la primera persona ya no sabe quién es; la segunda deambula por centros de acogida y la tercera ha dejado de sufrir: todas ellas por absurdos del destino. Me pregunto si he de sentirme halagado o triste por este don o por estos sucesos. Sigo el consejo de mi amigo, ni lo uno ni lo otro.
Nunca me ha importado el "qué dirán". Soy lo suficientemente mierda y piltrafa como para que puedan ponerme peor de como soy. Por eso y por educación entiendo que muchos han callado los comentarios. Pero... los dioses se encuentran en el fango.

13.11.05

Matasellos egipcio

"Mientras leía, veía a alguien que había perdido el equilibrio. Era un escenario sobre el que los recuerdos y las esperanzas jugaban frente a ojos desconocidos. Su mente era un recinto sin control y, tarde o temprano, algo haría que explotase.
Él era consciente, al menos eso me parecía, de que todo había acabado hacía ya bastante tiempo. Y se daba cuenta con total lucidez de que se encontraba en ese momento en que, o decidía poner fin a esa lucha para alcanzar un poco de dignidad, o sucumbiría del modo más mediocre y para el que no se sentía destinado.
Poco a poco había ido ocultando sus sentimientos; y solo había conseguido hacerlos más intensos. Aunque creía que ya no había nada, realmente no se había hecho el vacío, sino que había cambiado el sentido de todas sus emociones. En esta deriva no era extraño su comportamiento. Y lo que yo me preguntaba era si aún cabía otra opción. ¿De verdad no había otra alternativa? Ahora solo podía juzgarle desde las palabras que había leído o escuchado... Y he de decir que por más que mi opinión no importase a nadie, no lograba entender por qué debía acabar con este hombre."

Rigodón

Acedia.
Todo... da lo mismo... ¿Amor? ¿Odio?... ¡Si es que da igual! ¡Da lo mismo!
El burro y la zanahoria... ¡Cuántas zanahorias! El pisito, el hijito, el trabajito; las vacacioncitas, la culturita... ¿A cuánto pagan las zanahorias a los que las recolectan?... Dicen que son buenas para la vista; pero a mí me da que nos vuelven a todos ciegos... El muerto al hoyo y el vivo al bollo; ¿no es así? ¡Pues eso!... ¡a tragar!... ¡a follar!... ¡a zampar imágenes y sonidos! ¡Y sobre todo a reír a carcajada loca y limpia!
Nuestro hijo las ha aprobado todas!"... ¡qué de puta madre!... ¡olé sus huevos!... ¡un supermán! No hay mayor ni mejor garantía de triunfo... en los infiernos.
Nuestra hija se ha independizado y es feliz, marido mío, amo mío, dueño mío!"... Y el padre, mordaz, le pregunta a la madre si es para tanto tener una puta en la familia. Y la madre no entiende, se pone a coser y comienza a llorar... ¡Qué crueldad!... ¡eso no se hace!... ¡después de dar de mamar a la hija y al esposo!.... ¡Cría cuervos!
Y en cada uno, en cada costilla que envuelve un corazón, hay un soplón y un traidor, sin distinción de sexo ni de edad ni de nación ni de pelos. Cotillean al prójimo para empalarle con lo más punzante... Pero todo dura poco, poco, poco, poco. Lo que dura una sodomización mal soportada. Lo que tarda en cicatrizar la puertecita... American History X... Norton al poder... Culos marca Acme para poder jiñar la vida en paz... Dildos replicados del miembro de Coyote para el gusto más pervertido o para el alivio más familiar.
Aquí ya no hay desvarío... Aquí de lo que se trata es de que el juicio de los demás te lo puedas pasar por el escroto sin que haya prurito alguno... Y cada vez que algún fulano te despierte la más mínima sensación que te desvíe del "yo", ¡emborráchate!, ¡tómate un tubito de lo que sea!... Pero no caigas por esa barranca de los afectos... Sólo hay que mirarse a uno mismo... Los que te dicen que eso es egoísmo... ¡hostia!... ¡huye!... ¡ni les escuches! Tienen bajo la faja una albaceteña para cortarte la carótida con el pretexto del altruismo. ¡Bendito sea tu culo si te atrapan!... Te capan... Pasas de Torete a mulita en un tris. ¡Van con tarros de sangre coagulada para ver si tu muerte la licúa!... Así que a mirarse al espejo... a mirarse el rostro, los huevos, la lanza... pero pasar de todos... ¡Sanguinarios! ¡déspotas! ¡moralistas de la libertad!... ¡Nunca hubo más candidatos a esclavo y a estiércol!
Está loco y amargado!... ¡eso le delata!... ¡lo pasa mal!... ¡pobrecito!" Y luego cogen el rosario. Y un "ay, Señor" consuela sus instintos. Así son las madres del ser civilizado. Viven al día, al tiempo. En Semana Santa papel de plañidera y en Adviento el papel plata y los espumillones. La Navidad para la solidaridad... ¡eso es!... ¡días de bondad respetando las diferencias! Por eso... fletemos unos avioncitos hacia Irak, Irán u otros países árabes y les decimos que ya es Navidad, y que nació El Salvador, el niño Jesús, el que venció al moro usando la cruz como estilete contra vampiros... ¡Dulce Navidad!
Está chalao... pirao... ! Un aburrido, un parásito, un don nadie... ¡Pero si da risa! ¡Qué inmadurez! Mira que desperdiciar así la educación... ¡Qué pena!"... Oh, sí, sí; sin duda. Un paria, una piltrafa; aquí un felpudo, Su Seguro Servidor, su serpiente... A sus plantas... sin morder el calcañar... para lo que deseéis. Aquí un castrato... ¿no se nota esa dulzura de voz infantil y esa fuerza de voz de mostrenco? ¡Castrato auténtico!... ¡sin casta!... ¡desde antes de la pubertad! ¡los mejores! ¡esos como sopranos y contraltos no tienen precio!... ¡Descojonados desde antes de ser pavos!... ¿Y qué? Es divertido. ¡Eso sí, siempre que se respete, que se sea educado y blablablá!... ¿Y qué? ¿También tengo que pagar los voltios del electroshock? Lo que decía aquél... La peor tragedia del paranoico es no poder sentirse nunca perseguido con fundamento... De ahí el ensañamiento de la marabunta proba y honrada; educada, feliz y mártir... Por eso, por eso mismo, por la chaladura y el despotrique, ¡una granja! ¡un manicomio! ¡una cárcel!... Cualquier cosa alejada de esa cordura que pudiera contaminarme... ¡Tengo derecho a ello!... ¡Es cuestión de higiene!... Loco, preso o enfermo he de aislarme de los virus -¡civilizados ellos, liberales, canallas!-.
Pero volvamos, volvamos. Siempre hay que volver a lo mismo. A lo que manden, con el culo limpio; con gayumbos impolutos. No es de recibo asistir a la muerte de los otros con palominos, por cordiales que sean. ¡Higiene! ¡Mucha higiene! ¡Y mucha educación!

