Cartas a las amigas de Destouches. (Extractos)
A Erika Irrgang:
No debe hacerse nada sin objeto. En una palabra, hace falta envejecer muy deprisa o morir de juventud.
Debes ser minuciosa, atenta, un poco más humana y si es posible también más gentil, más dulce, más femenina. Así pierdes una gran fuerza: la fuerza de la debilidad, la fuerza de la niñez.
Deberíamos tener el pudor de callarnos cuando no podemos dar dinero.
No olvides mi pequeño consejo: "saber bien lo que se quiere". Es un excelente remedio contra la juventud. Se pierden años y años, a veces la vida entera, a causa de ideas vagas, impulsos confusos y gestiones inútiles. Tú lo tienes todo para triunfar, a pesar de ser pobre... eres bella, eres joven y precoz, eres ardiente y audaz... Sírvete de todas tus armas a la vez, de todas, sexo, teatro, cultura, trabajo. Pero cuida tu salud. Nada de amor sin preservativo, o SI ACASO POR DETRÁS.... Vigila a los Hitlerianos... Lo principal es elegir bien el partido que va a ganar y lanzarse a fondo en esa dirección... En cuanto a los hombres, haces bien. Pero explótalos y basta. Sensualmente y pecuniariamente... Esta historia del amor es una cochina debilidad. Tú vales más que eso. Aunque, si esto te divierte...
No estás hecha para la aventura a lo Dostoievski. Deja eso para los verdaderos morbosos -las mujeres rara vez son buenas destructoras. Estropean y basta. Pero en la construcción se limpia.
Vuélvete francamente viciosa sexualmente. Esto ayuda mucho y libera del romanticismo, la peor de las debilidades femeninas -y sobre todo de las debilidades alemanas. Aprende a hacer el amor "por detrás". Esto sirve enormemente para contentar a los hombres sin riesgo alguno. Por delante es una calamidad.
A N. (austríaca de origen judío a la que conoció en su etapa antisemita)
Este romanticismo de la mediocridad y de las pequeñas economías sólo tiene encanto en el caso de que esté acompañado por una gran pasión... Pero tú ni tienes ni tendrás nunca una gran pasión. Hay que organizarse para la pereza y el confort.
Quisiera verte bien feliz, rica y considerada... No pienso en absoluto que todo haya acabado para ti. Al contrario, creo que las cosas empiezan ahora, siempre que no te pierdas en melancolías vanas. Lo que hace falta para la ambición política es justamente la certeza: nada más. Tú tienes un admirable equilibrio físico, un corazón excelente y eres sublime a tu manera. Es suficiente. Entonces, ¿por qué hacer sutiles maneras de hacer durar la desdicha? N....., yo lo he hecho así, al igual que muchas otras cosas. No soy lo suficientemente ruin para ponerme a mí mismo como ejemplo. Por el contrario, debe hacerse precisamente todo lo contrario de la vida que yo he elegido. Sobre todo cuando se es mujer. Justamente lo contrario. Yo aún tengo la vaga excusa de tener una especie de vocación por la desgracia. No es éste tu caso, ni tu naturaleza.
Yo te admiro, N. por estar tan preocupada por el Amor. Dios mío, todo esto no hace olvidar la innoble y peligrosa monotonía cotidiana. Tu carta traduce impaciencia y un poco de despecho. ¿Qué puedo hacer yo, de más o de menos, N...? Hago lo que puedo, que no es mucho. Lo sé perfectamente. Sabes muy bien lo atormentada que es mi existencia. En realidad, yo soy un enfermo, crónico. Un pasado de horribles preocupaciones, de animal acorralado, me ha quitado para siempre el gusto por la aventura y los compromisos. Yo vivo al día, moral y físicamente. Hago lo que puedo -como puedo. Tengo más ganas de morir que de vivir... y esto debe hacerte comprender muchas cosas. No seas impaciente conmigo, N... No poseo esa Salud que me permita marchar junto a los demás.
Aquí la vida continúa siempre inquieta y turbia. Pero, en realidad, nada dramático y decisivo. Decididamente los hombres están tan embrutecidos que ni siquiera terminan las revoluciones.
Sigo trabajando mucho. Me hace falta. En realidad, yo no quiero cambiar de vida. No he tenido juventud. Me vengo, a mi manera, contra todo lo que encuentro. No quiero enterarme de nada más. Es demasiado tarde.
Sigues siempre bella, completamente desnuda. Eso durará aún mucho tiempo. Tanto como nosotros. ¿Qué es de las Annys? Mis amores. Tu Gutenberg, ¿quería cambiar de ciudad? Te encontrará a faltar.... Todo nos falta a partir de un determinado momento -la lucha no es igual entre el Deseo y los Lamentos. Me han dicho que ha habido muchos muertos cerca de tu casa. Había mucha gente en los cafés. Todo esto tenía que acabar mal.
Espero que estés bien -que todos estos conflictos sentimentales no te produzcan demasiada fatiga. ¡Estos hombres son tan complicados! Espero que no estés cansada ni solitaria... Incluso tú, N..., ya no eres tan despreocupada e incluso menos alegre que antes. Déjate de eso de los niños. La Humanidad no se merece más niños -y tú tampoco.
