La Selva de Próspero

Sapere aude!

13.12.05

Sufrimiento - Silencio

He pensado en algunas cosas. Ha sido un detalle, que desde un punto de vista de sentido común no tiene mayor importancia, el que me ha hecho pensar. Son los pequeños detalles los que mueven a la reflexión y esa reflexión la que mueve a grandes cambios.
Por eso, no es que hagamos de un grano de arena un castillo. Lo que pasa es que reflexionar sobre ese grano de arena sí construye un castillo. Y hoy, donde menos lo esperaba, ha surgido un grano de arena. Y la reflexión sobre ese grano de arena justifica -ahora sí- un castillo.
No sufro por el grano de arena, sino porque el grano de arena me ha hecho ver que todo sigue un proceso de "sufrimiento - silencio" que no deja de repetirse. Y curiosamente ha sido hoy, víspera del 14 de diciembre, la fecha que trae recuerdos más amables y dichosos a mi vida, la que me ha metido un grano de arena en el ojo.
Y el valor de granos de arena pasados es que aportan experiencia. Ahora necesito colirio para derramar lágrimas y poder limpiar los ojos, porque el lacrimal está bastante reseco como para permitirse ciertas manifestaciones que no tienen lugar.
Hubo un grano de arena, sufrimiento y silencio; después otro -más sufrimiento y silencio. Y otro más de lo mismo y casi otro... "casi"... Porque ahora ya discierno de modo natural entre el sufrimiento, la decepción y el desengaño. Y ese discernimiento hace que ahora solo proceda "leve desengaño y silencio".
Y no divaguemos más. Quede aquí la torre de marfil.

12.12.05

Conjugación

Yo pontifico
Tú pontificas
Él/Ella pontifica
Nosotros pontificamos
Vosotros pontificáis
Ellos/Ellas pontifican
¡Venga, niños! Otra vez... Tenéis que aprenderos este presente de indicativo de memoria. Hasta que os quede en el inconsciente. Así, cuando seáis mayores y digáis: "Soy una mierda, soy una mierda, soy una mierda", entonces el subconsciente se pondrá a pontificar como Dios. Porque la educación va unida al orgullo, niños; y hay un inevitable orgullo intelectual que, cuanto más arrastrado pareces, más elevado grita. ¡Y no veas si grita! Te hace adorar las letras que otros han unido como si fuesen de neón de color rosa.
(El, la, los que tengan orejas; que rebuznen)

11.12.05

Una pregunta, cielo...

¿Puedo acostarme contigo?

Ésta es la bala de plata o la llave de oro. ¡Qué sencillez! ¿Puedo acostarme contigo? No cuesta nada hacer la pregunta. Responde que sí o responde que no. Puedes, incluso, no responder. Pero no hay un modo más sencillo de decir que quiero acostarme contigo.
Quiero hacerte el amor. Quiero fumarte, beberte, saborearte. Quiero un festín de ti; porque sé que jamás podré saciarme. Quiero que en el sofá, o en la cama, o en la mesa; o en el suelo -¡donde sea!- hagamos un ovillo con nuestros cuerpos. Necesito que te quites la ropa, verte desnuda, cercarte con insinuaciones.
Aunque antes, antes necesito... aproximar mis labios a los tuyos. Sin esto todo lo demás es cosa vana. ¿Cómo se ofrecerían tus labios a los míos? No lo puedo ni imaginar. Y, ¿dónde?... ¿dónde se ofrecerían? ¿En mi apartamento? ¿En un hotel? ¿En un pub? Mi imaginación quiere que sea algo natural. ¿No crees que en un pub estaría bien? Pasaríamos de las palabras a una sonrisa que, al ofrecerse, se convertiría en un tímido contacto de nuestros labios.
(Deja de divagar, Mar; deja de divagar.)



Beso

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¡Qué sola estabas por dentro!

Cuando me asomé a tus labios
un rojo túnel de sangre,
oscuro y triste, se hundía
hasta el final de tu alma.

Cuando penetró mi beso,
su calor y su luz daban
temblores y sobresaltos
a tu carne sorprendida.

Desde entonces los caminos
que conducen a tu alma
no quieres que estén desiertos.

¡Cuántas flechas, peces, pájaros,
cuántas caricias y besos!

