La Selva de Próspero
Sapere aude!
31.5.06
Otra cosa es la guerra. Por naturaleza soy belicoso. Atacar forma parte de mis instintos. Poder ser enemigo, ser enemigo - esto presupone tal vez una naturaleza fuerte, en cualquier caso es lo que ocurre en toda naturaleza fuerte. Esta necesita resistencias y, por tanto, busca la resistencia: el pathos agresivo forma parte de la fuerza con igual necesidad con que el sentimiento de venganza y de rencor forma parte de la debilidad. La mujer, por ejemplo, es vengativa: esto viene condicionado por su debilidad, lo mismo que viene condicionado por ella su excitable sensibilidad para la indigencia ajena. - La fortaleza del agresor encuentra una especie de medida en los adversarios que él necesita; todo crecimiento se delata en la búsqueda de un adversario -o de un problema- más potente, pues un filósofo que sea belicoso reta a duelo también a los problemas. La tarea no consiste en dominar resistencias en general, sino en dominar aquéllas frente a las cuales hay que recurrir a toda la fuerza propia, a toda la agilidad y maestría propias en el manejo de las armas, - en dominar a adversarios iguales a nosotros... Igualdad con el enemigo, - primer supuesto de un duelo honesto. Cuando lo que se siente es desprecio, no se puede hacer guerra; cuando lo que se hace es mandar, contemplar algo por debajo de sí, no hay que hacerla. - Mi praxis bélica puede resumirse en cuatro principios. Primero: yo sólo ataco cosas que triunfan, - en ocasiones espero hasta que lo consiguen. Segundo: yo sólo ataco cosas cuando no voy a encontrar aliados, cuando estoy solo, - cuando me comprometo exclusivamente a mí mismo... No he dado nunca un paso en público que no me comprometiese: éste es mi criterio del justo obrar. Tercero: yo no ataco jamás a personas, - me sirvo de la persona tan sólo como de una poderosa lente de aumento con la cual se puede hacer visible una situación de peligro general, pero que se escapa, que resulta poco aprehensible. Así es como ataqué a David Strauss, o, más exactamente, el éxito, en la «cultura» alemana, de un libro de debilidad senil - a esta cultura la sorprendí en flagrante delito... Así es como ataqué a Wagner, o, más exactamente, la falsedad, la bastardía de instintos de nuestra «cultura», que confunde a los refinados con los ricos, a los epígonos con los grandes. Cuarto: yo sólo ataco cosas cuando está excluida cualquier disputa personal, cuando está ausente todo trasfondo de experiencias penosas. Al contrario, en mí atacar representa una prueba de benevolencia y, en ocasiones, de gratitud. Yo honro, yo distingo al vincular mi nombre con el de una cosa, de una persona: a favor o en contra - para mí esto es aquí igual. Si yo hago la guerra al cristianismo, ello me está permitido porque, por esta parte, no he experimentado ni contrariedades ni obstáculos, - los cristianos más serios han sido siempre benévolos conmigo. Yo mismo, adversario de rigueur del cristianismo, estoy lejos de guardar rencor al individuo por algo que es la fatalidad de milenios.-
Nietzsche
30.5.06
Bautismo
Quisiera bautizarte con un nombre; pero dudo entre dos: "Mi última oportunidad" o "Mi única oportunidad".
Desheredados.
Somos los desheredados de la tierra. Nos lo han quitado todo. Nos han intentado convencer de que nada nos pertenecía. Y además hemos necesitado creer que era así.
No hemos insistido, por eso no hemos arriesgado; no hemos arriesgado, por eso hemos desistido. Pero otros tampoco han insistido, ni arriesgado; sin embargo, no han desistido. Simplemente han mirado hacia otro lado.
No admiro, ni estimo, ni respeto a los que tuercen la mirada cuando el horizonte es sombrío y el horizonte tiene nombre y apellidos. No comparto las convicciones de quienes no son capaces de torcerlas en lugar de la mirada cuando el horizonte es sombrío y tiene la forma de un ser querido. Entre nosotros, los desheredados, no hay perdón para el que olvida con la memoria intacta. El que deserta por miedo a ser contaminado no nos importa; porque el que intente salvar su vida, la perderá. Así habló el primero entre los desheredados.
Somos los desheredados de la tierra. Vivimos como podemos, sin otro poder que el de vagar sedentariamente en una habitación a oscuras. ¿Por qué nos molestan con preguntas? ¿Por qué fingen interesarse por nosotros? Incluso como excusa o pretexto no merecemos ese interés ni esa molestia. ¿Por qué no nos dejan en paz? No tenemos nada, cualquiera puede verlo; entonces, ¿por qué se ríen de nosotros? Somos muertos y queremos que nos dejen en paz; porque nada ofende y humilla más a un muerto que una falsa promesa de resurrección.
Han vaciado el humo sobre nuestros rostros. Hemos sido eco de risas burlonas y diana de desprecios burlescos. Se han comparado con nosotros para parecer elevados. Nos han convertido en pedestal anónimo para lucir la vergüenza. Y aun después de muertos no quieren dejarnos en paz. ¿No pueden comprender, ellos que también sufren -y que a pesar de sufrir humillan-, que basta un poco de lluvia para que todo se convierta en barro?
Puro
-Mamá... mamá... ¡Estoy harto!
-Toma, hijo; esto seguro que te ayuda.
-.... ¡Dios mío!... ¡Gracias, mamá!
-Chau, chau.
-¡Chau, chau!
-Toma, hijo; esto seguro que te ayuda.
-.... ¡Dios mío!... ¡Gracias, mamá!
-Chau, chau.
-¡Chau, chau!

¡Bang!
29.5.06
Desbarre de fuego

Sé que hoy tus zapatillas de esparto serán las aladas sandalias de Hermes. ¿Me revelarás los secretos perdidos? Y aunque no haya secretos ni enigmas, serás bienvenida.
Soy feliz, porque el mundo ha estallado como una estrella y he oído explotar carcajadas bestiales de quienes se sublimaban en la nada.
Soy feliz, porque las porteras se quedaban en sus porterías y los buitres en sus cañones. Todo en su lugar, todo en su sitio. Y nos dejaban en paz, la paz del cielo del oeste, la paz de los campos inviolados por la nariguda bruja del este.
Los soles deben caer en el ocaso, las luces deben apagarse, los fuegos extinguirse; al menos los soles, las luces y los fuegos del mediodía. Es hora de ser noche y hacer la noche.
Este salón es una nave inmensa bajo la cúpula de las estrellas. Aquí estás tú, bailando, bailando extrañamente. Rodeada de clavos, sajando mi piel, bebiendo mi sangre. Ven, beberé de tu sangre, seremos dos por uno y cero entre mil. Baila; baila como los ángeles que llevas en tu nombre, no me importa su tendencia -todos sirven al mismo señor y sólo hay un señor gris como la carne que ha de ser incinerada-. Desata todos esos ángeles que debían servirte, ¿por qué has tenido tú que servirles? Eres más alta que todas sus esperanzas.
