Matasellos egipcio
"Mientras leía, veía a alguien que había perdido el equilibrio. Era un escenario sobre el que los recuerdos y las esperanzas jugaban frente a ojos desconocidos. Su mente era un recinto sin control y, tarde o temprano, algo haría que explotase.
Él era consciente, al menos eso me parecía, de que todo había acabado hacía ya bastante tiempo. Y se daba cuenta con total lucidez de que se encontraba en ese momento en que, o decidía poner fin a esa lucha para alcanzar un poco de dignidad, o sucumbiría del modo más mediocre y para el que no se sentía destinado.
Poco a poco había ido ocultando sus sentimientos; y solo había conseguido hacerlos más intensos. Aunque creía que ya no había nada, realmente no se había hecho el vacío, sino que había cambiado el sentido de todas sus emociones. En esta deriva no era extraño su comportamiento. Y lo que yo me preguntaba era si aún cabía otra opción. ¿De verdad no había otra alternativa? Ahora solo podía juzgarle desde las palabras que había leído o escuchado... Y he de decir que por más que mi opinión no importase a nadie, no lograba entender por qué debía acabar con este hombre."

1 comentarios:
¿Entender? Por más que lo intente, no entiendo nada.
Publicar un comentario
Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]
<< Inicio