20.11.05

El asco de haber nacido

Debes comprender que queda poco.
No llegará el invierno.
Los patos parpan y ya no me queda voluntad de vivir.
El orgullo de una vida solo puede nacer de la ignorancia y de la ceguera.
¿Es difícil de entender?
Pues no me importa nada.

2 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

Le entiendo.
Le vengo leyendo desde hace tiempo y no hay en usted ya ningún deseo de vivir. Parece haberse convencido de que todas las salidas están cerradas, excepto una que no se atreve a franquear.
Déjese llevar, apáguese poco a poco, no piense. Aíslese de todo aquello que le encienda una ilusión; usted ha descubierto que todas las ilusiones son promesas que terminan en mentira.
Me identifico con usted. Nadie en este mundo, ni el mejor de los amigos, te puede comprender. Si le sirve de algo le diré que buenos amigos míos se suicidaron. Pero, en confianza -una confianza que no debería atreverme a usurpar-, no le veo aún en ese punto de sosiego y de calma que requiere matarse.
Tal vez no ha sufrido usted bastante. Tal vez su aislamiento y su insociabilidad le han impedido amar o querer lo suficiente... No sé. Tal vez no ha madurado aún hasta el punto de degustar la gran esperanza de morir por propia mano y en plena lucidez.
Yo le deseo que alcance esa lucidez y esa calma. Porque le aprecio y considero que es usted verdaderamente grande, como para dejarse arrastrar por lo que le espera en los años de la vejez.
Por último, ¡piense en los instantes en que más sosegado esté! Y piense en este mensaje. Son los instantes más idóneos para darse muerte.
Un saludo,

noviembre 21, 2005 1:15 a. m.  
Anonymous Anónimo ha dicho...

Disculpe que me vuelva a entrometer.
¿No le gustaba a usted un lugar de la Normandía? ¿Se imagina? Entrar en el agua fría, poco a poco, contener la respiración mientras se sumerge... y acabar.
Es una idea llena de amor.

Con todo mi afecto,

noviembre 21, 2005 1:18 a. m.  

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