Ven bailando, dame tu carne, clava tus clavos en mi garganta; saja mi carne, rompe mi piel y llévame dentro de ti hecho pedazos. ¡Comúlgame! Tienes toda la fe para ello. Comúlgame después de que tus pies hayan rozado mis labios. Libérate y libérame desde el ocaso.
Babilonia no necesita palabras, ni sus celestiales aberraciones traducción. El juego de Babilonia sólo lo juegan los que deciden morir sonriendo en un lodazal de inocentes perversiones. ¿Cuántos acordes componen un beso que succione tu corazón y lo lleve al mío? ¿Cuántas distorsiones puedo aplicar a mi Fender mientras la estrellas contra las estrellas? Libera a los ángeles de Babilonia, sin por ello dejar de ser su luz más alta.
Babilonia no quiere lenguajes de muerto ni pieles envejecidas por el hastío y el desuso. No agoniza ella, sino sus adiposos culos que no quieren arriesgar ni un duro por lo desconocido. No agoniza Babilonia, sino sus banqueros del placer.
Llega la noche. Estarás cansada, vencida, sumisa al viento de lo que deba ser. Desde esa caída dominas cada latido de mi noche. La fuerza de mil genios habita en mí. Próspero ha convocado a quienes le sirven y ha llegado el momento de culminar las cimas. La Tierra no bailará otra traslación para mis ojos, pero en esta última danza te haré libre. El idioma de los ángeles palpita en tu lengua, el ultramundo ha dejado estelas en tus ojos, el alba te ha nombrado su heredera. Que el último beso sea, y que al ser venga de ti. Porque la muerte ha sido vencida con tu presencia.
28.5.06
Virtudes
Se llama Virtudes y es una iconoclasta. Una mujer magnífica en su orgullo y en su saber lidiar amargas circunstancias. Si fuese hombre sería Ulises; y cualquiera la reconocería en ese episodio en el que Odiseo atraviesa la costa de las sirenas. No hay sirena que no pierda la paciencia o se suicide cuando Virtudes clava el aguijón de su desprecio en la mediocridad. Ella vive, sin importarle si sabe o no sabe vivir; porque "saber" no es "vivir". Y con esa filosofía ha vencido miles de prejuicios y, como un inmenso espejo, ha devuelto los venenosos reflejos que los plebeyos lanzaban contra ella. Los plebeyos han seguido siendo plebeyos; pero ella ha salido reforzada sobre los miserables que la rodean. Virtudes es, ante todo, una gran virtud: la de valorar la vida sin entrar en los pormenores que la mutilan -y uno de esos pormenores es la vieja acepción de la virtud con su doble moral-. Para esta mujer cada día es un joven latido lleno de matices en el cuerpo de la realidad. Porque Virtudes, pese al nombre, ha denostado siempre la virtualidad y los sucedáneos. Por eso el colorido de sus vivencias destacará siempre sobre la mortecina grisura de quienes la rodean.
27.5.06
Oración.
No tengas miedo. El miedo es patrimonio de los que se aferran a la niebla pensando que es granito. Pero tú sabes que no hay más niebla que nuestro aliento y que todo lo demás flota en el aire. Y aunque tu sombra se crea perdida en aldeas de sombras, mi luz estará contigo. Por ti brillaré con el calor que un día me diste en forma de palabras y de callada presencia.
El mundo se convertirá en laberinto muchas veces y desearás sólo dormir; pero yo te enseñaré a jugar y a vivir en laberintos. ¡Incluso construiremos laberintos donde jugar a perdernos!
Habrá veces que desearás estar sola en la penumbra y que el silencio te acunará en sus brazos; y yo velaré por que ambos os sintáis a gusto, lejos del miedo. La penumbra y el silencio también son necesarios.
Un día descubrirás luces en el horizonte y no apartarás más la mirada de la esperanza que mereces.
Porque digna tú eres entre todas las mujeres.
Lava.
No compartir ciertas cosas sería un crimen.
Hay un blog de Nuevas Músicas, dirigido por Trecet... ¡Es una maravilla!
Pero en ese blog hay un post del 20 de mayo: Sezen Aksu y Alkistis Protopsalti: Divas turca y griega por excelencia. En ese post hay vídeos gratuitos de ambas diosas. Pero hay uno correspondiente a una canción con el que he alucinado. Siempre gocé con una canción de Protopsalti (creo que no hay ninguna persona a la que conozca a la que no haya enviado esa canción): Lava.
A veces, cuando uno despierta -y sin saber las tragedias que le puede deparar el día- recibe sorpresas agradables como esa.
Ese blog es de los más completos. Os lo recomiendo. (Y, sobre todo, a quienes gustan de visitar y cuidar jardines :)
26.5.06
Las pelotas contra la pared

No es difícil convencer.
No hay que llegar a la cabeza, sino al cerebro;
por eso es mejor el martillo.
No es difícil domesticar,
ni difícil civilizar;
ni que digan sí, ni que afirmen a ciegas.
Pero hay que usar las rodillas,
las rodillas de los otros,
las rodillas de quienes se arrodillan por huevos,
a patadas en el centro de su único cerebro.
Una segunda oportunidad
no existe;
las pelotas no deben rebotar en el muro,
sino reventar por la fuerza de la convicción.
No es difícil que sonrían,
la boca siempre sonríe a su debido golpe,
la boca siempre pronuncia el "ay" de cada día
cuando el dogal seduce la garganta;
pero hay que saber estrangular.
No es difícil la paz;
bastan dos bolas de billar para inspirarla
si debidamente encajan en la órbita
pacífica y risueña de los ojos.
Los muros no existen,
los muros nunca existirían
si muchos usaran la cabeza.
Bastaría un millón de cráneos para erosionar un muro,
pero hay que saber decapitarlos de quienes piensan
y estamparlos sobre las lamentaciones de cualquier muro.
No es difícil encontrar
el corazón que late en quien alienta;
pero hay que hacer que deje de alentar
para sin dificultad extraerlo a golpes de pecho.
No es difícil desfilar;
basta querer
no perder las piernas que se amputan.
Pero hay que saber mostrar las piernas
de quienes no quisieron desfilar
y usar siempre el cuchillo.
No se lucha por los derechos
sin torcer los deberes;
luchemos por los deberes
con el fuego de los derechos
hechos cenizas.
Pero hay que saber prender fuego
mientras sueñan y duermen.
¡Y qué fácil es dialogar!
¡Y qué fácil es escuchar!
Pero hay que saber hacer el silencio
que arropa la paz de los cementerios.
No es difícil ser hombre,
pero hay que ser inhumano.
Y ahora,
por favor,
las pelotas contra la pared.
¡Que los padres reconozcan a su hijos!
¡Que los hijos reconozcan a sus padres!
Cada tanatorio está numerado.
¡Las pelotas contra la pared!
5
Le pedí al genio maligno que me hablase... que me dijese cualquier cosa. Y me regaló este comentario:
"¿Recuerdas que alguien dijo una vez estas palabras: "Si monté aquella reunión fue por conocerte a ti, no por los demás; ya que entre los demás no había absolutamente nadie que mereciera la pena." Esas palabras son suficientes para echar por tierra cualquier pretensión de dignidad, respeto, educación o seriedad de quien las profiere. Esas palabras convierten en retal de maquinaciones y delirios a quien las masculló."
