3.12.05

Monólogos de la inconsciencia.

Dicen: "No ofende quien quiere, sino quien puede."
Pero, tampoco elogia quien quiere, sino quien puede.
También dicen que hay que leer, instruirse, cultivarse. ¿Por qué? ¿Para qué?
No hay ninguna verdad estable, ni ninguna pasión duradera. Sin embargo el tiempo de una vida va transcurriendo, poblado de verdades y pasiones instantáneas. Hay algo biológico, algo que escapa a la fuerza de la voluntad, como si perteneciese al adn y diese muestras de su existencia aunque no lo deseemos. Ese algo es la acedia vital. Se suele menospreciar esa melancolía y esa desidia. Algunos hablan de depresión o de pasotismo. Pero realmente lo que habla tras esos síntomas es la propia naturaleza, que nos advierte de que somos finitos y de que todo era un juego absurdo. Pero "absurdo" para el cáncer de la conciencia, no para la vida. Las personas que más han respetado la naturaleza o que han sido más respetadas por ella han sido las que han carecido de conciencia. Esas personas han sido monstruos o superhombres a ojos de los hombres. Pero a ojos de la naturaleza han sido sus protegidos y quienes han comprendido su esencia. Entre ser humano y ser natural, preferiría lo segundo. Aunque al final todo se decanta por la naturaleza y vuelve al polvo, por absurdo o triste que parezca -pero "absurdo" o "triste" sólo para el cáncer de la conciencia-.

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