12.11.05

El frío del ocaso.

Todo es música; pero cuesta saber escuchar. ¿Recordáis esa película, Bailar en la oscuridad, en la que Björk encontraba música en las prensas hidráulicas? Hay música. La hay. Y yo necesito escucharla esta noche entre esos fantasmas que imagino que me aman. Si no pudiese imaginar esto, el frío me congelaría el cuerpo. Incluso los amargados necesitan cariño -no compasión, sino cariño-. ¡Esto lo saben tan bien los perros! Yo quisiera ir más allá del ocaso sabiendo que me espera ese cariño.

Bah

Cuando leo Qué, o 20" o Metro... ese sensacionalismo... ese amarillismo... Sucede que tomo partido por aquello que denostan. Para mí no hay argumento más poderoso que la ira y la indignación de los petimetres que se expresan por ese medio. Si algo les pica, es que es un buen antibiótico -como el ajo-. Casi siempre hay que desconfiar -eso sí, con toda diplomacia y respeto- de lo que la chusma hace como suyo. La chusma huele mal, pero lo disimula bien con ungüentos robados. La chusma lee, se engalana, parece bella... pero repta con sus nauseabundos epiplones rellenos de resentimiento. La chusma es fea... La chusma es caca... Es como un puto cero a la izquierda que ni siquiera putea. Cualquier soledad es preferible a esos tapones de corcho y bondad que ruedan por las aceras; tapones que cuando sonríen se convierten en pelotas a las que reventarías de una patada... La chusma es amor.

Oraciones gramaticales

No siempre se ha de hablar del alma -sea ésta lo que sea-. ¡Tampoco del cuerpo! Hay otras cosas. Hay que trivializar. Jugar es bueno. Frivolizar también. Hay momentos y momentos. A cada momento le basta su afán. Y nada es transcendente. Nadie vale más que nadie. Eso es una verdad de perogrullo. Entre el rey y el mendigo las diferencias son mínimas. Los dos cagan, comen, duermen; mean y se pudren. Hay que minimizar. Las hipérboles están llenas de aire. Y no es un aire sano, hay que ventilarlas. Yo las ventilo con estupidez. La necedad es un buen condimento si se salpica en dosis adecuadas.
-¿Y usted cree que la tontería tiene algo de bueno?
-¡Claro que sí! ¡Por supuesto!
-¿Y el amor?
-Puede usted decir tonterías, pero no preguntar gilipolleces.

10.11.05

Yeah



Se pueden decir más cosas, pero quizás no tan fundamentadas, del Maestro.

Da gusto saber que hay hermanos en el mundo.

(Y, sí, I'll be there, porque quiero: y eso basta)

Palabras en el viento.

Don Quijote

Padre espiritual de todos cuantos
Recorren las cañadas y caminos
En búsqueda incesante de destinos,
De amor, y de ideales sacrosantos.

Tu fe dio a Dulcinea sus encantos,
Y no desfalleció tras los molinos.
Ni poderes humanos ni divinos
Lograron reducirla en tus quebrantos.

Cuando nuestra alma esté en su noche oscura,
Danos tu misma fe y tu dignidad
Frente a la lucha y a la desventura.

Danos tu sed de la inmortalidad
Aunque lleve consigo la locura,
Que tu sueño es la sola realidad.

Francisco Álvarez Hidalgo (1935-)





PALABRAS PARA JULIA


Tú no puedes volver atrás
porque la vida ya te empuja
como un aullido interminable.