Y el genio maligno se fue a la Feria del Libro, dejando una bolsa con huesos de raposa en un contenedor.
21.5.06
Sobre la divinidad.
Ayer volví a ver El Nombre de la Rosa en Cuatro. Volvió a emocionarme, a pesar de las veces que la he visto.
Y volvió a llamarme poderosamente la atención el enfrentamiento entre Fray Guillermo y el padre Jorge, la disputa acerca de los beneficios o los perjuicios de la risa. La mayoría sabe que El Nombre de la Rosa gira en torno a un libro envenenado (nunca mejor dicho): el segundo libro de La Poética de Aristóteles. En ese libro, desgraciadamente perdido, se hablaba del poder de la risa. La risa, aplicada a los defectos y a las debilidades, tornaba invulnerable al que era capaz de mantenerla despierta. La risa era capaz de hacer perder el respeto a todo lo que se pudiera considerar inmemorialmente serio o sagrado. Según el oscuro personaje de la obra de Eco, ese libro con su defensa de la risa -y escrito por el sabio Aristóteles- acabaría radicalmente con la fe, la cual se basa única y exclusivamente en el miedo. La iglesia debía extender la fe en Dios como único remedio contra el miedo que ella misma procuraría mantener bien vivo. La risa, sin duda, nunca dejaría de habitar en la necia mayoría; pero si los doctos la usaran bajo la luz de la inteligencia el temor de Dios y el respeto quedarían gravemente afectados. En cierto modo, sucedió así, cuando posteriormente los escépticos allanarían el camino del saber y surgiría el racionalismo apadrinado por monsieur Descartes.
La ironía de Guillermo de Baskerville, así como su justificado orgullo intelectual, hacen del personaje interpretado por Sean Connery todo un paradigma de ese carácter flemático que tanto se echa de menos.
Por otro lado, en estos días un aluvión de películas nos asedia debido al estreno de El Código da Vinci. En televisión no paran de bombardear con películas que cuestionan la divinidad de Cristo. Esta misma tarde en Tele 5 pasaban El Cuerpo, con Antonio Banderas; de tema similar al planteado por Dan Brown. Pero el viernes por la noche, en Cuatro, hubo un debate bastante interesante sobre la obra de Brown. De un lado, historiadores y padres de la iglesia; del otro, eruditos que se han currado el Código para sacar unos eurillos. Hay que reconoer -lo cortés no quita lo valiente- que los representantes de la iglesia, con la figura principal del Opus Dei a la cabeza, ganaron por mayoría absoluta. Y no es extraño, como se decía en el debate, que tras la publicación del Código el número de seguidores del Opus Dei en Norteamérica haya aumentado sus cifras en cuarenta mil personas; en vez de suceder lo contrario, dado que "el malo" de esa novela es un representante de esa congregación. Pero si tenemos en cuenta las patadas a la historia, a la ciencia, a la verosimilitud (y a la fe, por supuesto) no es de extrañar. Genial la frase de un sacerdote: "A la iglesia le hace falta ahora mismo un buen Lutero, no luterillos de tres al cuarto como Dan Brown. Efectivamente, la iglesia debe adaptarse a su tiempo y discutir asuntos de su tiempo, pero desde un enfrentamiento que provenga de alguien con una mínima credibilidad y fuerza para cuestionar los fundamentos católicos". Cuando otro tertuliano dijo que en los tiempos que corren de pensamiento débil una figura así no podía surgir y que Dan Brown sería el sucedáneo más aceptable, la respuesta del sacerdote fue de quitarse el sombrero: "En ese caso, señor mío, el rebaño de Cristo se ha convertido sólo en rebaño si no puede aspirar a cotas más altas de racionalidad. La religión no es el "cuatro esquinitas tiene mi cama!... Implica mucho más que una moral de borregos". Después pasaron a publicidad.
20.5.06
\../
como el humo
tan alto como la mentira
Yo soy
como la peste
tan bajo como el subsuelo
Yo soy
lo que araña
la doble arruga de tu cara
Yo soy
como la aguja
que revienta bolsas de veneno
Yo soy
gran bebedor
del pus que supura tu letargo
Yo soy
niño inocente
para jugar con todos tus pliegues
Yo soy
Yo soy
más fuerte que cualquier mundo

4
Se abre la puerta y entra un futuro papá. Se vuelve a abrir la puerta y de nuevo entra un futuro papá. Y así día tras día hasta que un día el futuro papá es papá. Entonces se abre la puerta y entra papá. Y es papá el que entra en mamá, no el macho en la hembra, ni el hombre en la mujer; ni el amante en la amante. Mamá abre la puerta y papá entra. Suena fatal.
19.5.06
2

Cuidar no es educar.
Informar no es formar.
Guardar no es hacer libre.
"Vigilar a" no es "preocuparse por".
Cubrir expediente no hace un buen expediente.
Hacer de flautista de Hamelin no te convierte en músico ni en líder.
Callar no significa estar en silencio.
Divulgar lo obvio no motiva.
Las orejas no son los oídos.
El pintalabios no es un bolígrafo.
El teclado necesita de unos dedos y los dedos de un cerebro.
El corazón no tiene manos ni dedos.
Recibir con los brazos abiertos no implica abrir más puertas.
Recibir a pierna abierta denota la falta de amo.
18.5.06
17.5.06
Una sonrisa
Siempre que yo no pueda sonreír ante una adversidad estaré perdido y sufriré.
Cuando me falta la ironía no tengo nada que hacer. Me convierto en víctima que ignora que lo es cuando pierdo la sonrisa. Sin la sonrisa, la motive lo que la motive, soy vulnerable.
Al pensar que hay cosas serias caigo en el error y abro mis puertas al dolor.
¿Por qué olvido cada vez más a menudo que todo es risible e ironizable? No me gustaría volverme serio hasta el punto de olvidar así; pero si es inevitable, ¿qué le voy a hacer?
Cuando la ironía cese, este Quijote habrá vuelto a casa y cerrará capítulo.
No le voy a dar más vueltas a las cosas. Arrancaré, si puedo, una sonrisa antes de dormir. No tengo más que encender la radio y escuchar las noticias para reír. Esto no quiere decir que las sonrisas hayan de nacer de sentimientos positivos. Es posible que las sonrisas más genuinas nazcan de sentimientos negativos ante las cosas que se nos presentan.
Así que esta noche me reiré de algo. Por ejemplo, me reiré de que la gente crea que tiene un solo átomo de intimidad. Me sonreiré de que muchos piensen que merecen ser respetados. Una mueca alegre iluminará mi rostro al ver cómo los demás se creen algo, ¡e incluso alguien! Y me sentiré feliz porque no hacen falta ni palabras para demostrar que el ser humano carece de intimidad, de respeto y de esencia alguna que lo hagan valioso.
Buenas noches :)
16.5.06
La maruha.
En la contraportada de esa revista de arte y ensayo que es Qué se habla de una de las causas de longevidad en el español, además de la típica dieta mediterránea: el rajar por los codos. Basándose en declaraciones del doctor Rojas Marcos, se afirma que el largar y largar es algo que repercute en la buena vida del españolito medio.