¡Nada de dudas! Indudablemente debes casarte con M... Todo lo demás es literatura. Tu M... será cornudo y no sufrirá. No será el único ni el último -todo estriba en el tacto y en la discreción. Únicamente que, a este respecto, Gutenberg es un imbécil, del que deberías tener cuidado, un imbécil y un egoísta... Ese hombrecito pequeño y peludo será la causa de tu desgracia con su estúpido dramatismo. En la vida no todo es teatro, sobre todo teniendo en cuenta tu edad y la suya y los tiempos en que vivimos. Atroces y amenazadores por todas partes. Hace falta que ese M... tenga dinero en el extranjero. ¿Es aburrido? Más aburrido es enseñar a los cretinos y a los locos a caminar al compás, después de los 40 años. Tus objeciones son grotescas y bastante infantiles -todo tiene arreglo con el confort y la seguridad. ¿Qué puede ofrecerte ese Gutenberg que no pueda darte también una vez que estés casada? Siempre estará a tu disposición, más o menos lacrimoso, y si no consiente en el reparto, pues ya encontrarás otros miles que lo consentirán encantados. No me respondas con protestas de lealtad, de pudores u otras pamplinas. Be or not to be. De Gutenberg, las rosas y las frases, de M... los silencios y los chelines, a los dos el amor y la gimnasia para N...
No me siento con valor para reprocharte nada. Eres muy buena y afectuosa y, en el fondo, bastante poco feliz -en realidad, como cada uno de nosotros. Sin embargo, reflexiona otra vez, pues la cosa es muy grave, ¡muy grave! ¡No es a ti a quien hay que recordar lo abyectos que son estos tiempos! Y bajo las amenazas en que vivimos. Así pues, no te arriesgues hasta el punto de perder a M... Entonces sería una catástrofe. Pero si estás encinta es inútil razonar. ¡No se puede hablar con los instintos! Todo esto verdaderamente me apena. ¿No es la vida suficientemente precaria, azarosa, inquietante? ¿Por qué fastidiársela uno más? La vida de un niño es larga, N... ¿Todo ese tiempo para temblar? El placer que puede proporcionar es muy sutil. ¡Yo te auguro la mezcla de una serie de penas, temores y angustias! Incluso los animales salvajes no se reproducen cuando las condiciones generales se hacen demasiado peligrosas o demasiado inestables. ¿Y nuestra selva, cómo está para nosotros? En fin, N... ya eres mayor para hacer tonterías. Ya lo sabes todo. Dame noticias del proceso de esa gestación.
A Elisabeth (Lucie) Porquerol
¿Me toma usted por una mujer? ¿Por mis opiniones? Yo no tengo opiniones. El agua no tiene opiniones.
A Evelyne Pollet
La detestaré y no volveré a verla jamás, si arriesga cualquier cosa por culpa mía. Tengo horror, un horror rencoroso, por las amistades que terminan en servidumbres. No quiero que nadie me sirva, me asista o me defienda. De una vez para siempre: ni usted ni nadie. Yo sé lo que me hago. Lo que arriesgo. Todo está bien así y basta. Me he encontrado las cosas bastante complicadas al regresar. Este mundo es un paraje furioso. Pero todos los locos furiosos tienen la pretensión de ser razonables.
Su sutileza me espanta. No puedo seguirla. Be or not... Como sabe no soy más que un obrero de cierta música. Busco mis notas, no importa dónde, tanto si las encuentro en la claridad como en las tinieblas. No son más que notas. No me interesan por sí solas. Tomo una canción de aquí, otra de allá... No soy más que un obrero de una cierta música y todo lo demás me es absolutamente indiferente, incomprensible y horriblemente enojoso. Este mundo me parece extraordinariamente pesado, con sus personajes apoyados, insistentes, derrengados, apegados a sus deseos, sus pasiones, sus vicios, sus virtudes, sus explicaciones. Aburridos, interminables, reptantes, así me parecen los demás, embrutecidos, punibles por su insistente lentitud. Pesados. En definitiva, que no llego a clasificar a los hombres y a las mujeres si no es por su "peso". Ellos pesan... Mastican veinte horas, veinte años... el mismo coito, el mismo prejuicio, el mismo odio, la misma vanidad.
Qué complicada es usted con lo de perdonar y no perdonar... Es una alumna de Bourget, por la finura psicológica y la seriedad en las cosas del sexo. Todo esto se le pasará, ¡ay chiquilla!, con la edad. Cuando llegue usted a mi edad ¡lo más tarde posible!, ya comprenderá lo fundamental. Todo es polvo en suspensión, Evelyne. Fíjese en un cementerio. Contiene todas las palabras, todas las pasiones, todo. A medida que va avanzando hacia el cementerio, es conveniente ir aligerándose de todo esto y llegar lo menos cargado posible de tonterías. ¡Esto es la obra misma!
Usted no es lo suficientemente animal, simplemente animal. Es preciso parar esa máquina de bordar.
¡Que nada la contenga! Execro la fidelidad, el estancamiento, las virtudes burguesas, todo lo que fija y aprisiona la vida. ¡Goce! De esta forma recuperará su lirismo bien inocente y todo animal. Escríbame. Déme mil detalles.
Un invierno cargado. Una carrera sin reclamo, perseguido por la jauría. Todo esto está dentro del juego, es mi destino, supongo. No me quejo. No cambiaré nunca, pienso. ¿Qué podré hacer de ahora en adelante? La vida civilizada se ha hecho muy triste. Es una consumación fúnebre de todo y de todos. El hombre sensato o ha de ser un sepulturero o un muerto muy pequeño. Realmente sólo hay alegría en el vicio, y puesto que todo ha llegado a ser vicio, todo está prohibido.
No se llega a nada sin cierta casta. Es preciso que el trabajo principal lo hayan hecho ya los padres y los abuelos. Así no hará falta más que un poco de esfuerzo para recoger los frutos del pasado y de los muertos. Lo que ya somos nosotros. Así es.
Continuará.

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