Investido
Ser oscuridad y saberlo
Saber ser oscuridad
Saber que se sabe
Y mostrar luz para abrir camino hacia ella -hacia la oscuridad-.
Saber ser oscuridad
Saber que se sabe
Y mostrar luz para abrir camino hacia ella -hacia la oscuridad-.
El árbol de la ciencia no puede ser talado. ¿Cuesta tanto entenderlo? Se puede vagar en las tinieblas, pero ese árbol está en ellas -y no se moverá nunca y hacia ningún lugar-.
Saber no supone sufrir. El saber no es sufrimiento. Hay que compartir el saber como saber que se sabe como saber. Sólo desde el saber puede renacer la vida -o su sucedáneo-. Porque el árbol de la vida fue talado para nosotros. O quizás fuimos desarraigados del lugar al que no estábamos destinados. Sólo podemos distinguir entre las cosas -y esas cosas no son el bien o el mal-, sino entre las cosas que merecen ser distinguidas con la distinción de nuestro conocimiento. Y aquí la distinción es prerrogativa, excepción y honor que concedemos a las cosas arrojando claridad sobre ellas y elevándolas sobre lo vulgar. Del bien y el mal ya se cantó la palinodia, fueron superados y lo sabemos pero nos negamos a saber que sabemos ese hecho. Esa indolencia es la que nos individualiza, la que hace de nosotros meros individuos; pero no nos personaliza para nada. La negativa a distinguir nos vuelve mansos y siervos de una ignorancia que nos sume en las cosas; cuando deberíamos elevarnos sobre ellas.
"Mejor no saber", "preferible ignorar", "ojos que no ven..." ¡Me retumban los oídos con esos gritos de feria! De este modo se convierte el conocimiento en un objeto más, en algo que mostrar, en una obscenidad sobre la cual nada puede ser interpretado ni elaborado ni vivido. No se puede tener cultura; sino vivir una cultura, participar en ella, formar parte de ella. Y participar es saber; saber de las cosas comprendiéndolas con todas las implicaciones que se ramifican desde ellas. El saber de la vida y la vida del saber coinciden. Pero el saber es más amplio que el entender, su horizonte abarca más que el conocimiento y su extensión supera los límites de la comunicación -quizás es una comunicación especial-.
[Reflexiones, vaguedades, espectros... pero hacía tiempo que no surgían. Para que estos espectros surjan se necesita la serenidad y la paciencia de quien está dispuesto a escuchar. Para que estas reflexiones broten ha sido necesaria la luz de un arco iris en la oscuridad precioso y amable. No hay un árbol de la vida; pero sí una luz que señala al árbol de la ciencia e impide que nos estrellemos contra él. Sólo ciertas luces ubicadas en un punto del ocaso se convierten en fuente del saber -quizás eso sea amar-]

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