La realidad supera la fantasía
Esta tarde estuve cacharreando en un programa de aprendizaje de inglés on line. Entré en un aula virtual de esas, con su profesorcito y todo. En fin, eso no es lo importante. Salí, llamé a una persona y después volví. Seguí hurgando en los canales de chat para aprendizaje de inglés. De repente, un nick, un nick que no podía pasar inadvertido a mis ojuelos: Blackmore. Cuando vi el nick de Dios en un chat, ni corto ni perezoso, allá que fui. Chapurreé con quienquiera que estuviese tras ese nick. :))) ¡El pelos de Canillejas! :)))) O sea, vas dando la vuelta al mundo a través de la red para encontrarte con alguien a quien no veías desde el año 89 y que vive en tu misma ciudad. Él me vio con mi nick (a saber, mi nombre, porque la empresa para la que trabajo no permite nicks, sino el nombre). Entonces, me dijo: "Yo no soy digno de llevar este nick, oh Mar, el más grande blackmoriano que ha parido madre". "¿De qué me conoces?" "Yo soy El Pelos de Canillejas" :))) Obviamente, dejamos de hablar inglés... Pero ha sido grato recordar. Él ha seguido con lo suyo, tocando la guitarra eléctrica en grupos de mala muerte por los escenarios de España. Es decir, él ha sido fiel al Dios. Yo, por contra, he hecho lo que ha de hacer un burgués desahuciado por la confusión de tener que sobrevivir: el imbécil. No, Pelos, no. No soy yo el digno; sino tú. Tú al menos acaricias una guitarra como yo el cuerpo de una mujer. Y, ¿qué duda cabe?, lo primero es más hermoso que lo segundo si puedes acabar tocando como el Dios.


1 comentarios:
Ummmm, no estaré yo de acuerdo en eso eh, no lo estaré, pero será cuestión de llevar una guitarra...
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