No carece de razón tal afirmación. Así como la envidia es el pecado capital de los españoles; su deporte nacional es el blablablá y, especialmente, una de sus formas: el marujeo y el cotilleo.
Pocos echarán de menos al típico o a la típica que te llama a diario o que husmea con el gancho de su hocico en tu vida para satisfacer su curiosidad insana. No le importa a "la maruja" lo que te suceda, sólo quiere llenar un poco la vacía bolsa de su vida con la vida de los demás. Por eso hurga por teléfono, por móvil, por mail; por todos los medios posibles para poder tener un poco de oxígeno en su claustrofóbica vida. Muchos ceden ante la impertinente insistencia de estos animales por compasión, por caridad y comprensión. Saben que quien practica el husmeo es porque necesita airear una vida momificada y estéril; pero llega el momento en que se llega a la conclusión de que la compasión es un pecado que se paga caro. El que ofrece su trasero al cotilleo recibirá mal pago por ello. "La maruja" sólo engendra descrédito, mala reputación y se alimenta de la maledicencia y la difamación. Y supone una tremenda falta de pudor y respeto mostrar la vida privada a esos narigudos que luego no sueltan prenda de sí mismos -aunque nada pueden decir de sí mismos porque son sacos podridos y sin vida-. "La maruja", hombre o mujer, vive muchos años; pero podría vivir una eternidad y de nada le serviría. Carece de vida propia, carece de sinceros intereses, lastima con su presencia y se hace despreciar por quienes merecen la pena. Estas aves de carroña vuelan alto y con frecuencia en nuestra geografía; aunque son como palomas incómodas que todo lo erosionan. Sí, como esas palomas que cada día te cuesta más apartar y con las que la mera indiferencia no basta para librarse de ellas.
15.5.06
Investido
Ser oscuridad y saberlo
Saber ser oscuridad
Saber que se sabe
Y mostrar luz para abrir camino hacia ella -hacia la oscuridad-.
Saber ser oscuridad
Saber que se sabe
Y mostrar luz para abrir camino hacia ella -hacia la oscuridad-.
El árbol de la ciencia no puede ser talado. ¿Cuesta tanto entenderlo? Se puede vagar en las tinieblas, pero ese árbol está en ellas -y no se moverá nunca y hacia ningún lugar-.
Saber no supone sufrir. El saber no es sufrimiento. Hay que compartir el saber como saber que se sabe como saber. Sólo desde el saber puede renacer la vida -o su sucedáneo-. Porque el árbol de la vida fue talado para nosotros. O quizás fuimos desarraigados del lugar al que no estábamos destinados. Sólo podemos distinguir entre las cosas -y esas cosas no son el bien o el mal-, sino entre las cosas que merecen ser distinguidas con la distinción de nuestro conocimiento. Y aquí la distinción es prerrogativa, excepción y honor que concedemos a las cosas arrojando claridad sobre ellas y elevándolas sobre lo vulgar. Del bien y el mal ya se cantó la palinodia, fueron superados y lo sabemos pero nos negamos a saber que sabemos ese hecho. Esa indolencia es la que nos individualiza, la que hace de nosotros meros individuos; pero no nos personaliza para nada. La negativa a distinguir nos vuelve mansos y siervos de una ignorancia que nos sume en las cosas; cuando deberíamos elevarnos sobre ellas.
"Mejor no saber", "preferible ignorar", "ojos que no ven..." ¡Me retumban los oídos con esos gritos de feria! De este modo se convierte el conocimiento en un objeto más, en algo que mostrar, en una obscenidad sobre la cual nada puede ser interpretado ni elaborado ni vivido. No se puede tener cultura; sino vivir una cultura, participar en ella, formar parte de ella. Y participar es saber; saber de las cosas comprendiéndolas con todas las implicaciones que se ramifican desde ellas. El saber de la vida y la vida del saber coinciden. Pero el saber es más amplio que el entender, su horizonte abarca más que el conocimiento y su extensión supera los límites de la comunicación -quizás es una comunicación especial-.
[Reflexiones, vaguedades, espectros... pero hacía tiempo que no surgían. Para que estos espectros surjan se necesita la serenidad y la paciencia de quien está dispuesto a escuchar. Para que estas reflexiones broten ha sido necesaria la luz de un arco iris en la oscuridad precioso y amable. No hay un árbol de la vida; pero sí una luz que señala al árbol de la ciencia e impide que nos estrellemos contra él. Sólo ciertas luces ubicadas en un punto del ocaso se convierten en fuente del saber -quizás eso sea amar-]
Zapping de Eduardo Mendoza
El artículo de contraportada que aparece hoy en El País es digno de elogio. Para los que no sabemos en ocasiones expresar nuestra cólera y nuestra indignación en palabras sin resultar hirientes, Eduardo Mendoza ha demostrado ser un portavoz con elegancia y estilo. En su columna expone con claridad, distinción y sensatez lo que muchos sólo sabríamos expresar con el grito. La crítica hecha a ERC y a su actuación en el extinto tripartito destila una honda y serena preocupación por el problema, más allá de ideologías o partidismos.
El final del artículo, esas diez últimas líneas, es el reflejo del hombre actual; esa es la retirada de cada cual a la cama, vencido, derrotado, pero aún alentando por un nuevo día.
Zapping de Eduardo Mendoza: una crítica desde la serenidad.
14.5.06
El sábado por la tarde un psicólogo que acaba de terminar la carrera solicitó mis servicios. Me pidió ser su conejillo de indias para esa prueba que casi todo el mundo conoce. La prueba consiste en conectarte unos electrodos a la muñeca y ver cómo reacciona tu piel ante una serie de diapositivas en la que aparecen imágenes y palabras "normales" e imágenes y palabras no tan normales y que pueden "despertar" tu sensibilidad. Palabras como "comida", "letra", "follar", "puta"; "papel", "sonido", "fuego", "eyaculación"; etc.. pasaban ante mis ojos. También imágenes de todo tipo (muchas de sexo explícito).
Para mi sorpresa, y sorpresa también para el compañero, una palabra hizo que el aparato se volviese loco. Pero no solo el aparato, mi brazo descargó una convulsión cuando vio en la pantalla una palabra determinada. Como pago a mis servicios de rata de laboratorio, le pedí a este psicólogo que me ayudase a vencer esa reacción de rechazo de mi organismo ante esa palabra, que me ayudase a no sentir la tremenda aversión que me produce y a no sentir atracción alguna hacia ella.
"Lo que más me sorprende", dijo, "es que palabras de fuerte carga semántica no hayan producido en ti el más mínimo efecto. Se puede decir que te encuentras desensibilizado o, debería decir, "humanizado¨ en el sentido que esa palabra tiene en nuestro tiempo. Y respecto a la palabra que ha producido tu reacción no hace falta hacer nada especial."
Entonces el chico me dedicó un sermón que, en cierto modo, me alivió -por más que ya lo conociese y lo tenga bien introyectado en la sesera-.