(De «Soledades juntas»)

10.12.05

Necesidad

Los que vemos desde la distancia, desde tan lejos, no podemos dejar de sentir náusea y necesidad de alejarnos de la apestosa presencia de los que viven del halago y de la mediocridad. A veces, incluso, de los que viven.
La contradicción mueve a los guiñoles que veo. Y ya no merece la pena fabricar más balas. ¡Que se pudran! Que vivan del conformismo y la autocomplacencia. Y ya basta de diplomacia. Dan asco, vergüenza ajena e infunden impotencia cuando los ves con esa fe en sí mismos... sabiendo lo que hay en ellos mismos. ¡Pero ellos siempre se reirán pensando que tú no los conoces!... Ya cansa escribir, ya cansa contemplar, ya cansa lo que ralla el guano de los plumíferos que vuelan tan bajo.
Parecen tener la palabra exacta, estar en el momento exacto, tener lo justo; apreciar el punto medio en el que creen estar. Sin duda, jamás estaré a su excelsa bajura de normalidad. Escribir cansa, hablar cansa, verlos ciega. ¡Y se sienten hundidos y extraviados! ¡Pero si su culo tiene forma de butacón y su mirada se mide en pulgadas!... Los encontrarán donde siempre, pegados como lapas a una papelina de reconocimiento.
No hay remedio. Incluso el alcohol te lleva a esas ratas de cloaca. No puedes evitarlas. Están dentro de la memoria, dentro de la esperanza, forman parte de una necesidad. Puedo detestar el mundo, pero lo necesito. Y esa contradicción me envenena los doscientos kilos de peso. La noche menos pensada me muero ahogado en mi propio vómito. ¡Puta profecía!
Una putada morir y perderse las conversaciones del patio, los "muakis muakis" de la puta madre que parió a los "inocentes" que te siegan con alabanzas de cartón piedra; pero que te sajan con muecas de mono y pompas de mierda. Cada cara que veo me recuerda los ancestros; los chimpancés me persiguen idiotizados y arrastrando los brazos. Algunos se rascan el chichi o el palitroque mientras me siguen estragadamente a través de la imaginación. Y las balas no les hacen nada. ¡Al contrario! Cada bala que lanzo es una penetración que les lleva al orgasmo. La porculización se ha convertido en la comunión de los santos de hoy día.

Sirenas... sólo sirenas... aquí en el desierto

En el vaivén de muchas despedidas y de pocas bienvenidas... nos movemos... existimos.
Las sirenas siguen ahí con todos sus significados.
La que anuncia que está llegando una ayuda imposible,
la que alarma a los testigos,
la que ulula para perseguir y ahuyentar;
las que te seducen para su exclusividad,
las que coquetean con los silencios,
las de agua salada, las de agua dulce, las de agua insípida,
las de aguas bautismales que te piden que vuelvas -volver a morir una vez más-;
las que abren paso a los últimos auxilios,
las que anuncian al juez,
las que se supone que no puedes escuchar -y no preguntes por qué, porque estás muerto-.
Una sirena y todos callan.
Una sirena y todo es cuento.
Una sirena y el cántico se eleva muy, muy dentro.
Pero basta un Odiseo o un Orfeo
para que todas las sirenas mueran.

8.12.05

"Sólo puedo combatir por lo que amo, amar sólo lo que respeto y, a lo sumo, respetar sólo lo que conozco."

7.12.05

Hay sensaciones que no se puede más que evocar con las palabras.

La ráfaga de aire frío al abrir la ventana y asomarte... Los colores del ocaso... La carrocería predominantemente blanca de los coches aparcados (como un signo)... La chica de paso lento con el abrigo largo y negro... El hombre con una enorme bolsa de los grandes almacenes... El niño con el abriguito rojo siguiendo a su madre... El olor a frío y a aceite del puesto de churros cercano... La presencia de quienes no parecen presentes, pero que están... Los árboles inclinados, el tráfico lento... El coche con L de "lentitud" que atraviesa mi calle (o la calle de los otros, que no es mi calle)... Y todo ahí, como parte de mí, suscitando lo que quizás fue, lo que pudo ser, lo que está siendo... lo que jamás será.
Sufro por amor a la vida.

Propósitos de Navidad
Ser justo, veterotestamentariamente justo. Dar a cada cual lo suyo; ni un grano de más, ni un grano de menos. Ser mosaicamente justo. Ser newtonianamente equitativo. Pero aquí surge el problema: ¿Cómo devolver varios meses de agravios de una tacada? ¿Qué grimorio consultar? ¿Qué versículo seguir? ¿Qué actitud hacer que persista, cuando nada ya persiste ni alentado por la venganza?... Tengo un problema... Aun tirando de imaginación, no llego a conclusiones claras. Estoy confuso. Es posible que simplemente tenga que expresar. Sólo eso. Tal vez, sólo eso. Me siento acorralado por los abandonos y sin fuerza para despreciar como la dignidad de los demás reclama. Porque los otros piden a gritos ser rechazados. Lo piden con gritos silenciosos. Yo los oigo, me impactan, me aíran.
Sé la respuesta: "Imagina que están muertos, que son sueños, que no han existido más que en tu fantasía. Son la elucubración de una pasión y de una carencia. Son la síntesis y el paradigma de la burla, del egoísmo y de la indiferencia. Y lo son... ¡todos!"

