26.11.05

Son las doce

Son las doce.

Intento reflexionar desde un estado de ánimo "extraño".

Esta noche he visto Mi vida sin mí, la película de Isabel Coixet. ¿Qué cosas haríamos antes de morir? ¿Qué haríamos si supiéramos que tenemos como límite dos meses de vida? ¿Qué haría alguien a los 23 años sabiendo que un tumor crece con la intensidad de la juventud del cuerpo que contamina?
Esta noche pienso en lo que no he sido más que en lo que fui. Y eso me hace sentir aún peor.
Y pienso en los derrotados, en los que son víctimas de sus carencias, en los insatisfechos; pienso en los que han puesto fin a la esperanza apostando por el desprecio.
Esta noche veo cuerpos transparentes llenos de lágrimas que brillan. Como esas bolas de cristal con nieve dentro. Veo las lágrimas que no han podido salir.
Todo es un espejo que me refleja.
Somos mónadas que nadie comunica.
Somos signos de interrogación que alguien pule y abrillanta con la luz de imágenes y palabras.
¡Tanto teatro para un instante que ha de pararlo todo!


"Hombres, nosotros perdemos la vida por la muerte, nosotros consumimos lo real por lo imaginario. Nosotros valoramos los días sólo porque nos conducen a días que no tendrán otro valor que el de llevarnos otros días semejantes a ellos... Hombres, toda vuestra vida es un fraude atroz que vosotros mismos tramáis en perjuicio vuestro, y sólo los demonios pueden reír fríamente de vuestra carrera hacia el espejo que huye."

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