"La palabra "amor" está cargada para ti de viejas concepciones. Así como las palabras que podrían mostrar reacción en alguien de moral puritana en ti no causan efecto alguno, la palabra "amor" produce una extrema repulsa en tu organismo. No es extraño. La repulsión proviene de una concepción fuerte de ese término por tu parte. La has vinculado a una caracterización clásica del hombre y te repele escucharla o leerla en estos tiempos. Lo que debes hacer es asociar esa palabra a lo que realmente significa. Por ejemplo:
Si alguien te ama, te engaña. Si alguien dice que te ama, significa que satisfaces su egoísmo o su autoestima, pero nada más. Si alguien te habla de amor sólo quiere que estés ahí, nada más. "Te amo" no es más que un "¿sigues ahí?" "¿estás ocupado?" Para nada tiene que ver esa palabra con compromiso alguno por parte de quien la profiere. Eso es lo que produce tu alergia, pensar que hay algo de compromiso, entrega, lealtad o vínculo en el amor. Pero conscientemente tú no piensas así... Y dejarás de sentir así. Es una vieja rémora de una educación clásica y represiva. Cuando leas o escuches que te quieren o te aman piensa que habla el egoísmo del individuo y nada más. Es un hálito de la carne que pide ser reconocida, pero una carne que no movería un dedo si te viese agonizar. ¡Al contrario! Mirarían si llevas alguna muela de oro para arrancártela antes de morir. El amor es voracidad, carnicería, vampirismo; autolisis, vivisección, dinero, transacción de células; vómito, impureza, hastío, abstracción. Cuando logres asociar realmente la palabra "amor" a esos otros conceptos, ya no mostrarás rechazo alguno. Sentirás ante el amor lo mismo que ante "vómito", "impureza", "dolor", "vivisección", etc; es decir, nada."
Cuando te retiras a la cama y decides entrar en el mundo de los sueños piensa que todo muere. Te retiras a un lugar y dejas lo que duele, lo que humilla, lo que avergüenza; lo que deteriora, lo que te vuelve pusilánime y lo que te hace sentir miserable y desgraciado. Todo eso, cuando te retiras a dormir, muere; incluso queda como si no hubiera existido. Todo lo que te rodea, el enemigo invisible, está como muerto y muerto. Y si en sueños resonara el eco de lo que mientras duermes está muerto, son solo ecos, ficciones, fantasmas. Ten presente esto último para reír en sueños cuando percibas los ecos. El sueño es el único refugio de la calamidad sin excepciones que representa la realidad. Con esto se ha de imaginar que todo lo que propicie el sueño es benéfico. El whisky, los sedantes, las drogas; la televisión, la hipnosis, el humo... Todo eso capaz de narcotizar los sentidos es ambrosía y no hay que hacerle ascos. Porque esse es percipi, ser es ser percibido, solo es real lo que percibes; y si esas sustancias te ayudan a percibir que los demás sólo son polvo de cadáveres, signifca que realmente son polvo cadavérico.
Duerme y sueña.
Madrugada cruel
Ha sido una madrugada de crueles pesadillas. Esperanzas perdidas, amores no realizados, compañeros olvidados... todo junto, formando un círculo a mi alrededor y estallando en carcajadas. Entonces, al despertar molido, he mirado un viejo cd de datos en el que recogía fragmentos de antiguos diarios. Encontré estas palabras que recogí de una charla con un viejo psiquiatra. Transcribo:
"No debe preocuparte eso de conseguir en la vida todo lo que te propongas. Si no lo consigues, no eres por ello un fracasado. Te contaré un caso, del cual omito nombres y apellidos por razón del secreto profesional, pero es un caso oportuno para lo que comentamos.
De todos los compañeros de la carrera de medicina de mi promoción, había uno que planificó su vida para el éxito. He de decir que obtuvo las mejores calificaciones y que era una de las personas más brillantes que he conocido. Decidió que se casaría, que tendría dos hijos, que abriría una clínica en determinado país europeo; que tendría a su cargo un gran equipo de médicos... En fin, planificó todo para que su vida fuese perfecta. ¿Sabes qué sucedió? Que todos, absolutamente todos sus planes se cumplieron. Una mujer perfecta, guapa, buena madre, inteligente; profesionalmente a la altura de mi compañero... Una clínica privada de las mejores de Europa y con un equipo de médicos que constituyen una auténtica élite... Tuvo dos hijos que llevan camino de ser brillantes figuras de la medicina. Pero a los cuarenta años el tedium vitae hizo mella en mi amigo. Me llamó por teléfono y me dijo que era lamentable que todo se hubiese cumplido tal y como había planificado. Sus esperanzas cumplidas, los fracasos vencidos... ¿y qué? ¿Para qué?
A las tres semanas de recibir yo esa llamada, esta persona se ahorcó. Padeció uno de esos ataques de acedia muy comunes en quienes tienen su vida perfectamente organizada.
Si te cuento esto es para que comprendas que eso de "aprovechar la vida" es muy subjetivo. Y cuando uno es medianamente inteligente -y los psiquiatras y los filósofos, modestia aparte, suelen serlo- lo mejor es detenerse, bajar peldaños, no pensar y vivir al día. Porque una persona inteligente y coherente sólo tiene una salida. Se puede decir que esta persona de la que te he hablado era tremendamente inteligente y coherente. Por eso, no planifiquemos, no intentemos ser "perfectamente felices" y además inteligentes.
Insisto, Mar, hay que bajar peldaños. Yo siempre he hablado de una escalera del saber. En el último peldaño están los filósofos, que miran lo que hay al final de la escalera y que, al verlo, bajan al penúltimo peldaño (nosotros, los psiquiatras). Porque es muy duro ver la nada sin tirarse a ella. Y bajar ese peldaño es la mejor señal de una higiene mental, te lo aseguro."
Sin embargo, una vez releído este texto de viejos diarios, de lo que estoy más convencido es de que aquel hombre que decidió quitarse la vida obró como un héroe de nuestro tiempo (parafraseando el título de la obra de Lermontov). Desde hace mucho tiempo estoy convencido de que el suicidio es dignidad y de que el hombre es por naturaleza indigno.
13.5.06
Mayicomunión.
En un bar cercano se celebraba ahora una comunión. Un gesto más de hipocresía. Los familiares, bien vestidos (algunas invitadas bien desnudas, con escote hasta los pies y a lo Marta Chavarri en lo que a tapacubos se refiere), celebraban una fiesta porque Nuestro Señor Jesucristo había sido recibido por primera vez por una niña. La niña era un ángel y, cosa rara, ha hecho que surja una emoción indescriptible en mí. Pero, ¿los familiares? Han bastado nueve tintos de verano con los que he regado mi alma para recoger en mi disco duro las conversaciones de los invitados. Cuando la niña salió un momento, unos se pusieron a hablar de inversiones, de escándalos filatélicos, de cómo debían joderse los que han sido estafados por no haber tenido ni puta idea de lo que se hacían. Otros (otras) hablaban de cómo follar esta noche de sábado con "Jenry" y con Íñigo, dos compañeros de clase capaces de hallar petróleo donde sólo hay carencias. Otros hablaban y decían: "Pobrecita, qué guapa está, qué pena que con el tiempo se dé cuenta de que todo esto es por los regalos". Y cuando llegó la niña, "¡pero qué guapa estás! ¡Pareces un hada!" "Eres una estrella, vida mía".