Balada de otoño

La fuerza de la juventud... es juego.
La fuerza de la senectud... es juego.
Unos como sujetos...
Otros como objetos...
Todos en silencio
apalabrado silencio
Y algo señala como un dedo
de whisky avinagrado con tormenta
como una danza turca
turca, turca, turca
Ahora debes salir
y ver
y ver
y ver
las calles se hundirán esta noche cuando el frío las quiebre con su aliento
las terrazas mostrarán los cuerpos desnudos de las mujeres que abrazaron culebras ciegas
un herpes barrerá el suburbano y cercenará los expositores del nuevo mundo con su tajo
los dientes se convertirán en alfileres de sangre para ensartar cada bebé nocturno
un vagabundo mostrará sus genitales al tiempo que revienta su cabeza enferma
los brazos serán hormigueo de gusanos y pasto de termitas somnolientas
el falo del Minotauro regará la noche con escarcha y cemento para sellar a los muertos
mi mamá no me mima ni me mima papá
tu mamá no te mima ni te mima papá
su mamá no les mima ni les mima papá
yo quiero hacer pipí papá
yo quiero hacer pipí papá
yo quiero hacer pipí papá
y matar a mamá
y matar a mi hermano
y matar lo que se mueva
y matar lo que esté muerto
y matar lo que esté quieto
y matar por matar lo que se puede matar
que es todo
todo, todo, todo
El toro viene, se acerca, llega, embiste
bocanada de sangre, espada violenta, muere
muere toro, como mueren los que revientan
de pus, de violencia, de demencia
muere toro
como se rompen vientre abajo los toreros que se sienten ángeles
como se rompen pezones arriba las sirenas que se sienten harpías
y que todo vomite sangre
como yo la vomito al reír
como yo la vomito al eyacular
como yo la vomito al saludar a cada hijo de vecino
como yo la vomito al saludar a cada hijo de su puta
como yo la vomito en éxtasis cuando el holocausto se cierra
Muere, mundo
y vomita tu faz
sobre los hombres

Y tú, perrillo, grita
grita si puedes
mientras el chicle de tu tráquea aclara mi garganta
Gime, perrillo,
mientras mis blancos dientes abanderan la paz de tu muerte
Haz de tu gañido una lágrima
mientras tus lágrimas se hacen sangre en la clepsidra de mi mirada
Lame, perrito, lame, bonito
el gran canal que mis colmillos han surcado sobre tu panza
y piensa en tus amos mientras mueres
en tus amos yacentes sobre la cama
bajo la greña de sangre que mis uñas han bordado
La Luna te canta un villancico
Guau
Pero también hay esperanza
incolora
y tú lo sabes
Se hincha el globo
y dice:
nonononononono
Y un canto de sibila te di ce a ti a ti a ti:
"Tus actos, tus palabras, tus modos son un gran giro de danza; una apertura muy grande de un brazo muy pequeño, una apertura muy grande de piernas muy pequeñas. Así es esa banalidad de la que tanto presumes. Ancha como una cadera de fácil parto, pero estrecha como una cicatriz incapaz de escupir el fruto. Y tú, y te, y ti, y contigo todo es ancho y estéril. Cualquier "ay" sufre hacia atrás y carece de valor para ti -tú tú tú- cuando haces un muñeco de viento al que quieres infundir alma de piedra -tú tú tú-. Mi oráculo es verdad y -y, y, y- consuelo. Afirmo que sí -sí, sí, sí-, no sirves para lo que niegas en la falsedad de tu modestia. No, -no, no, no-; tus joyas son aldeanos desechos de una historia perdida. El pasado, tu -de ti, de ti, de ti- pasado fue el mejor de tus tiempos. Yo no soy. Palabra eterna."




Sin palabras; porque la plenitud todo lo dice.




RESPIRAR

Que no salga hoy el sol
y que vuelvan las estrellas
que yo te necesito cerca
para jugar con tu pelo.

Si tú tocas y yo canto
es porque nos comprendemos
todo el camino que andemos
será para ir adelante.

En Valencia hay una calle
que tiene geranios y sombras,
humedades y tinieblas,
saliva y entendimiento.
Si queréis saber cuál es:
calle de los Caballeros.

