Una pregunta, cielo...
¿Puedo acostarme contigo?
Ésta es la bala de plata o la llave de oro. ¡Qué sencillez! ¿Puedo acostarme contigo? No cuesta nada hacer la pregunta. Responde que sí o responde que no. Puedes, incluso, no responder. Pero no hay un modo más sencillo de decir que quiero acostarme contigo. Quiero hacerte el amor. Quiero fumarte, beberte, saborearte. Quiero un festín de ti; porque sé que jamás podré saciarme. Quiero que en el sofá, o en la cama, o en la mesa; o en el suelo -¡donde sea!- hagamos un ovillo con nuestros cuerpos. Necesito que te quites la ropa, verte desnuda, cercarte con insinuaciones. Aunque antes, antes necesito... aproximar mis labios a los tuyos. Sin esto todo lo demás es cosa vana. ¿Cómo se ofrecerían tus labios a los míos? No lo puedo ni imaginar. Y, ¿dónde?... ¿dónde se ofrecerían? ¿En mi apartamento? ¿En un hotel? ¿En un pub? Mi imaginación quiere que sea algo natural. ¿No crees que en un pub estaría bien? Pasaríamos de las palabras a una sonrisa que, al ofrecerse, se convertiría en un tímido contacto de nuestros labios. (Deja de divagar, Mar; deja de divagar.)
Beso
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¡Qué sola estabas por dentro!
Cuando me asomé a tus labios
un rojo túnel de sangre,
oscuro y triste, se hundía
hasta el final de tu alma.
Cuando penetró mi beso,
su calor y su luz daban
temblores y sobresaltos
a tu carne sorprendida.
Desde entonces los caminos
que conducen a tu alma
no quieres que estén desiertos.
¡Cuántas flechas, peces, pájaros,
cuántas caricias y besos!
(De «Soledades juntas»)

2 comentarios:
Susurramelo al oido,
acercate,
haz tu pregunta.
Quiero oir como tiembla tu voz,
quiero sentir
como lo deseas.
Tu deseo sera el mio,
tu pregunta sera mi respuesta.
Tu beso sera el mio,
sera uno solo.
Fumame, besame, saboreame,
pero guarda un poco para mañana,
quiero continuar formando parte de ti, en el humo, en el beso, en el sabor.
divaga, Mar, divaga
Haz que yo pierda el sentido del tiempo, para no dejar de soñar.
Como dijo el poeta: Dios existe.
Es posible, incluso, que la Navidad exista. Porque cuando el cielo habla y lo hace de ese modo, es imposible dejar de creer, de esperar y de amar.
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