Desbarre onírico fantasioso en clave de calvo y con alopecia en mi bemol disyuntivo.
"Todos los hombres son mortales". Recuerdo esa frase de los tiempos en que cursé Filosofía y cazaba diplodocus con tirachinas. Fue en clase de Lógica. Parecía algo indiscutible que si "Sócrates es un hombre", entonces "Sócrates es mortal". Luego llegaban los de Historia de la Filosofía I y decían que Sócrates era un inmortal. Después los de Filosofía del Lenguaje apostillaban que según y cómo ambas versiones tenían su razón. Nos hablaban de Wittgenstein y todo arreglado. Los más arriesgados mentaban a Husserl y su concepto de lebenswelt o mundo de la vida. De fondo de todo el popurrí había un relativismo cultural del cual era difícil escapar. Más tarde llegó el olvido y yo decidí meterme a albañil, tomar carajillos y silbar desde el andamio a las chicas monas que pasaban por la acera. Fue un cambio decisivo en mi vida. Me volví un misántropo solitario con un póster de Mr. Scrutch en el comedor y otro de Torrente en el dormitorio. En suma, renegué de mis ideales. Luego apareció intenné y me puse a aporrear teclas en chats de Irc-Hispano con la única finalidad de ligar y de decir a mis compañeros de andamio que me había enrollao con una rubia despampanante. Mis compis aún se mueren de envidia cuando les relato mis invenciones. (No les quiero desilusionar comentándoles que muchas rubias en este medio pueden tener barba y llamarse Braulio. Ver a este respecto una escena de la película Closer.) El caso es que mi vida ha cambiado. Lo más recto que veo en ella son las fachadas; y siempre tengo la impresión de que estoy remozando la de la Torre de Pisa. Pero me alivia saber que los altivos altavoces de la conciencia han acabado por amodorrarse. Las ilusiones también se han echado una siesta que dura y dura y dura. Si me diesen a elegir entre la ironía y un colt 45 me armaría con una sonrisa y dispararía remakes ( ¿o se escribe updates?) de Los Hermanos Marx. A veces pienso que soy una mezcla de Groucho Marx, Mortadelo, Santiago Segura, Clint Eastwood, Darth Vader; Ava Gardner, San Bernardo y Rita Hayworth... ¡sin olvidar a ese Bogart de Sueños de Seductor de Woody Allen ni a ese Bogarde de El sirviente! En fin, todo esto venía a cuento de que tengo que ver los programas de la filmoteca... ¡Que hace siglos que no me paso por los cines Doré!

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