Tres puertas tengo en mi casa
abiertas a todos los vientos:
una está abierta para ti,
otra para la buena gente,
la tercera para la muerte
que la cerrará mi tiempo.

Ángel caído
principio del fuego
granada abierta,
todo eso eres tú
estoy seguro.

Adiós luna de noche,
adiós sol de mediodía,
adiós todas las estrellas
que me hicisteis compañía.

Adiós los que habéis oído
mi propia voz como amiga,
he cantado en vuestro nombre,
vuestra voz es la mía.

Adiós luna de noche,
adiós sol de mediodía.


ALENAR

El sol que no surti avui
i que tornin els estels
que jo t’he de mester a prop
pero jugar amb els teus cabells.

Si tu toques i jo cant
vol dir que mos entenem
i tot el camí que feim
será per anar endevant.

A Valéncia hi ha un carrer
que té geranis i sombres,
humitats i tenebrors
saliva i enteniment.
Si voleu saber quin és:
el carrer dels Cavallers.

Tres portes tinc a ca meva
obertes a tots els vents:
la que está oberta per tu,
l’altra per la bona gent,
la tercera per la mort
que la tancará el meu temps.

Angel caigut
principi del foc
magrana oberta,
tot aixó ets tu per mi
jo n’estic certa.

Adéu lluna de nit,
adéu sol de migia,
adéu a tots els estels
qui me féreu companyia.

Adéu als que heu escoltat
la meva veu per amiga,
jo he cantat en nom vostro,
la vostra veu es la mia.

(María del Mar Bonet)

6.12.05

Comentario surgido de algo escuchado en la radio.

Cuando en Lógica un problema se resiste a ser resuelto se utiliza un método denominado "reducción al absurdo". Nuestro profesor, "irónico sangriento" -así le denominábamos algunos-, lo desaconsejaba plenamente si nuestra intención era eso que llaman "aprobar". La reducción al absurdo había de ser usada en casos excepcionales. Y, como él decía en círculos privados, sólo debían usarla las mujeres, dado el handicap de su género.
El caso es que en eso que llaman "afectos", "rupturas", "amores y cicatrices varias" ha de utilizarse tal método. Y los resultados son increíbles. Basta que a quien se queja o lamenta "de amores" se le ponga en el cadalso de la reducción al absurdo. Donde antes había una ninfa o una doncella o una princesa o una amante de callejón sin salida surge una fuente de sapos, culebras y demás improperios. Basta decir "¿Pero tú crees en esas estupideces y piensas que de veras has sufrido? ¿O estás jugando al desvarío ocioso y patético de la poesía?". Hay otros modos de negación y reducción al absurdo: "Tú no trabajas mucho, ¿verdad?" "No tienes muchas responsabilidades, ¿eh? ¡Se nota, se nota!" "¿Has mirado a tu alrededor alguna vez? ¿O eres una gigantesca práctica solitaria que se extiende desde la fecha de nacimiento hasta un día indeterminado de tu existencia?" Estos métodos son quizás demasiado elaborados. Pero de usar alguno, hay que usar alguno con estilo. Nuestro profesor jamás hubiese aceptado los métodos tópicos de reducción al absurdo. ¡Un catedrático de Lógica tiene su pundonor! Por eso jamás debíamos usar los típicos: "Niña, ponte a trabajar y piensa en los demás, ¡coño!" "Oye, bonita, búscate la vida como todos y no pienses que eres especial." "¿Te crees que te han traído al mundo para papar moscas? ¡Pues qué equivocada estás!" Esas reducciones al absurdo eran demasiado baratas, aunque eficaces. Y de todas las que escuché, la más inclemente e implacable fue: "No hay nada como tener hijos para matar el amor".
"El ego se infla en algunas más que sus pechos. Cuando eso sucede lo mejor es dejarlas para septiembre y preparar el reclinatorio para cuando vengan a suplicar." No hay que tomar a mal estas ironías del "sangriento". Los que le conocieron sabían cuánto asco había tenido que mamar en su existencia. Y había sublimado del modo más exquisito, depurando todos los avatares con la más fina e implacable ironía. Cuando otros catedráticos intentaban desarmarle, nosotros quedábamos expectantes. Sólo el catedrático de Metafísica (mi preferido, sin duda) era capaz de hacerle frente con una ironía de mucha más finura aún si cabía. Ambos se respetaban y procuraban no hablar uno a espaldas del otro, salvo para provocar chascarrillos en los alumnos. Recuerdo un día que nevó en el campus. Todos salimos a tirarnos bolas de nieve. El "sangriento" dijo a A. G.: "Supongo que usted se estará cuestionando si esta nieve es una impresión o si realmente existe. Y estará revisando los registros fenomenológicos de su conciencia para aplicarlos a tan insigne evento. ¿No es cierto?". A lo que A. G. respondió: "¡Oh, no! Sólo estaba constatando que "La nieve es blanca" si y solo si La nieve es blanca, estimado colega. Porque todo es lenguaje y la nieve es fría si la morfosintaxis y la semántica así lo proclaman. ¿No es lógico, pequeña excelencia?"
Luego estaban los de Derecho y los de Económicas para los que la nevada se resumía en un "Puta mierda de día".