Hija mía es mejor vivir
con la alegría de los hombres
que llorar ante un muro ciego.

Te sentirás acorralada,
te sentirás perdida o sola
tal vez querrás no haber nacido.

Yo sé muy bien que te dirán
que la vida no tiene objeto
que es un asunto desgraciado.

Entonces siempre acuérdate
de un que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

Un hombre solo una mujer
así tomados de uno en uno
son como polvo no son nada.

Pero yo cuando te hablo a ti
cuando te escribo estas palabras
pienso también en otra gente.

Tu destino está en los demás
tu futuro es tu propia vida
tu dignidad es la de todos.

Otros esperan que resistas
que les ayude tu alegría
tu canción entre sus canciones.

Entonces siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

Nunca te entregues ni te apartes
junto al camino nunca digas
no puedo más y aquí me quedo.

La vida es bella tú verás
como a pesar de los pesares
tendrás amor tendrás amigos.

Por lo demás no hay elección
y este mundo tal como es
será todo tu patrimonio.

Perdóname no sé decirte
nada más pero tú comprende
que yo aún estoy en el camino.

Y siempre siempre acuérdate
de lo que un día yo escribí
pensando en ti como ahora pienso.

9.11.05

Cartas a las amigas de Destouches II (Extractos)

A Karen Marie Jensen (bailarina danesa, ante la que Céline "flaqueó" llegando a mostrar una vulnerabilidad real y expresando sus sentimientos y sus emociones de manera extremadamente directa. Destouches resume el estado de su espíritu con esta frase: "Amo a las bailarinas. Es lo único que amo. Todo lo demás es horrible." (carta XV))
No debe preocuparse más sobre este punto. Yo la quiero mucho y la querré siempre. Sólo que, a su llegada a Nueva York, se volvió usted loca como le sucede de vez en cuando. Su hermosa naturaleza femenina y, sobre todo, artística, se hace malvada ante los viejos afectuosos de mi tipo y, entonces, me produce mucha tristeza. Naturalmente, me vengo como puedo -no le gusta a uno verse alejado de su afecto porque un pequeño Romeo, más bello, más rico, más joven, llegue todo pimpante de California, de Canadá o de la Argentina. Sé que todo esto es muy americano, país que no solamente es el de los perfectos entusiastas sino también de cretinos y borrachos al cien por cien. Dice usted que hay que tomarse las cosas con humor, pero no conozco nada más desgarrador y siniestro que América, un país completamente desprovisto de profundidad (lo que se comprende), en cuanto uno deja de estar deslumbrado y empieza a reflexionar- de aquí viene la inconsistencia absoluta de todo ese grotesco "Art circle"-, gentes que ni siquiera pueden concebir el punto sensible y orgánico del nacimiento de las cosas. Son de una inaudita impotencia espiritual. Un lirismo de Galerías Lafayette -entusiasmos de ascensor. Para ellos, el alma es un trombón de varas bien reluciente. Aman que los focos les apunten y es entonces cuando están más contentos. (Practican) una total inversión, perversión y depravación de todas las místicas. Son una nación de garagistas borrachos y de alborotadores que, muy pronto, será completamente judía. La Naturaleza, que sin duda quiere que existan divinas compensaciones, ha producido en ellos esos cuerpos admirables, esos milagros de gracia y de forma, así como cierta exaltación musical, una poesía que, engañosamente, se desliza como el agua, ágil, infinitamente ágil, que a la vez es asfixiante y que asesina en muy poco tiempo.
Todo esto, Karen, lo sabe usted muy bien, sin duda mejor que yo. Estaré muy contento cuando se haya centrado. No pretendo quitarle su libertad pero sí ganar su afecto y, espero (ya va siendo hora), lograrlo de una vez para siempre. Sin embargo, quiero que quede bien claro que es usted completamente libre para casarse, aunque en tal caso me causará mucha pena; eso es todo. Sabe que no soy nada celoso integralmente, pero, al fin y al cabo, no soy más que un hombre y de los que se entregan, quizás, un poco más que los otros. Estoy convencido de que es muy agradable ir cambiando sexualmente -encontrar otras personas más jóvenes que despierten un nuevo entusiasmo-, que es atroz tener que renunciar siempre a una cosa y otra. Créame, pues, si le digo que estas cosas no me suelen ocurrir. Me las arreglo, Karen. Hago algunas trampas, pero cuando siento el verdadero peligro rompo, limpia, dura y brutalmente. Poesía, Karen, poesía que no es más que la continuidad de una historia, que si es posible va desde la niñez a la muerte. Por mi parte, nunca he cortado el hilo, jamás. No soy moderno, no soy fracasado, he guardado, gracias a dios (sic) el sentido de los valores profundos. No hablo nunca de ello, Karen. Ya lo sabe. Siempre es desagradable hablar. Es usted quien me fuerza a ello, pues, en otras situaciones, aún actualmente, me reprocho haber sido demasiado discreto a este respecto. Se diría que a las mujeres debe decírseles absolutamente todo -que ellas sólo quieren saber las palabras. Es América y el cine lo que nos causa esta suprema vergüenza: contarlo todo, enseñarlo todo. Cuando usted vuelva en sí, ¡si vuelve!, se organizará mejor con respecto a su vida práctica. Me refiero a su baile, ya que en esto es siempre tan activa. Supongo que le será fácil -si es que aún quiere bailar en Europa -esto no es nada- todo está tan cerca- y sobre todo en París. Yo la tendré en casa, la alimentaré y la vestiré, si quiere, pues actualmente puedo hacerlo. Siempre ganará algún pequeño sueldo para sus gastos -yo mismo seré muy feliz de dárselo (¡si me lo permite!).
El Voyage se sigue vendiendo. El otro libro me causa bastante preocupación. Quisiera que fuese más concreto, menos declamatorio, más musical. De momento lo intento. Pienso que lo he empezado bien, pero tengo que trabajar en todos los sentidos. Me estoy haciendo viejo a causa de tanto trabajo. Cuando me haya muerto, habrá en dinero una buena renta para usted y mi hija, solamente con que viva un poco más y pueda trabajar diez años aún. Después, todo habrá terminado y estaré contento, muy contento de morir, Karen, se lo aseguro, pero no quisiera morir en soledad. Espero que aquel día no estará usted en Australia o en Shangai, dispuesta a bailar la polca. A mí también me gustaría bailar la polca, Karen, no tengo nada en contra de la polca - si uno pudiera morir bailando la polca.
