2.4.06

Crítica asépticamente neutral.

La opinión que voy a exponer sobre la obra del post anterior sé que es tendenciosa, relativa, totalmente parcial. Por lo menos, soy honesto en ese aspecto.
The Village Lanterne es una obra maestra, una delicia, una maravilla; un séptimo cielo condensado en un par de círculos, una razón para seguir viviendo, un motivo de júbilo; una suave y serena exaltación de la calma, una experiencia estética capaz de exorcizar los demonios del hastío y de la crueldad, un misterio gozoso; armonía para el alma en estado puro.
Insisto, sé que no soy neutral en absoluto. A doce días de su cumpleaños (que es como si fuese el mío) el maestro Blackmore ha vuelto a transfigurarse para mí.
Las piezas de esta obra, unidas a un cuento lleno de naturalidad y belleza que me han pasado, merecen un retiro a las fuentes del sosiego.
¡Salud y buen día a todos! Me retiro por unos instantes al Paraíso.

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