Un día para recordar
Me pregunto qué sucederá el día que Estados Unidos pruebe su propia medicina. Es fácil sentirse líder sin haber sido golpeado ni una sola vez en territorio propio. (La única vez que lo ha sido septembrinamente fue por sorpresa y pretendieron conmover al mundo a través de los mass media). La fortaleza de esta nación, como la fortaleza de un ser humano, se comprueba en el padecimiento -no en la salud-. Quizás se acerca el momento de que no sólo las catástrofes naturales se ceben con el pueblo norteamericano. Y, en cualquier caso, es muy natural que ciertos países pretendan convertirse en una catástrofe para esa tribu.
Irán ha visto lo que ha sucedido con Irak. Irak fue acusado de poseer algo inexistente y todos pueden ver lo que está pasando. Irán quiere ser diferente. No oculta sus propósitos. Sabe que va a ser invadida, independientemente de lo que hagan o digan. Por eso han decidido enriquecer uranio a espuertas (o, lo que es lo mismo, "a gran escala"). Y la cosa va tan en serio que China y Rusia ¡han suplicado! a Irán que no prosiga. Pero Irán no va a detenerse; es un pueblo que no piensa ser burlado como Irak. Saben que van a morir muchos, pero lo harán en una guerra abierta. ¡Como deben ser las guerras más nobles! Sólo que aquí las armas serán nucleares. Es una buena reflexión para la Semana Santa. Refrán: Tanto va el cántaro (U.S.A.) a la fuente (Oriente Medio) que acaba por romperse.
Reflexión: Imagino el comentario del burguesito medio de a turismo: "Pero, ¡¡¡¿¿¿entonces va a subir más la gasolina???!!! Jooo... ¡No es justooo!... ¡Precisamente ahora que llegan las vacaciones de verano!... ¡Si es que todo lo hacen a propósito!"
Nota: Sé que como he nombrado estas tres palabras, Irán-Irak-U.S.A., este blog será levemente intervenido. Todo escrito que contenga esas tres palabras es captado por los servidores de la tribu norteamericana. Luego comprobarán, si los sistemas no se caen, que este escrito corresponde a alguien exento de peligro alguno y pasarán de él. Pero por si se caen los sistemas y me toman por "enemigo público número uno" dejo constancia de que esto es sólo una manifestación de amargura, que nadie me sigue, que es un diario personal, repito "per so nal"; y que es mejor desquitarse a través de la palabra inofensiva que a tiros en un Burger King. Y la palabra hoy en día es inofensiva; tendrían que pasar siglos o milenios para que volviese a mover a un éxtasis Nürembergiano. Es lo bueno del pensamiento débil y vermiforme.

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