28.1.06

Intitulado

Me pregunto si mañana amanecerá.
Si amanece, me pregunto qué color tendrá el cielo.
Si amanece y veo el cielo; me pregunto cuál será la reacción de mis ángeles y mis demonios.
Esta madrugada había dos altares y dos coros en mi habitación. En uno de ellos una legión de ángeles servidores de la luz redactaban un escrito. En otro una legión de demonios redactaba otro pergamino. Y ahora, antes de irme a acostar, mi ángel de la guarda me recomienda dormir y dejar este teclado.
Si amanece y veo el cielo, cuando salga a la calle en una mañana que se anuncia fría, decidiré. Aunque haya decisiones que ya han sido tomadas irrevocablemente por otros, decidiré.
Decidiré si responder o no.
Decidiré qué respuesta dar.
Pero en este punto y hora sólo cabe una decisión: pedir a mi ángel de la guarda que guíe mis pasos a la hora de decidir.

Ángel de la guarda
dulce compañía
no me desampares
ni de noche ni de día;
no me dejes solo
que me perdería.

1 comentarios:

Anonymous Anónimo ha dicho...

Tu ángel de la guarda te aconsejó bien.

enero 28, 2006 9:31 p. m.  

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