No sé cómo comportarme con usted... Tengo la constante impresión de que la molesto mucho con mis historias sentimentales, que quiere que la deje tranquila sobre estas cosas, que me quede en mi sitio, así como que su espíritu y sus gustos son distintos. Sabe suficientemente bien, Karen, que soy bastante discreto por naturaleza y, en cuanto a sentimental, no mucho y con poca frecuencia, y que me hace falta muy poco para volver a ser yo mismo y quedarme allí. No me impongo nunca, sino todo lo contrario. Y el tiempo pasa, Karen, sobre todo a mi edad. Debe comprender todo esto.
También sé perfectamente que usted dedica todo su tiempo y su espíritu a la danza y que, fatalmente, volverá a marcharse a América pronto y, seguramente, para siempre (o casi para siempre). ¿Qué puedo decir o hacer yo? Nada. La carrera está por encima de todo lo demás, cosa normal y natural. Usted no puede vivir de otra manera. ¡Tiene ese vicio de la misma manera que yo tengo otros muchos!, misteriosa Karen.
Tengo miedo de hacer cualquier presión sobre usted. Sé perfectamente lo molesto que soy casi siempre, pesimista y sin duda horrorizado de vivir. Uno se da poca cuenta de sus propios defectos. Pero deben ser infectos para los demás. No he pensado bastante en eso.
Yo la quiero mucho, Karen. Me gusta ser duro de vez en cuando, pues la soledad es un poco áspera. Así es, en fin. He estado en Leningrado un mes. Todo aquello es abyecto, espantoso, inconcebible, infecto. Hace falta verlo para creerlo. Un horror. Sucio, pobre, repulsivo. Una cárcel de larvas. Todo policía, un caos burocrático e infecto. Todo bluff y tiranía. Bueno, ya le contaré.
La situación aquí no es muy brillante. Sin duda va a ocurrir algo del tipo de lo de España. Como sabe, los judíos están jugando todas sus cartas y Francia es su último refugio. ¡Esto promete! Las huelgas se suceden sin cesar. Para los artistas, ¡ay!, creo que la situación es completamente imposible, a no ser que vengan contratados. Pero usted puede venir a pasar unas vacaciones conmigo. No tendrá que realizar ningún gasto. Pero se aleja siempre, Karen. Es su modo de ser.
¡Dónde estaremos dentro de unos meses! Sin duda ya no habrá otra ocasión de volver a U.S.A., o estaré ya tan viejo que todo será horroroso. ¡No conozco a nadie allí, salvo a los periodistas, pobre de mí! ¡De qué manera todo el contenido de una vida se hace seco y formulario cuando uno se va haciendo viejo! El jugo se va escapando y sólo quedan las arrugas.
Ya sabe que Clichy es comunista. Seguro que no seré el último que caiga. ¿Pero a dónde ir? ¿Por qué huir? ¿Volver a empezar? ¿Por qué? ¡Dios mío, realmente no me molestaría que me matasen! Ya me da igual. Ya lo he visto todo. No tengo nada que perder. Si vivir es ver, ¡veremos mucho!
Sí, en efecto, los años pasan. Para usted, que aún es joven, esto no tiene ninguna importancia pero, para un servidor, los días están contados... Realmente el porvenir está muy cargado. ¡Qué mundo! ¡Creo que los pobres escandinavos tampoco quedarán exceptuados! ¡Será una catástrofe general! ¡Tal vez incluso más para ellos que para los demás! ¡Lo de Rusia es algo horrible! ¡Qué escoria piojosa! ¡Cien veces aún peor que los polacos! Los que quedarán definitivamente vencedores de todo, serán los judíos. ¡Vanguardia de los asiáticos, su victoria será breve! ¡Los blancos desaparecerán vencidos por la avaricia, el egoísmo y el alcohol! ¡Les estará bien empleado! ¡Qué mezcolanza! No hablo de los USA -allí todo está ya en perfecta descomposición- ¡y de qué manera! ¡Prodigioso!
Como puede imaginarse, aquí en Clichy navego entre asesinos. No salgo de noche. Pero los judíos y los comunistas se hacen cada vez más insolentes. Seguramente no está tan lejano el momento en que tendremos que huir o reventar.
¡Brava y loca Florencia! ¡Bien por mis amigos! Cualquier cosa vale más que un negro. Apasionada Florencia. Todas las mujers se pirran por los negros.
¡Así pues, ha salido de nuevo de Dinamarca! No le he mandado mi libro, pues le esperaba de un día a otro... Decididamente su padre es imposible, aunque, ¡ay!, tampoco los demás somos muy posibles. ¡Ni los unos ni los otros! "Bagatelles" tiene un gran éxito, pero como el franco va a llegar a cero, materialmente no cobraré casi nada. Nunca he tenido demasiada suerte con el dinero. Y, sin embargo, lo necesito para defenderme. He sido despedido de todos mis empleos. Mi vida se va haciendo muy deportiva. Consiste en elegir el momento oportuno para escaparme al extranjero. Las cosas están aquí casi en el mismo estado en que estaban en España antes de empezar la revolución -peor aún, quizás-... No puedo tener enemigos más numerosos, más formidables, ni más vengativos. En fin, no lloro más. Mi vida no importa mucho, pero tengo horror a la cárcel y, además, no quisiera ser vencido. Siempre es bochornoso perder.
En cuanto a Dinamarca, lo mejor que puede ocurrirle es convertirse en alemana. Si no llega a serlo, terminará por ser judía y comunista. No hay otra alternativa en el mundo de hoy.
Lucette aún está aquí, pero son los últimos días. La pobre chica es tan poco dispuesta que es incapaz de hacerse una fotografía apropiada. Es desafortunadísima en todo lo que hace. ¡Pobre de mí, no puedo hacer nada por ella! Esto es un "¡sálvese quien pueda!" general. La piel se me funde en los dedos, de tal manera que soy piel y huesos. Aprovéchese de estos bellos días...
[A partir de este momento Céline se volverá más inquieto, tanto por la situación mundial, como por su propia seguridad, llevando una vida cuya sola luz parecen ser las bailarinas y la danza. A partir de ahora Céline tendrá auténticos motivos para caer en el más profundo nihilismo y para ser objeto de una implacable persecución que le amargará la existencia hasta el final de sus días]
Continuará
Nota: Por eso del copyright... Estos textos han sido extraídos del siguiente libro:
Cartas a las amigas, Louis F. Céline
Colección El Laberinto
Ediciones de Nuevo Arte Thor
Título original: "Lettres à les amies"
Editions Gallimard, París