5.12.05

Esta noche he escuchado gritos en el silencio. Eran palabras en el muro que me señalaban. Soy un mártir del siglo XXI. Y en un siglo de pensamiento débil y de valores descafeinados, también los mártires lo son pasados por agua y virtuales. Soy un mártir y un héroe de medianoche. Mis pies son de barro y ya casi es polvo lo que vuelve al polvo. Soy Empédocles subiendo al volcán para arrojarse. A los que creyeron en mí les pido que crean en sí mismos. A los que confiaron en mí no les daré explicaciones; su confianza les hace grandes y mi olvido no les cubre a ellos, sino a mí mismo. Quizás he sido el enviado para mostrar que los mensajeros no traen la paz, sino la espada.
Y para la mujer de negro: ¿qué puedo darte? ¿Qué puedo ofrecerte? Nada pagaría tu confianza ni tu cariño. Y por supuesto tu risa. Pero, rebusco en mis bolsillos y saco un papel y la varita mágica a la que aún le queda un deseo por conceder... ¡Ya está! He convertido el papel en un billete de avión a Florencia. Es tuyo.

Oración


Dame la suficiente inconsciencia y el necesario desaliento para que pueda cruzar serenamente.
No dejes que los años me conviertan en un indigno ser que se dejó llevar por la corriente.
Hunde en mí hasta el corazón la espada que pende y acaba con todo, Señor.

Amor verdadero, de Jorge Bucay


Durante toda la mañana se había sorprendido pensando en el cuento que su página de Internet le había contado el día anterior. ¿Sería eso el amor?¿Una entrega tan desinteresada como para darlo todo sin ninguna recompensa que no sea el beneficio del amado? Si efectivamente era eso, ella no había amado nunca y lo que es peor, quizás nunca había sido amada verdaderamente. Estaba deseando volver a casa para volver a preguntar sobre el amor.
Recién a las 7 de la tarde pudo llegar a su piso. Se sentó frente al ordenador y abrió la página de palabrasalacarta.com. Esta vez tipeó en el recuadro:
AMOR VERDADERO
… "Amor" es posiblemente una de las palabras más usadas en los últimos doscientos años. A su sombra se han justificado las atrocidades más espantosas y se han explicado las actitudes más solidarias. Los santos, los dictadores, los bondadosos, los asesinos, los sacerdotes y los hechiceros, los eruditos y los analfabetos, los amantes y los desamorados; todos hablan de amor y muchos de ellos ni siquiera saben de que están hablando.
Definir sentimientos es de todas maneras un gran desafío y un reto imposible de salvar completamente, sin embargo podemos aproximarnos, compartiendo nuestras ideas acerca de ellos.
No escribiré aquí sobre el amor de las novelas románticas, eterno y excluyente; ni sobre el amor de las tragedias griegas, dramático e irresistible sino sobre el amor de nuestros tiempos, sobre nuestro amor; un amor que no es ningún sentimiento sublime, reservado para unos pocos ni tampoco algo que se siente exclusivamente en un momento de la vida frente a una única persona.
Un amor posible y real, que está íntimamente emparentado con lo que cotidianamente llamamos "querer mucho" a alguien. Si definimos el querer como "el más puro interés por el bienestar de otra persona" podremos entender que amamos cuando sentimos que nos importa muchísimo el bienestar de otro.
El amor "verdadero" es pues, el verdadero interés por lo que le suceda a alguien; sea ese alguien tu hijo, tu madre, tu pareja, tu vecino o el prójimo anónimo y desconocido. Estoy diciendo que si alguien por cercano que sea, no se interesa en lo que te sucede, no pregunta por tus cosas, nunca tiene espacio para escucharte y mucho menos para tenderte una mano deberás asumir (aunque sea doloroso) que mucho no te quiere, aunque ande dejando cartitas y haciéndote regalos todos los meses. Puede sonar doloroso y contundente, pero así es.
Por el contrario, la persona que se ocupa de tí y le importas; la que se alegra con tus logros y te acompaña en un momento difícil pero respeta tus tiempos y tus elecciones; la que siente interés por lo tuyo sin querer poseerte; esa persona posiblemente te quiere aunque te grite que nunca te quiso, aunque jure y perjure que ya no te quiere más.
Todos los filósofos, pensadores, religiosos y terapeutas de la historia han creado su propia definición acerca del amor.
De entre ellas quiero dejar aquí la que Josef Zinker propone en su libro "El proceso creativo": El amor es el regocijo por la sola existencia de la persona amada.
Y también, porqué no, la mía.
El amor es la sincera decisión de ocuparse en crear un espacio de libertad para la persona amada. Un espacio tan grande y no condicionado como para que ella pueda elegir lo que desee: aun cuando su decisión no me agrade, aun cuando su elección no me incluya.

