Un recuerdo cristiano
Recuerdo cuando Don José me ponía de rodillas contra la pared y me señalaba ante los demás porque alguien había hecho alguna trastada... Me ponía colorado, no sabía el por qué de aquel castigo y de aquella humillación... Yo estaba en 5º de E.G.B... Sentía fuego en la cara y en la nuca; y frío en el cuerpo. Me sentía despreciable y recuerdo que un día fui llorando a mi madre y le dije que había pedido a Dios la muerte en mis oraciones... Yo no entendía (después lo entendí, vaya si lo entendí, ¡e incluso lo acepté y quizás lo acepto!) lo que aquel profesor quería decir... La única manera de que el travieso o el malvado aprendan es ver cómo los inocentes son castigados por su travesura. No ha de ser castigado el culpable, sino el inocente en presencia del culpable... Yo no entendía aquella frase: "Mar... quiero hacer de ti una especie de Cristo y has de aprenderlo antes de que el mundo te corrompa".
En verdad, esta noche me he sentido igual de humillado o avergonzado o confuso. Y estoy hecho un Cristo.

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