Las pajas de Kant
He leído por ahí, y no sé si está contrastado o no, una noticia sobre Kant. Al parecer, todas las mañanas, al levantarse, se masturbaba para enfrentarse libre de pasiones a la que siempre fue su pasión: investigar sobre la razón. Ignoro, insisto, quién ha lanzado esta información y si está fundada o no. De cualquier manera, carece de importancia. Pero imagino qué hubiese sido del señor Kant en nuestros días. En primer lugar, hubiese ido a parar a Guantánamo o a algún campo de concentración. Hoy en día la razón no se ejerce en ningún ámbito, ¡absolutamente en ninguno! Quizás debemos a Nietzsche la tragedia de demostrarnos que la razón no se realiza en ningún acto humano. Y quien pretenda lo contrario está herido de imbecilidad absoluta y de anormalidad siniestra, lo cual le hace culpable de psiquiátrico.
Kant hoy hubiese sido celebérrimo por ese acto: ¡una masturbación antes de diseccionar la razón divina y humana! ¡Qué barbaridad! ¡Cabecera y titular durante semanas! ¡Más sonado que si El Risitas se hubiese tirado a la Jurado y hubiesen parido gemelos! Y por supuesto: Kant se hubiese forrado y se hubiese ahorrado el lastimero final de aplicar su intelecto hasta las últimas consecuencias al intrincado laberinto de la razón.
Pero quizás Kant hoy hubiese pasado inadvertido. Le hubiese precedido ese alemán que consolidó la voluntad de poder como el único motor del mundo y que demostró que el hombre debía ser superado, aunque fuese por las ratas -la evolución no puede permitir que un animal inferior a la rata se propague-.

0 comentarios:
Publicar un comentario
Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]
<< Inicio