4.12.05

CarA

Extracto

Tal vez ella lo hacía porque sabía que tarde o temprano le perdería. La relación perduraba, pero con esos matices que mostraban que él había perdido el encanto y que ya no era capaz de aportar nada. Mientras, él se hacía las preguntas erróneas: "¿qué pasó?" ¿cuál fue el error?" ¿por qué ya no?". Demasiadas preguntas para una evidencia: él la incomodaba y debía ser coherente con esa actitud.
Ilusiones: mil engaños y una enmienda de Ricardo Lobón Sanabria

Feliz Navidad

Ayer por la noche fui al dvd-club para alquilar Blade Runner. No tenían esa pelicula. Así que me fui al cine. En los Renoir no suelen pasar films de baja calidad. Entré a ver Feliz Navidad.
La película habla de un caso real que sucedió en la Nochebuena de 1914. Soldados de los diferentes ejércitos confraternizaron esa noche en el frente.
Me gustó. La figura del pastor escocés es la que más me llamó la atención. Desprendía afecto y comprensión. Y la escena en que se enfrentan este sacerdote y el obispo, ¡de sombrero! ¡Curiosa homilía la del obispo escocés a los soldados! "Hijos, debéis exterminar y aniquilar a hombres mujeres y niños; solo así evitaremos futuras luchas contra el enemigo. Jesús os lo pide." Eso es amor y lo demás tonterías.
Me vino a la memoria que Destouches vivió la misma Nochebuena como estos soldados en la trinchera, hasta caer herido y ser declarado inválido en un 70%. Todos sabemos por su obra lo compasivo y bondadoso que le volvió esta experiencia. Y sobre todo, le volvió científico riguroso, porque definió en sus obras al hombre tal y como es universalmente y sin excepcion.
También me vino a la memoria que en esa contienda había otro jovencito en las trincheras. Y me chocó que en la película el teniente alemán se declare judío en una de las escenas. Imagino a ese jovencito oyendo tales declaraciones, con un bloc de notas y tomando apuntes para el posterior dominio del mundo. Aunque él no tomaba apuntes, solo pintaba. Y dicen que no muy bien, por cierto. Sin embargo como depurador criminal sólo Stalin le superó con creces; pero este muchachito se quedó con un "honroso" segundo puesto. (Aunque la historia quiera adjudicarle el oro, no es verdad; sus siete millones de muertos frente a los cuarenta y dos millones de su admirado rival... ¡la matemática canta!)
Feliz Navidad es una película que está bien. No es de esas películas diabéticas que salen por estas fechas. Al contrario. Es verosímil y tras verla sales un poco más sensibilizado. Recomendable.

Borrellito Borrellín

Cuando el señor Rajoy y Esperanza Aguirre tuvieron el accidente de helicóptero el jueves pasado, Borrell hizo este comentario: "Eso les pasa por ir a los toros en helicóptero". Poco después de sus declaraciones pidió disculpas y dijo que las había hecho en tono jocoso y no públicamente.
¡Ay, Borrellín, Borrellín! ¿No crees que hay que respetar a los demás cuando han estado a punto de perder la vida en un accidente? No sé. Me parece un comentario un poco a destiempo, ¿no?
Borrellín, hay que respetar que a otros les gusten los toros como a ti cazar mariposas. ¿No? A mí no me gusta ninguna de las dos cosas. ¡Y mucho menos cazar mariposas con mayoría de edad recién alcanzada! Pero yo respeto, Borrellín, o procuro respetar.
Borrellito, tienes la lengua muy larga y la falda muy corta. Te tienes muy creído eso de ser un Midas Shit (todo lo que tocas lo conviertes en mierda.) Y no solo cuenta para ser "elegante" el tener una cara aceitosa, un rictus rijoso o ser un armario frailero para entrar y salir a hurtadillas. No, Borrellito. Provocar a los demás cuando han podido perder la vida te expone a críticas que, sin duda, sé que te resbalarán. Pero los demás, de oídos puros y castos, no queremos oír cosas como: "Borrell, maricón de alcantarilla"; "Borrell, Midas de la mierda y huracán de los chaperos". Y con tus declaraciones tan soberbias, predispones a que algún exaltado profiera tales axiomas (en privado, desde luego; y en tono jocoso.)
Pues nada, Borrellito Borrellín, que a ver si nos comportamos como un diputado europeo de pro que eres y fomentas la concordia y no la disensión. Que eso no es bueno y solo lleva a que nos liemos a tortas verbales los unos contra los otros. ¡Feliz caza de mariposas!

