28.11.05

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Blamford Epitelius

¿Cuántas convicciones tiene usted? ¿Podría decirme el número exacto? Sólo quiero un guarismo, no que me las comente. Tómelo como un juego. Sepa usted que yo vivo de las convicciones. Pero no crea que soy un sofista. Los sofistas vivían de las convicciones, pero con convicciones. No es mi caso. No pretendo tampoco convencer de la ausencia de convicciones. Si pudiese hacer tal cosa estaría usted muerto.
Me gustan los números y creo que todo está en ellos. [He usado los verbos "gustar" y "creer". ¿Se ha percatado?] Pitágoras era un buen hombre. Siempre intenté aplicarme eso de que "el hombre es inmortal por sus deseos y mortal por sus temores". Pero dada mi condición sarcástica y mordaz de "proscrito" y mi talante iconoclasta decidí cambiar esa frase. No creo que los pitagóricos me permitiesen entrar en su secta. Hice de esa frase un lema, pero quitando una letra a un par de palabras: "el hombre es inmoral por sus deseos y moral por sus temores". Les juro que esto se me ocurrió a mí, no es plagio. La sentencia surgió en un probador de señoras mientras me aplicaba a la contemplación estética y a las prácticas solitarias.
Si hablo de mi aficción al número es porque no me interesan las descripciones ni las etopeyas. [He usado la palabra "etopeya" en plural. ¿Se ha percatado? Ha sido un desliz. En este caso el accidente gramatical sólo debería admitir el singular. El carácter, las acciones y las costumbres de una persona son los mismos en todas y no tiene sentido pluralizar algo indistinto. Si usted opina lo contrario, ¡no lo dude!, contráteme y cambiará de opinión. No le convenceré de lo contrario, pero cambiará de opinión] De todas las cosas "emotivas" me interesa el número. Me interesan aquellos que son capaces de enumerar. Me interesan los que se creen capaces de enumerar. Digamos que me divierte comprobar cómo quien me contrata se vuelve incapaz ya de enumerar. Donde antes imaginaba mil sueños, sólo acaba percibiendo uno -o ninguno-. De las mil melodías que creía percibir, termina percibiendo una -o ninguna-. Si se preocupaba por mil peligros, al final solo discierne un peligro -o ninguno-. Por decirlo de otro modo: mi profesión es ser binario o hacer binarios. Soy "binarizante", sólo binarizante. Más simple que booleano. "Binarizador" y "binarizante". Desde ese punto de vista soy de lo más contemporáneo. ¿Sabe usted que todo pc y lo que lo atraviese navega de ese modo, en binario? Piense sobre ello. Infórmese. No encontrará usted a muchos que le hagan esta "oferta".
Acerca de mis honorarios o emolumentos [decida usted qué termino considera más idóneo al estipendio que usted debería pagar] no son excesivos. Me adapto a todas las economías y no hay paga pequeña. Todos tienen algo que trocar.
De momento es suficiente. Es posible que vuelva a saber de mí. Ahora debo huir de Próspero y servirle. He de organizar su suicidio. ¡De un modo binario, por supuesto!

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