Rigodón
Acedia.
Todo... da lo mismo... ¿Amor? ¿Odio?... ¡Si es que da igual! ¡Da lo mismo!
El burro y la zanahoria... ¡Cuántas zanahorias! El pisito, el hijito, el trabajito; las vacacioncitas, la culturita... ¿A cuánto pagan las zanahorias a los que las recolectan?... Dicen que son buenas para la vista; pero a mí me da que nos vuelven a todos ciegos... El muerto al hoyo y el vivo al bollo; ¿no es así? ¡Pues eso!... ¡a tragar!... ¡a follar!... ¡a zampar imágenes y sonidos! ¡Y sobre todo a reír a carcajada loca y limpia!
"¡Nuestro hijo las ha aprobado todas!"... ¡qué de puta madre!... ¡olé sus huevos!... ¡un supermán! No hay mayor ni mejor garantía de triunfo... en los infiernos.
"¡Nuestra hija se ha independizado y es feliz, marido mío, amo mío, dueño mío!"... Y el padre, mordaz, le pregunta a la madre si es para tanto tener una puta en la familia. Y la madre no entiende, se pone a coser y comienza a llorar... ¡Qué crueldad!... ¡eso no se hace!... ¡después de dar de mamar a la hija y al esposo!.... ¡Cría cuervos!
Y en cada uno, en cada costilla que envuelve un corazón, hay un soplón y un traidor, sin distinción de sexo ni de edad ni de nación ni de pelos. Cotillean al prójimo para empalarle con lo más punzante... Pero todo dura poco, poco, poco, poco. Lo que dura una sodomización mal soportada. Lo que tarda en cicatrizar la puertecita... American History X... Norton al poder... Culos marca Acme para poder jiñar la vida en paz... Dildos replicados del miembro de Coyote para el gusto más pervertido o para el alivio más familiar.
Aquí ya no hay desvarío... Aquí de lo que se trata es de que el juicio de los demás te lo puedas pasar por el escroto sin que haya prurito alguno... Y cada vez que algún fulano te despierte la más mínima sensación que te desvíe del "yo", ¡emborráchate!, ¡tómate un tubito de lo que sea!... Pero no caigas por esa barranca de los afectos... Sólo hay que mirarse a uno mismo... Los que te dicen que eso es egoísmo... ¡hostia!... ¡huye!... ¡ni les escuches! Tienen bajo la faja una albaceteña para cortarte la carótida con el pretexto del altruismo. ¡Bendito sea tu culo si te atrapan!... Te capan... Pasas de Torete a mulita en un tris. ¡Van con tarros de sangre coagulada para ver si tu muerte la licúa!... Así que a mirarse al espejo... a mirarse el rostro, los huevos, la lanza... pero pasar de todos... ¡Sanguinarios! ¡déspotas! ¡moralistas de la libertad!... ¡Nunca hubo más candidatos a esclavo y a estiércol!
"¡Está loco y amargado!... ¡eso le delata!... ¡lo pasa mal!... ¡pobrecito!" Y luego cogen el rosario. Y un "ay, Señor" consuela sus instintos. Así son las madres del ser civilizado. Viven al día, al tiempo. En Semana Santa papel de plañidera y en Adviento el papel plata y los espumillones. La Navidad para la solidaridad... ¡eso es!... ¡días de bondad respetando las diferencias! Por eso... fletemos unos avioncitos hacia Irak, Irán u otros países árabes y les decimos que ya es Navidad, y que nació El Salvador, el niño Jesús, el que venció al moro usando la cruz como estilete contra vampiros... ¡Dulce Navidad!
"¡Está chalao... pirao... ! Un aburrido, un parásito, un don nadie... ¡Pero si da risa! ¡Qué inmadurez! Mira que desperdiciar así la educación... ¡Qué pena!"... Oh, sí, sí; sin duda. Un paria, una piltrafa; aquí un felpudo, Su Seguro Servidor, su serpiente... A sus plantas... sin morder el calcañar... para lo que deseéis. Aquí un castrato... ¿no se nota esa dulzura de voz infantil y esa fuerza de voz de mostrenco? ¡Castrato auténtico!... ¡sin casta!... ¡desde antes de la pubertad! ¡los mejores! ¡esos como sopranos y contraltos no tienen precio!... ¡Descojonados desde antes de ser pavos!... ¿Y qué? Es divertido. ¡Eso sí, siempre que se respete, que se sea educado y blablablá!... ¿Y qué? ¿También tengo que pagar los voltios del electroshock? Lo que decía aquél... La peor tragedia del paranoico es no poder sentirse nunca perseguido con fundamento... De ahí el ensañamiento de la marabunta proba y honrada; educada, feliz y mártir... Por eso, por eso mismo, por la chaladura y el despotrique, ¡una granja! ¡un manicomio! ¡una cárcel!... Cualquier cosa alejada de esa cordura que pudiera contaminarme... ¡Tengo derecho a ello!... ¡Es cuestión de higiene!... Loco, preso o enfermo he de aislarme de los virus -¡civilizados ellos, liberales, canallas!-.
Pero volvamos, volvamos. Siempre hay que volver a lo mismo. A lo que manden, con el culo limpio; con gayumbos impolutos. No es de recibo asistir a la muerte de los otros con palominos, por cordiales que sean. ¡Higiene! ¡Mucha higiene! ¡Y mucha educación!

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