El frío del ocaso.
Todo es música; pero cuesta saber escuchar. ¿Recordáis esa película, Bailar en la oscuridad, en la que Björk encontraba música en las prensas hidráulicas? Hay música. La hay. Y yo necesito escucharla esta noche entre esos fantasmas que imagino que me aman. Si no pudiese imaginar esto, el frío me congelaría el cuerpo. Incluso los amargados necesitan cariño -no compasión, sino cariño-. ¡Esto lo saben tan bien los perros! Yo quisiera ir más allá del ocaso sabiendo que me espera ese cariño.

0 comentarios:
Publicar un comentario
Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]
<< Inicio