Revueltas

Amo Francia. Quizás en alguna vida anterior sucedió algo que me hace amarla. La libertad, la igualdad y la fraternidad nacieron donde debían nacer. No es extraño que el mismo Kant dijese que el entusiasmo tenía un fundamento en Francia, a raíz de la revolución.
Cuando los de abajo se mueven, los de arriba se caen. Eso decía Ángel Ganivet. De acuerdo. Pero no hay que olvidar también que cuando los de abajo se mueven demasiado, lo que cae es la hoja de la guillotina. Eso Francia también nos lo enseñó y nadie lo olvida.
Nosotros, los españoles, tenemos el orgullo de nuestra guerra de la Independencia. Hasta tiempos recientes el español siempre se ha enorgullecido de perder cualquier tren que le haga realmente independiente. Y dicen que estas revueltas en Francia algún día sucederían en España. Lo dudo. Lo dudo mucho. El espíritu hispano es muy sui generis. Cabe una opción: o entrega el país con buen talante al extranjero para que haga de él su casa; o fleta unos cuantos buques y alimenta a los tiburones en alta mar. La primera alternativa está por ver; la segunda ya la practicó el señor X durante su mandato limpio, transparente, incorrupto y diáfano.

8.11.05

Canta y sé feliz. No busques más. O lo lamentarás.



