Carta de lady Troyan, herrera de profesión, al caballero Nuntius, de profesión caballero.
Poco a poco y sin que te dieras cuenta he ido fabricando tu armadura. Debajo de ella no sentirás tu cuerpo; pero tampoco sentirás los embates de los otros.
He intentado sintetizar en el emblema de tu escudo la verdad universal a la que pareces servir. Me está costando. He de resumir en una figura o en una palabra algo como: "El que no siente a los demás no se siente a sí mismo". Quiero que los otros, cuando lean esto en tu escudo, se desconcierten. Pensarán que te has vuelto incapaz de sentir y puede que hasta te compadezcan. Y les extrañará tal leyenda en alguien revestido de una armadura como la tuya. Pero quienes te vean así será porque creen en los sentimientos y los estiman como algo grande. Si esos intentan agredirte, tu armadura podrá con ellos. Sin embargo, quienes lean en tu escudo un mensaje bien distinto, a saber, que lo importante es no sentir nada y volverse indiferente a todo... Esos no arremeterán contra ti; e incluso puede que surja la lealtad entre vosotros.
Ya he bordado con hilo rojo la fecha en un lugar recóndito de tu bufanda. No olvides ponerte la bufanda en los combates. Y no mires la fecha. Tú me entiendes.
Te seguiré informando de mis progresos. Tan difícil es construir una armadura como templar una espada.

0 comentarios:
Publicar un comentario
Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]
<< Inicio