3.12.05

Hacia el susu

Satriani oficia la última Misa.
Vai participa como obispo adjunto.
Page no está de humor.
Blackmore no quiere cruces.
Pat Travers está harto de birra y caballo.
Mientras, Hendrix les observa a todos a la diestra de sí mismo.
Satán tiene miedo.

Dalas

No quiero que me quiten este magnífico sol de la tarde que entra por la ventana de un salón que en breve tendré que abandonar.
El dinero lo ha podrido todo. Jamás pensé que hubiese que luchar por un rayo de sol a través de una ventana.
Desde pequeño he vivido en un sótano en el que jamás entró la luz. No reniego de ello ni renegaré jamás. Sé que es un privilegio de burgueses este sol con garantías de permanencia. Para gozar de él hay que hipotecarse y firmar documentos que te comprometan hasta la muerte con una soldada. Pero yo no participaré de ese juego. Me gustará ver a los burgueses en su círculo cuando visite el infierno. Sé que yo estaré en otro círculo, pero no en el suyo.
Y también sé que ellos nunca sabrán apreciar un rayo de sol, porque se imaginan que no lo perderán, porque llevan grasa de cerdo en la guantera. Es como si para ellos el sol debiera entrar por su ventana.
Cuando pienso en esto, recuerdo los Evangelios. Son muchos los llamados y pocos los elegidos.
Veo la inmundicia de los burócratas, de los administradores, de los leguleyos; de los recaudadores, de los que se afanan por el más y más para la seguridad de los suyos (como si los suyos estuviesen así exentos del absurdo de la muerte). A esos jamás les concedería ni un segundo de olvido; les dotaría de la razón más elevada y de la lógica más implacable. Procuraría que vieran cómo han empleado su vida en nada y para nada; y cómo la naturaleza se saciará con los cadáveres de su heredad. Porque hay una justicia natural. Porque no se puede hacer tanto daño a los otros, sin que el arma tenga un retroceso o sin la fuerza de reacción.
Por eso no me enamoraré de este sol que entra por la ventana, ni lo disfrutaré. Porque sé que hay que pagarlo con úlceras, con frustraciones, asfixiando la vida. Y después de que escriba esto bajaré la persiana de ese hermoso sol divino que me regocija el alma, para extender en la red un mensaje que parta la vida de los que nos recaudan el aliento. Y por cada buitre enfermo o muerto, brindaré con absenta. Las necrológicas son los auténticos papeles de la esperanza.

Monólogos de la inconsciencia.

Dicen: "No ofende quien quiere, sino quien puede."
Pero, tampoco elogia quien quiere, sino quien puede.
También dicen que hay que leer, instruirse, cultivarse. ¿Por qué? ¿Para qué?
No hay ninguna verdad estable, ni ninguna pasión duradera. Sin embargo el tiempo de una vida va transcurriendo, poblado de verdades y pasiones instantáneas. Hay algo biológico, algo que escapa a la fuerza de la voluntad, como si perteneciese al adn y diese muestras de su existencia aunque no lo deseemos. Ese algo es la acedia vital. Se suele menospreciar esa melancolía y esa desidia. Algunos hablan de depresión o de pasotismo. Pero realmente lo que habla tras esos síntomas es la propia naturaleza, que nos advierte de que somos finitos y de que todo era un juego absurdo. Pero "absurdo" para el cáncer de la conciencia, no para la vida. Las personas que más han respetado la naturaleza o que han sido más respetadas por ella han sido las que han carecido de conciencia. Esas personas han sido monstruos o superhombres a ojos de los hombres. Pero a ojos de la naturaleza han sido sus protegidos y quienes han comprendido su esencia. Entre ser humano y ser natural, preferiría lo segundo. Aunque al final todo se decanta por la naturaleza y vuelve al polvo, por absurdo o triste que parezca -pero "absurdo" o "triste" sólo para el cáncer de la conciencia-.