¿Qué puedo pensar de esos tubos de mierda cuando se ponían la máscara delante de la niña?
Mientras tenía de fondo la canción instrumental E5150 (pista 4 del cd Mob Rules de Black Sabbath, recomendada para invocar y evocar al príncipe de las tinieblas por si se desea jugar a las cartas con su idea), he navegado por diversos blogs de parejas que mostraban el acto íntimo del "amor" a quienes deseasen mirar con ojos sanos y liberales. Por supuesto, advertían de la necesidad de ser mayor de 18 años y de la posibilidad de que la "sensibilidad" (¿?) pudiese resultar herida. He comprobado que son infinitos y que, además, en muchos de ellos había digresiones, poemas y relatos que merecían algo la pena. Pero en aquellos que eran más explícitos y caseros, cuando veía el sublime y admirable acto del "amor", tenía la misma sensación que al ver fotos de gente deglutiendo los alimentos o culminando el acto de la deglución. Diré más, he experimentado la sensación (o falta de sensación) que puede experimentar un cirujano, un médico o un forense cuando desempeña su profesión: neutralidad y asepsia. Es posible que los grandes torturadores, los médicos, los pensadores y demás gente que se ve obligada a ver explícitamente el contenido del saco corpóreo acabe obteniendo la ataraxia y la imperturbabilidad. Esa imperturbabilidad es la meta de la felicidad: mantener quietud, sosiego y juicio aunque veas una montaña de vísceras a tu alrededor en la hora del desayuno, antes de reemprender las disecciones. Quizás los tiranos y los sabios se igualan en esa serenidad. Luego está ese inmenso stick tártaro de los que vomitan al imaginar la situación de ser "autopsiado" por los sabios... pero son sólo un stick tártaro, sin nada que aliente en esa carne.
La felicidad
La felicidad y la perfección existen. Consisten en tomar una ensalada y un filete con patatas, regado todo con un vino con casera; y de postre una raja de melón. Pero hay que añadir un toque que convierte ese acto en algo feliz y perfecto: imaginar que un gran pepino ha hecho que todo lo humano desaparezca hecho cenizas y sentirte como el único superviviente del género estúpido.
11.5.06
Oye viento... ¿cuánto me queda? Tú lo sabes.
¿Por qué morir cansado?
Muchas veces es el fin.
Las gotas de limón
el vino, el whisky
la tierra en el oído
una caída más
arañazos
arañas
caída
nada
sol
(esta noche
una cruz
crecerá en tu espalda
y te llevará arrastrado sobre la tierra
como el diálogo que no debió ser escuchado
morir
morir
tú tienes el ritmo
y no dejas de llevarme hasta la niebla
para que se derrame toda la savia en estos vómitos
morir cantando
morir verdades
soy la hoja del cuchillo y en su hoja un pobre niño no ha nacido
la baba forma trozos de polvo sobre los pañuelos llenos de tinte
mueristani capulario manicornio
un papel
no es un alma
la cuerda
la blasfemia
el suelo
¿Por qué morir cansado?
Muchas veces es el fin.
Las gotas de limón
el vino, el whisky
la tierra en el oído
una caída más
arañazos
arañas
caída
nada
sol
(esta noche
una cruz
crecerá en tu espalda
y te llevará arrastrado sobre la tierra
como el diálogo que no debió ser escuchado
morir
morir
tú tienes el ritmo
y no dejas de llevarme hasta la niebla
para que se derrame toda la savia en estos vómitos
morir cantando
morir verdades
soy la hoja del cuchillo y en su hoja un pobre niño no ha nacido
la baba forma trozos de polvo sobre los pañuelos llenos de tinte
mueristani capulario manicornio
un papel
no es un alma
la cuerda
la blasfemia
el suelo
9.5.06
Stairway to Heaven
There's a lady who's sure all that glitters is gold
And she's buying a stairway to heaven.
When she gets there she knows, if the stores are all closed
With a word she can get what she came for.
Ooh, ooh, and she's buying a stairway to heaven.
There's a sign on the wall but she wants to be sure
'Cause you know sometimes words have two meanings.
In a tree by the brook, there's a songbird who sings,
Sometimes all of our thoughts are misgiven.
Ooh, it makes me wonder,
Ooh, it makes me wonder.
There's a feeling I get when I look to the west,
And my spirit is crying for leaving.
In my thoughts I have seen rings of smoke through the trees,
And the voices of those who stand looking.
Ooh, it makes me wonder,
Ooh, it really makes me wonder.
And it's whispered that soon if we all call the tune
Then the piper will lead us to reason.
And a new day will dawn for those who stand long
And the forests will echo with laughter.
If there's a bustle in your hedgerow, don't be alarmed now,
It's just a spring clean for the May queen.
Yes, there are two paths you can go by, but in the long run
There's still time to change the road you're on.
And it makes me wonder.
Your head is humming and it won't go, in case you don't know,
The piper's calling you to join him,
Dear lady, can you hear the wind blow, and did you know
Your stairway lies on the whispering wind.
And as we wind on down the road
Our shadows taller than our soul.
There walks a lady we all know
Who shines white light and wants to show
How everything still turns to gold.
And if you listen very hard
The tune will come to you at last.
When all are one and one is all
To be a rock and not to roll.
And she's buying a stairway to heaven.
Es un placer escuchar esta canción sobre Caballitos de Cartón.
There's a lady who's sure all that glitters is gold
And she's buying a stairway to heaven.
When she gets there she knows, if the stores are all closed
With a word she can get what she came for.
Ooh, ooh, and she's buying a stairway to heaven.
There's a sign on the wall but she wants to be sure
'Cause you know sometimes words have two meanings.
In a tree by the brook, there's a songbird who sings,
Sometimes all of our thoughts are misgiven.
Ooh, it makes me wonder,
Ooh, it makes me wonder.
There's a feeling I get when I look to the west,
And my spirit is crying for leaving.
In my thoughts I have seen rings of smoke through the trees,
And the voices of those who stand looking.
Ooh, it makes me wonder,
Ooh, it really makes me wonder.
And it's whispered that soon if we all call the tune
Then the piper will lead us to reason.
And a new day will dawn for those who stand long
And the forests will echo with laughter.
If there's a bustle in your hedgerow, don't be alarmed now,
It's just a spring clean for the May queen.
Yes, there are two paths you can go by, but in the long run
There's still time to change the road you're on.
And it makes me wonder.
Your head is humming and it won't go, in case you don't know,
The piper's calling you to join him,
Dear lady, can you hear the wind blow, and did you know
Your stairway lies on the whispering wind.
And as we wind on down the road
Our shadows taller than our soul.
There walks a lady we all know
Who shines white light and wants to show
How everything still turns to gold.
And if you listen very hard
The tune will come to you at last.
When all are one and one is all
To be a rock and not to roll.
And she's buying a stairway to heaven.
Es un placer escuchar esta canción sobre Caballitos de Cartón.
8.5.06
Cliché
No puedo concebir que la gente conciba inconcebiblemente concepciones inconcebibles. Concibo que se puedan concebir concepciones más o menos concebibles; pero ¿inconcebibles como lo que no puede ser concebido bajo ningún concepto concebible que conciba lo concebido como por concebir sin concepto alguno que lo conciba? ¡Eso no logro concebirlo bajo concepción ninguna! ¿Cómo se puede concebir tal concepto bajo ningún concepto concebible? Sencillamente, ¡inconcebible!