Gatos sin tejado ni cubo de basura ni raspas de sardina, gatos prestados a vilipendio de interés.
Lunas como espejos sin metáfora, como lunas tautológicas, como lunas de delirio matemático.
Gatos y lunas, lunas y gatos; metagatos y metalunas, infragatos e infralunas... ¡Boum!
Entonces llega Marianne Faithfull con su "Summer Nights" y con un exvoto de Warhol para reclamar su puesto en este mercado de dialécticos farsantes. El arte se ha hecho mercado y nos ha marcado. Un Ribera de Duero, con el cuello levantado y con la chupa de cuero a prueba de faros antiniebla, le dice a la audiencia: "No sois nadie, coleguis; y pintan copas". Entonces, hasta Jesús baja de la cruz para tomar un chupito. Y nada es sacrílego, ni herético, ni apóstata; ni rezuma nada que no sea alegría. Y en el cielo del Oeste un hada campestre le clava la puntilla (sin dolor) a Dulcinea y a Aldonza para decir: "Soy franciscana como el mendigo más supremo de la corte". Y llama a Quijano, en pelota y en picado, para recorrer esos mudos mundos de Dios. (No sin antes visitar un restaurante italiano en el que la felicidad suele almorzar cada veinte años -así que ya me toca, aunque solo sea un día, hablar con ella y mostrarle mis respetos-).
¿Y ese mendigo? Está ahí, desde hace años, bajo el soportal. "¡Chico, levanta! Deja de ser un batracio. Yo te haré príncipe por una noche sin que debas mendigar un beso ni adelgazar. Te besaré porque quiero y porque no me conoces. " La reina del Oeste hace con estas palabras caballero al más triste de los hombres.
Y los gatos se enrollan con la Luna y la Luna hace una madeja con los gatos. ¡Miau! Benito Bonito le dice a Don Gato que el culpable de todo es Benito Boniato. Y el gato Jinks a lo suyo: "Han sido tantos años persiguiendo a estos roedores, que comérselos sería un acto de canibalismo". Conclusión: Jinks, Pixie y Dixie premios Nóbel de la Paz del 2006.
Y en un lugar de la madrugada, tragicómicamente, alguien que ya no puede más dice, bajo el don de la ebriedad, las palabras letales pero que en esta noche son inocuas. No las dice él, sino un corazón embriagado: "I love you, hada de Poniente". Conclusión: Mr. Mendigo, premio Nóbel de la Cursilería 200.....?

Desbarre 2sp3d3c4

Recuerdo a Berlín Tadeusz. Y recuerdo a su musa Blumfia. Ambos parecían salidos de la red. Toda una Eva Braun para Charlot; todo un príncipe para una mota de polvo. Todos ellos hijos de Breton, Tzara y de la madre que los parió. ¡Hay que ver! ¡Vaya lío! ¡Los amigos de mis amigas son mis amigos! Y mientras, Tarzán y su puta madre buscan piso en Alcobendas. Todas las edades de oro refulgen de mierda frente al ciberespacio.

Il ricordo di un instante

Il Ricordo Di Un Instante
by Richard Cocciante


Un amore come il nostro
Non potrà finire mai
Un amore come il nostro
Non potrà morire mai

Quando si ama veramente
Niente più ti fa paura
Neanche il cielo che si oscura

E quando arriva, bussa forte
Qualche volta ti fa male
Quando butta giù la porta
E si schianta sul tuo cuore

Non capivi, non sapevi
Che dormiva dentro te
Questo amore che ora senti
Forte e grande dentro te

Quando si ama veramente
Niente più ti fa paura
Neanche il tempo, ne la gente
Neanche il cielo che si oscura

Il ricordo di un instante
È più lungo di una vita
Ti cammina sempre al fianco
Se lo stringi tra le dita

Resta chiuso tra le braccia
Anche quando te ne andrai
Il ricordo di un instante
Non potrà finire mai

Il ricordo di un instante
Quando è vero, quando è grande
Può anche diventare eterno
Quando esplode nella mente

Resta chiuso nel tuo cuore
Anche quando te ne andrai
Un amore come il nostro
Non potrà finire mai

Il ricordo di un instante
Non potrà finire mai




7.11.05

El retrato de Dorian Gray

"¡Mira! Va a ser lo último que te diga. No mires al vecino, cuando tú lo haces de pena. Me parece bien que sepas analizar todas las cosas y que sepas los sentidos de todas esas palabras que dices; la lástima es que no tienes ni puta idea de llevarlo a la práctica. ¿Realmente "tú" puedes hablar de amistad? ¿tú? ¿Que solo eres capaz de mirarte a ti mismo? ¿ tú? ¿Que no sabes lo que es compartir instantes sin que tú seas el admirado, el deseado, el supremo? ¡No hagas sentir a los demás culpables de todas tus manías, cuando tú decides cuándo están bien las cosas y cuándo no! Tú eres el único que decide siempre, tú eres el que realmente juega con la gente, porque no sabes estar solo, pero tampoco sabes estar acompañado. Tú eres el experto en hacer daño y el que realmente no sabe nada de nada. ¡Bueno! Se acabó esta charla que va a un agujero negro. Quizás el único día que sepas que la gente ha estado ahí será el día en que tú no estés." (Copyright: No comment)
Nadie es perfecto. ¿O sí? Le preguntaré al espejo. No sé si ponerme el disfraz de madrastra o el de Blancanieves. Prefiero el de hechicero.

A veces me gusta recordar los serenos momentos que pueden vivirse en la noche.

Cartas a las amigas de Destouches. (Extractos)

A Erika Irrgang:

No debe hacerse nada sin objeto. En una palabra, hace falta envejecer muy deprisa o morir de juventud.

Debes ser minuciosa, atenta, un poco más humana y si es posible también más gentil, más dulce, más femenina. Así pierdes una gran fuerza: la fuerza de la debilidad, la fuerza de la niñez.

