7.2.06

Bajo los aires de Mudarra.

Tras cinco días sin conexión gracias a Telefónica...
Las señales de que te encuentras más al otro lado no se esquivan impunemente. Están ahí indicando algo indefinido e inequívoco. La vergüenza del sufrimiento se mitiga, el interés hacia personas y cosas mengua, lo mismo se hace prolongación de lo posible... Señales que indican que sigues en el camino y que te hablan del tiempo. "Desengáñate" es el imperativo categórico de los que están en el camino del tiempo. Y no es que te hayan engañado o que te hayas engañado. No hay una verdad que te permita contrastar. Es precisamente eso, comprobar que no hay verdad que te permita contrastar lo que te hace asumir esa orden: "Desengáñate". Las ilusiones -el cortejo de la esperanza- dejan de mover hacia la alegría o la tristeza cuando la lepra del tiempo desensibiliza. La vida es como una alergia a la que te vas volviendo inmune. Apetece estar sentado, tumbado, inmóvil. Eres una negación estática de todo lo que rodea y rueda alrededor. El tiempo ha pasado. Se repite lo mismo: tempus fugit. Y has de dar la razón ahora, en este tiempo, a quienes te aseguraban que las hipocondrías y los temores acaban cesando. Sí, es cierto. Una grisura de melancolía y de indiferencia difumina todo. Sin voluntad, sin intención; sólo pasando. Incluso el dolor y la miseria son una justificación de ese pasar que se ha de asumir sin aspavientos. Lo que venga, vendrá; y es seguro que llegará un momento en que todo dejará de venir.

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