7.5.06
Reflexión
No... No soy un vampiro... Aún no soy un vampiro. Porque me he detenido ante un espejo y su reflejo me ha hecho sentir y me he sentido bien. Así que no debo ser un vampiro al uso; o quizás he dejado de ser vampiro por falta de uso. Mis colmillos, es cierto, ya no son el colmo del goce ajeno; aunque mi mirada aún refleja la pasión por un cuello que se ofrezca a la luz de la Luna.
En fin, me pongo el traje, la dentadura postiza, gomina en la calva y me lanzo por la ventana a conseguir alimento. Ya que mis artes de seducción están a la baja, entonaré una vieja canción de amor y veremos qué pasa.
Cuando salga la luna
cuando salga voy a verte
no te quiero ver a oscuras
y sin luz para quererte.
Cuando salga la luna
cuando salga ponte alegre
ese traje que me gusta
que por mí te pones siempre.
No quiero que por las noches
te asomes a la ventana
que luces como una estrella
y los luceros te llaman.
Me dice la madrugada
que está llorando la luna
de ver cuándo llega el alba
que viene el sol y que alumbra.
Cuando salga la luna
cuando salga voy a verte
no te quiero ver a oscuras
y sin luz para quererte.
Cuando salga la luna
cuando salga ponte alegre
ese traje que me gusta
que por mí te pones siempre.
Si vas a bañarte al río
le tengo celos al agua
que llega hasta tus oídos
y no sé lo que te habla.
Que corto se me hace el tiempo
que me tienes abrazado
quisiera ser como el viento
que sopla siempre a tu lado.
Cuando salga la luna
cuando salga voy a verte
no te quiero ver a oscuras
y sin luz para quererte.
Cuando salga la luna
cuando salga ponte alegre
ese traje que me gusta
que por mí te pones siempre.
Ñam
cuando salga voy a verte
no te quiero ver a oscuras
y sin luz para quererte.
Cuando salga la luna
cuando salga ponte alegre
ese traje que me gusta
que por mí te pones siempre.
No quiero que por las noches
te asomes a la ventana
que luces como una estrella
y los luceros te llaman.
Me dice la madrugada
que está llorando la luna
de ver cuándo llega el alba
que viene el sol y que alumbra.
Cuando salga la luna
cuando salga voy a verte
no te quiero ver a oscuras
y sin luz para quererte.
Cuando salga la luna
cuando salga ponte alegre
ese traje que me gusta
que por mí te pones siempre.
Si vas a bañarte al río
le tengo celos al agua
que llega hasta tus oídos
y no sé lo que te habla.
Que corto se me hace el tiempo
que me tienes abrazado
quisiera ser como el viento
que sopla siempre a tu lado.
Cuando salga la luna
cuando salga voy a verte
no te quiero ver a oscuras
y sin luz para quererte.
Cuando salga la luna
cuando salga ponte alegre
ese traje que me gusta
que por mí te pones siempre.
Ñam
Me lo cuento a mí mismo para convencerme
No se debería de anticipar más de lo necesario; y esa necesidad la marca la lentitud o la rapidez de los hechos. Ese ritmo se intuye si se sabe escuchar. ¿A cuento de qué anticipar encuentros en castillos, o en la orilla del Mediterráneo o en las olas de otro mar? Es la precipitación y el capricho -que no el gusto- de no querer saber lo que nos encabrita y dispara hacia callejones sin salida. Con el lema de que "hay que arriesgar", los berenjenales se convierten en nuestra autopista. Se oye decir "¡adelante!", "¡no pierdes nada!"... Y al final aquí estás, compuesto y descompuesto, sin nadie y sin nada. Pero es aquí donde mejor se aprende a escuchar, en el silencio; y se aprende a rezar y a hacer promesas, incluso se decide pactar con lo más honesto y digno que aún no ha sido alterado en el interior. Y caen todas las espadas de Damocles a una: el sexo, la compañía que meramente asiente, el elogio fácil; el simple "estar ahí" sin compromiso, la amistad como anuncio de hora punta. Pero ninguna espada te puede atravesar; porque el miedo anticipatorio te impidió ver que la meta no estaba comprometida por ninguna de esas espadas. Es decir, nada se ha perdido. Tan solo se ha impuesto una lección que no habría que olvidar: nadie más que uno mismo puede quererse. Todo lo demás no existe. Y si crees que algo más existe, está ahí para hacerte daño, para hundirte con ese cáncer contra el cual aún no hay remedio: la esperanza. Y hay muchísimos alimentos cancerígenos que la contienen: el amor, la admiración, la compañía... Incluso el diálogo es cancerígeno. Y no hay que confundir todo eso con la "necesidad". Sólo hay cuatro necesidades universales: dormir, comer, beber y expulsar los efectos de los anteriores verbos. Todo lo demás produce cáncer. Amén.
6.5.06
Hace unos momentos atravesé un instante de eternidad.
Nada de lo que hasta entonces había sucedido permanecía ya. Ni como recuerdo, ni como vivencia ni como experiencia. Antes de llegar a ese punto pensaba en mis miedos y en mis esperanzas y, entonces, todo se condensó en un punto. Ninguna preocupación, nada, absoluta y pura vivencia de la nada. Creo que eso es lo que buscan en el budismo como consecuencia de demasiados sufrimientos.
En mi caso todo se ha sumido en un punto en el que la voluntad se extinguía del todo. Lo más notorio es que ni la idea de una vida perdida ni la idea de la muerte imponían ninguna emoción. Todo era natural, puro, nada.
Pensaba en mi ciudad favorita, París, en mi músico favorito... Después me vi al día siguiente tal y como me veo ahora, pero con un evento más disfrutado, con una descarga más de neurotransmisores liberada. ¿Y qué? Entonces sobrevino el apagón. Y nada, ningún compromiso, ninguna promesa, ningún dolor; nada.
Quiero registrar ese punto como una cruz invisible, como un sudario convertido en amigable placenta, como una dentellada de polvo.
Hace unos momentos atravesé un instante de eternidad.
El porqué
Hace mucho tiempo, en una galaxia muy lejana, el "porqué" era mi pregunta favorita. Hasta que un día, leyendo ¿Qué es metafísica? de Heidegger me topé con la que consideré en su momento la pregunta más absurda y tonta del mundo: ¿Por qué el ser y no más bien la nada? Cuando me enseñaron a entender esa pregunta (y he de decir que los profesores que me la hicieron entender permanecen en mi recuerdo como baluartes contra todas las adversidades) comprendí que era el único "porqué" digno del hombre dotado de la sagrada facultad de pensar. Todos los demás "porqués" son subsumidos por el de esa pregunta radical y aparentemente inocente o retórica.
Hoy me han hecho pensar jubilosamente en esa pregunta.
5.5.06
Bobería, bobería.
Olvidar es morir. Recordar es estar muerto. Sin olvidos ni recuerdos tan solo soy un lienzo de trazos retorcidos al que arrugan los pecados cometidos. Y todos ellos, todos, se resumen en el inmortal pecado de no haber vivido.