Deberíamos tener el pudor de callarnos cuando no podemos dar dinero.
No olvides mi pequeño consejo: "saber bien lo que se quiere". Es un excelente remedio contra la juventud. Se pierden años y años, a veces la vida entera, a causa de ideas vagas, impulsos confusos y gestiones inútiles. Tú lo tienes todo para triunfar, a pesar de ser pobre... eres bella, eres joven y precoz, eres ardiente y audaz... Sírvete de todas tus armas a la vez, de todas, sexo, teatro, cultura, trabajo. Pero cuida tu salud. Nada de amor sin preservativo, o SI ACASO POR DETRÁS.... Vigila a los Hitlerianos... Lo principal es elegir bien el partido que va a ganar y lanzarse a fondo en esa dirección... En cuanto a los hombres, haces bien. Pero explótalos y basta. Sensualmente y pecuniariamente... Esta historia del amor es una cochina debilidad. Tú vales más que eso. Aunque, si esto te divierte...
No estás hecha para la aventura a lo Dostoievski. Deja eso para los verdaderos morbosos -las mujeres rara vez son buenas destructoras. Estropean y basta. Pero en la construcción se limpia.
Vuélvete francamente viciosa sexualmente. Esto ayuda mucho y libera del romanticismo, la peor de las debilidades femeninas -y sobre todo de las debilidades alemanas. Aprende a hacer el amor "por detrás". Esto sirve enormemente para contentar a los hombres sin riesgo alguno. Por delante es una calamidad.

