10.12.05

Sirenas... sólo sirenas... aquí en el desierto

En el vaivén de muchas despedidas y de pocas bienvenidas... nos movemos... existimos.
Las sirenas siguen ahí con todos sus significados.
La que anuncia que está llegando una ayuda imposible,
la que alarma a los testigos,
la que ulula para perseguir y ahuyentar;
las que te seducen para su exclusividad,
las que coquetean con los silencios,
las de agua salada, las de agua dulce, las de agua insípida,
las de aguas bautismales que te piden que vuelvas -volver a morir una vez más-;
las que abren paso a los últimos auxilios,
las que anuncian al juez,
las que se supone que no puedes escuchar -y no preguntes por qué, porque estás muerto-.
Una sirena y todos callan.
Una sirena y todo es cuento.
Una sirena y el cántico se eleva muy, muy dentro.
Pero basta un Odiseo o un Orfeo
para que todas las sirenas mueran.

1 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

"Suenan sirenas
y nos desperezamos.
Ya nos amamos.
Vienen los besos
y con nuestros abrazos
apresuramos.
Suenan gemidos
y en esa vorágine
nos encontramos"

diciembre 15, 2005 7:22 p. m.  

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