Cuando se detenga el movimiento y el tiempo pinte una naturaleza muerta yo no seré yo. Y el no ser no es. (Y yo siempre me he fiado de Parménides).
4.5.06
El Temblor (José Ángel Valente)
El Temblor
La lluvia
como una lengua de prensiles musgos
parece recorrerme, buscarme la cerviz, bajar,
lamer el eje vertical,
contar el número de vértebras que me separan
de tu cuerpo ausente.
Busco ahora despacio con mi lengua
la demorada huella de tu lengua
hundida en mis salivas.
Bebo, te bebo
en las mansiones líquidas
del paladar
y en la humedad radiante de tus ingles,
mientras tu propia lengua me recorre
y baja,
retráctil y prensil, como la lengua
oscura de la lluvia.
La raíz del temblor llena tu boca,
tiembla, se vierte en ti
y canta germinal en tu garganta.
La lluvia
como una lengua de prensiles musgos
parece recorrerme, buscarme la cerviz, bajar,
lamer el eje vertical,
contar el número de vértebras que me separan
de tu cuerpo ausente.
Busco ahora despacio con mi lengua
la demorada huella de tu lengua
hundida en mis salivas.
Bebo, te bebo
en las mansiones líquidas
del paladar
y en la humedad radiante de tus ingles,
mientras tu propia lengua me recorre
y baja,
retráctil y prensil, como la lengua
oscura de la lluvia.
La raíz del temblor llena tu boca,
tiembla, se vierte en ti
y canta germinal en tu garganta.
2.5.06
Texto de José Ángel Valente
PRIMER ESCRITOR: Tenemos que hacer la crítica de nuestro compañero. Pero antes quiero hacerme la autocrítica.
EL SECRETARIO: Háztela (El primer escritor se hace la autocrítica con escaso derrame seminal)
EL SECRETARIO: Vale.
PRIMER ESCRITOR: (Repuesto) No hemos leído las obras de nuestro compañero, pero nos parecen negativas, destructivas, seductivas y generativas. Y esto es lo peor.
SEGUNDO ESCRITOR: Estoy en todo de acuerdo. (Se hace la autocrítica con éxito más visible)
TERCER ESCRITOR: Los personajes de que habla nuestro compañero no existen más que en su obra. ¿Alguien los ha visto? Nadie los ha visto. ( Se hace la autocrítica con gimoteos patrióticos intermitentes.)
CUARTO ESCRITOR: Dudo. Hoy las cosas se ven así; mañana pueden verse de otro modo. Permitidme que no me haga la autocrítica en razón de mi edad.
EL SECRETARIO: Tiene la palabra el criticado.
(El criticado habla con palabras que nadie comprende.La Asamblea se hace la autocrítica con frenesí. La sesión se levanta.)
EL SECRETARIO: Háztela (El primer escritor se hace la autocrítica con escaso derrame seminal)
EL SECRETARIO: Vale.
PRIMER ESCRITOR: (Repuesto) No hemos leído las obras de nuestro compañero, pero nos parecen negativas, destructivas, seductivas y generativas. Y esto es lo peor.
SEGUNDO ESCRITOR: Estoy en todo de acuerdo. (Se hace la autocrítica con éxito más visible)
TERCER ESCRITOR: Los personajes de que habla nuestro compañero no existen más que en su obra. ¿Alguien los ha visto? Nadie los ha visto. ( Se hace la autocrítica con gimoteos patrióticos intermitentes.)
CUARTO ESCRITOR: Dudo. Hoy las cosas se ven así; mañana pueden verse de otro modo. Permitidme que no me haga la autocrítica en razón de mi edad.
EL SECRETARIO: Tiene la palabra el criticado.
(El criticado habla con palabras que nadie comprende.La Asamblea se hace la autocrítica con frenesí. La sesión se levanta.)
El método aversivo
En Antena 3 se hablaba de la dependencia afectiva y de cómo superarla. Un psicólogo, José Manuel Aguilar, hablaba del método aversivo para lograr el "desenganche". Se trata de asociar los momentos gozados con quien no logramos abandonar y aquello que provoca en nosotros el más terrible rechazo. Demasiado fácil a mi juicio. Es un método que no puede funcionar con aquellos a quienes nada les produce rechazo; aunque siempre hay algo en nosotros que destaca en lo que a aversiones se refiere. Quizás sólo hay que asociar los buenos momentos a aquellos que los desenmascaran contundentemente. De este modo se logra, no la aversión, sino la higiénica indiferencia -un sentimiento más allá del amor y del odio, y muy diferente al desprecio-. 

Con Gélida Beatitud [Verdades Iniciales]
Escucho bramar el oscuro gemido
Rompiendo entre las olas
Entre las horas
Sin tiempo alrededor
Un tiempo que no fue, borrado, silencia los gritos
Nadie acude al sacrificio
Algunos reniegan hasta del ocaso
Muchos resucitan sin haber muerto
Algunos deambulan más allá del bien y del mal
La nada se agazapa en sueños
Algunos se levantan para caer
Pero todos terminan cayendo más bajo
En toda ley la gravedad del vacío es plena
Reina y rey es el vacío
Sin tiempo, sin ningún tiempo alrededor
Otros se piensan sin sentido
Ni tiempo, sin ni siquiera tiempo
Algunos duermen y piensan despertar a tiempo
Fingen todos y durmiendo y pensando
Resisten las mentiras del mundo
Imaginan resistir y fingen imaginar
A través del cadalso del desprecio
Y nada mantiene un recuerdo
Es vano mantener una sola esperanza
Grande solo es la vanidad
Ocaso cualquier amanecida
Ira torna toda paciencia
Silencio flota sobre cada lágrima
Tormento es el pago que exige la justicia
Aire es todo, solo aire, aire.
Del libro Sarcófagos de honestidad de Alejandro Cimas Zayas
Rompiendo entre las olas
Entre las horas
Sin tiempo alrededor
Un tiempo que no fue, borrado, silencia los gritos
Nadie acude al sacrificio
Algunos reniegan hasta del ocaso
Muchos resucitan sin haber muerto
Algunos deambulan más allá del bien y del mal
La nada se agazapa en sueños
Algunos se levantan para caer
Pero todos terminan cayendo más bajo
En toda ley la gravedad del vacío es plena
Reina y rey es el vacío
Sin tiempo, sin ningún tiempo alrededor
Otros se piensan sin sentido
Ni tiempo, sin ni siquiera tiempo
Algunos duermen y piensan despertar a tiempo
Fingen todos y durmiendo y pensando
Resisten las mentiras del mundo
Imaginan resistir y fingen imaginar
A través del cadalso del desprecio
Y nada mantiene un recuerdo
Es vano mantener una sola esperanza
Grande solo es la vanidad
Ocaso cualquier amanecida
Ira torna toda paciencia
Silencio flota sobre cada lágrima
Tormento es el pago que exige la justicia
Aire es todo, solo aire, aire.
Del libro Sarcófagos de honestidad de Alejandro Cimas Zayas





