A N. (austríaca de origen judío a la que conoció en su etapa antisemita)
Este romanticismo de la mediocridad y de las pequeñas economías sólo tiene encanto en el caso de que esté acompañado por una gran pasión... Pero tú ni tienes ni tendrás nunca una gran pasión. Hay que organizarse para la pereza y el confort.
Quisiera verte bien feliz, rica y considerada... No pienso en absoluto que todo haya acabado para ti. Al contrario, creo que las cosas empiezan ahora, siempre que no te pierdas en melancolías vanas. Lo que hace falta para la ambición política es justamente la certeza: nada más. Tú tienes un admirable equilibrio físico, un corazón excelente y eres sublime a tu manera. Es suficiente. Entonces, ¿por qué hacer sutiles maneras de hacer durar la desdicha? N....., yo lo he hecho así, al igual que muchas otras cosas. No soy lo suficientemente ruin para ponerme a mí mismo como ejemplo. Por el contrario, debe hacerse precisamente todo lo contrario de la vida que yo he elegido. Sobre todo cuando se es mujer. Justamente lo contrario. Yo aún tengo la vaga excusa de tener una especie de vocación por la desgracia. No es éste tu caso, ni tu naturaleza.
Yo te admiro, N. por estar tan preocupada por el Amor. Dios mío, todo esto no hace olvidar la innoble y peligrosa monotonía cotidiana. Tu carta traduce impaciencia y un poco de despecho. ¿Qué puedo hacer yo, de más o de menos, N...? Hago lo que puedo, que no es mucho. Lo sé perfectamente. Sabes muy bien lo atormentada que es mi existencia. En realidad, yo soy un enfermo, crónico. Un pasado de horribles preocupaciones, de animal acorralado, me ha quitado para siempre el gusto por la aventura y los compromisos. Yo vivo al día, moral y físicamente. Hago lo que puedo -como puedo. Tengo más ganas de morir que de vivir... y esto debe hacerte comprender muchas cosas. No seas impaciente conmigo, N... No poseo esa Salud que me permita marchar junto a los demás.
Aquí la vida continúa siempre inquieta y turbia. Pero, en realidad, nada dramático y decisivo. Decididamente los hombres están tan embrutecidos que ni siquiera terminan las revoluciones.
Sigo trabajando mucho. Me hace falta. En realidad, yo no quiero cambiar de vida. No he tenido juventud. Me vengo, a mi manera, contra todo lo que encuentro. No quiero enterarme de nada más. Es demasiado tarde.
Sigues siempre bella, completamente desnuda. Eso durará aún mucho tiempo. Tanto como nosotros. ¿Qué es de las Annys? Mis amores. Tu Gutenberg, ¿quería cambiar de ciudad? Te encontrará a faltar.... Todo nos falta a partir de un determinado momento -la lucha no es igual entre el Deseo y los Lamentos. Me han dicho que ha habido muchos muertos cerca de tu casa. Había mucha gente en los cafés. Todo esto tenía que acabar mal.
Espero que estés bien -que todos estos conflictos sentimentales no te produzcan demasiada fatiga. ¡Estos hombres son tan complicados! Espero que no estés cansada ni solitaria... Incluso tú, N..., ya no eres tan despreocupada e incluso menos alegre que antes. Déjate de eso de los niños. La Humanidad no se merece más niños -y tú tampoco.
¡Nada de dudas! Indudablemente debes casarte con M... Todo lo demás es literatura. Tu M... será cornudo y no sufrirá. No será el único ni el último -todo estriba en el tacto y en la discreción. Únicamente que, a este respecto, Gutenberg es un imbécil, del que deberías tener cuidado, un imbécil y un egoísta... Ese hombrecito pequeño y peludo será la causa de tu desgracia con su estúpido dramatismo. En la vida no todo es teatro, sobre todo teniendo en cuenta tu edad y la suya y los tiempos en que vivimos. Atroces y amenazadores por todas partes. Hace falta que ese M... tenga dinero en el extranjero. ¿Es aburrido? Más aburrido es enseñar a los cretinos y a los locos a caminar al compás, después de los 40 años. Tus objeciones son grotescas y bastante infantiles -todo tiene arreglo con el confort y la seguridad. ¿Qué puede ofrecerte ese Gutenberg que no pueda darte también una vez que estés casada? Siempre estará a tu disposición, más o menos lacrimoso, y si no consiente en el reparto, pues ya encontrarás otros miles que lo consentirán encantados. No me respondas con protestas de lealtad, de pudores u otras pamplinas. Be or not to be. De Gutenberg, las rosas y las frases, de M... los silencios y los chelines, a los dos el amor y la gimnasia para N...
No me siento con valor para reprocharte nada. Eres muy buena y afectuosa y, en el fondo, bastante poco feliz -en realidad, como cada uno de nosotros. Sin embargo, reflexiona otra vez, pues la cosa es muy grave, ¡muy grave! ¡No es a ti a quien hay que recordar lo abyectos que son estos tiempos! Y bajo las amenazas en que vivimos. Así pues, no te arriesgues hasta el punto de perder a M... Entonces sería una catástrofe. Pero si estás encinta es inútil razonar. ¡No se puede hablar con los instintos! Todo esto verdaderamente me apena. ¿No es la vida suficientemente precaria, azarosa, inquietante? ¿Por qué fastidiársela uno más? La vida de un niño es larga, N... ¿Todo ese tiempo para temblar? El placer que puede proporcionar es muy sutil. ¡Yo te auguro la mezcla de una serie de penas, temores y angustias! Incluso los animales salvajes no se reproducen cuando las condiciones generales se hacen demasiado peligrosas o demasiado inestables. ¿Y nuestra selva, cómo está para nosotros? En fin, N... ya eres mayor para hacer tonterías. Ya lo sabes todo. Dame noticias del proceso de esa gestación.
A Elisabeth (Lucie) Porquerol
¿Me toma usted por una mujer? ¿Por mis opiniones? Yo no tengo opiniones. El agua no tiene opiniones.
A Evelyne Pollet
La detestaré y no volveré a verla jamás, si arriesga cualquier cosa por culpa mía. Tengo horror, un horror rencoroso, por las amistades que terminan en servidumbres. No quiero que nadie me sirva, me asista o me defienda. De una vez para siempre: ni usted ni nadie. Yo sé lo que me hago. Lo que arriesgo. Todo está bien así y basta. Me he encontrado las cosas bastante complicadas al regresar. Este mundo es un paraje furioso. Pero todos los locos furiosos tienen la pretensión de ser razonables.
Su sutileza me espanta. No puedo seguirla. Be or not... Como sabe no soy más que un obrero de cierta música. Busco mis notas, no importa dónde, tanto si las encuentro en la claridad como en las tinieblas. No son más que notas. No me interesan por sí solas. Tomo una canción de aquí, otra de allá... No soy más que un obrero de una cierta música y todo lo demás me es absolutamente indiferente, incomprensible y horriblemente enojoso. Este mundo me parece extraordinariamente pesado, con sus personajes apoyados, insistentes, derrengados, apegados a sus deseos, sus pasiones, sus vicios, sus virtudes, sus explicaciones. Aburridos, interminables, reptantes, así me parecen los demás, embrutecidos, punibles por su insistente lentitud. Pesados. En definitiva, que no llego a clasificar a los hombres y a las mujeres si no es por su "peso". Ellos pesan... Mastican veinte horas, veinte años... el mismo coito, el mismo prejuicio, el mismo odio, la misma vanidad.
Qué complicada es usted con lo de perdonar y no perdonar... Es una alumna de Bourget, por la finura psicológica y la seriedad en las cosas del sexo. Todo esto se le pasará, ¡ay chiquilla!, con la edad. Cuando llegue usted a mi edad ¡lo más tarde posible!, ya comprenderá lo fundamental. Todo es polvo en suspensión, Evelyne. Fíjese en un cementerio. Contiene todas las palabras, todas las pasiones, todo. A medida que va avanzando hacia el cementerio, es conveniente ir aligerándose de todo esto y llegar lo menos cargado posible de tonterías. ¡Esto es la obra misma!
Usted no es lo suficientemente animal, simplemente animal. Es preciso parar esa máquina de bordar.
¡Que nada la contenga! Execro la fidelidad, el estancamiento, las virtudes burguesas, todo lo que fija y aprisiona la vida. ¡Goce! De esta forma recuperará su lirismo bien inocente y todo animal. Escríbame. Déme mil detalles.
Un invierno cargado. Una carrera sin reclamo, perseguido por la jauría. Todo esto está dentro del juego, es mi destino, supongo. No me quejo. No cambiaré nunca, pienso. ¿Qué podré hacer de ahora en adelante? La vida civilizada se ha hecho muy triste. Es una consumación fúnebre de todo y de todos. El hombre sensato o ha de ser un sepulturero o un muerto muy pequeño. Realmente sólo hay alegría en el vicio, y puesto que todo ha llegado a ser vicio, todo está prohibido.
No se llega a nada sin cierta casta. Es preciso que el trabajo principal lo hayan hecho ya los padres y los abuelos. Así no hará falta más que un poco de esfuerzo para recoger los frutos del pasado y de los muertos. Lo que ya somos nosotros. Así es.
Continuará.

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