2.12.05

Yo… he visto cosas que vosotros no creeríais… atacar naves en llamas más allá de Orión. He visto rayos C brillar en la oscuridad cerca de la puerta Tannhäuser. Todos esos momentos se perderán en el tiempo como lágrimas en la lluvia. Es hora de morir.

Eco

Eco

" Nada se pierde, dulce ser,
nada se pierde nunca,
no se agota la palabra no dicha,
más se escucha.
Permanece la música que manda el silencio, el eco está por doquier,
pájaro que llamar nadie sabe."


Echo


Nothing is lost, sweet self,
Nothing is ever lost.
The unspoken word
Is not exhausted but can be heard.
Music that stains
The silence remains
O echo is everywhere, the unbeckonable bird!

(Lawrence Durrell)

Si os apetece escuchar este poema cantado por Wendy Lashbrook os remito al siguiente enlace, donde figura echo.mp3. Me parece una delicia :)

1.12.05

Aullido

En ocasiones se ha de luchar contra uno mismo.
En instantes determinados, sin saber por qué, esos diferentes "yo" que llevamos dentro se muestran. Y cuando esos instantes cada vez son más frecuentes, la cosa se complica.
Lo más cómodo es mantener una actitud lo más uniforme posible para evitar sobresaltos. Pero en algunas personas esto no es así, no puede ser así. Entonces hablamos del buen Próspero o del mal Próspero; o del Próspero melancólico y del Próspero alegre. En Próspero se mezclan la certeza y la duda, la confianza y la suspicacia, el cariño y el desprecio; la promesa y la desilusión, el deseo de salir y la autocondena de estar dentro.
En la gente normal predomina uno de los términos de cada pareja durante más o menos tiempo y a eso se le llama personalidad. Pero cuando los términos fluctúan asiduamente comienzan los trastornos. Sonríes por teléfono a quien minutos después de colgar consideras que se burla de ti; y pasado un rato ese interlocutor es la persona más maravillosa, para acabar convirtiéndose cuando te retiras al dormitorio en alguien que ha ideado una trama para convertirte en un miserable payaso. Esto refleja eso: trastornos de personalidad, falta de confianza en uno mismo, inseguridad... Si no puedes contenerlo y se te va de las manos: esquizofrenia o paranoia. No obstante, lo más peligroso, lo que más amenaza con desembocar en la locura es que uno se vuelva capaz de conseguir fundamentos nada peregrinos para confirmar esa bipolaridad. Así pasas del "estoy como una cabra" -dicho con una sonrisa en tu cara- al "yo no estoy loco" -expresado con una mirada cargada de temor y de odio-.
Quisiera decir que estoy como una cabra con una sonrisa en la cara y divertirme con otros y jugar, jugar como un niño aunque todo me empuje a dejar de ser un niño. Antes podía hacerlo o, ¡no!, mejor dicho: yo era de modo natural así. Hasta hace poco yo me creía así, huraño en ocasiones; pero cuando llamaban a mi puerta reaccionaba como un perrillo del que por fin se acuerdan y que desea saltar y hacer reír con sus chaladuras a aquellos a quienes quiere. Y yo quería a todos, porque nadie tenía una poderosa razón para ser odiado y, mucho menos, despreciado. ¡Qué digo! No me importaban las razones, porque todo lo veía con el corazón.
Pero ahora el perrillo descubre a un doberman que quiere devorarlo. Lo descubre dentro de él y le muestra que solo lo buscan para unas caricias, para unos juegos, para saber que está ahí si las cosas van mal. Y ese doberman me ruge y me amenaza para que deje de ser niño y vea "la verdad". Para ese doberman los demás no son amos, sino fieras que quieren invadir su territorio y tomarlo por un perrillo. Ese doberman ya no parece un perro, sino un monstruo. Pero son las decepciones y el entrenamiento a base de carencias lo que lo ha vuelto así. No es esa su naturaleza. Simplemente, lo han amaestrado y, obediente, actúa tal y como lo han amaestrado.
En momentos en que permaneces atado y con el bozal del solitario silencio en la boca o en las fauces te puebla una legión de ángeles y demonios. Luchan en ti hasta que no sabes cómo obrar ni cómo proceder. Y ya no te basta un "vive el presente", "te quieren de verdad", "nadie te desprecia", "eres tú quien te agredes". Cuando se vive esa lucha, porque no puedes luchar para vivir, sino que eres vivido por fantasmas; entonces ha comenzado el declive. Y el día menos pensado podrías llegar a morder la mano que aún te quiere y que te da de comer con su cariño. Y cuando hiciese eso, el perro -rabioso contra su voluntad y ante el amo que lo contempla con dolor y afecto- debería ser sacrificado.
Madrid, 1 de diciembre de 2005.


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