La maruha.
En la contraportada de esa revista de arte y ensayo que es Qué se habla de una de las causas de longevidad en el español, además de la típica dieta mediterránea: el rajar por los codos. Basándose en declaraciones del doctor Rojas Marcos, se afirma que el largar y largar es algo que repercute en la buena vida del españolito medio.
No carece de razón tal afirmación. Así como la envidia es el pecado capital de los españoles; su deporte nacional es el blablablá y, especialmente, una de sus formas: el marujeo y el cotilleo.
Pocos echarán de menos al típico o a la típica que te llama a diario o que husmea con el gancho de su hocico en tu vida para satisfacer su curiosidad insana. No le importa a "la maruja" lo que te suceda, sólo quiere llenar un poco la vacía bolsa de su vida con la vida de los demás. Por eso hurga por teléfono, por móvil, por mail; por todos los medios posibles para poder tener un poco de oxígeno en su claustrofóbica vida. Muchos ceden ante la impertinente insistencia de estos animales por compasión, por caridad y comprensión. Saben que quien practica el husmeo es porque necesita airear una vida momificada y estéril; pero llega el momento en que se llega a la conclusión de que la compasión es un pecado que se paga caro. El que ofrece su trasero al cotilleo recibirá mal pago por ello. "La maruja" sólo engendra descrédito, mala reputación y se alimenta de la maledicencia y la difamación. Y supone una tremenda falta de pudor y respeto mostrar la vida privada a esos narigudos que luego no sueltan prenda de sí mismos -aunque nada pueden decir de sí mismos porque son sacos podridos y sin vida-. "La maruja", hombre o mujer, vive muchos años; pero podría vivir una eternidad y de nada le serviría. Carece de vida propia, carece de sinceros intereses, lastima con su presencia y se hace despreciar por quienes merecen la pena. Estas aves de carroña vuelan alto y con frecuencia en nuestra geografía; aunque son como palomas incómodas que todo lo erosionan. Sí, como esas palomas que cada día te cuesta más apartar y con las que la mera indiferencia no basta para librarse de ellas.

1 comentarios:
Las marujas lo son porque han perdido la capacidad de agradar sin necesidad de pedirlo.
Publicar un comentario
Suscribirse a Enviar comentarios [Atom]
<< Inicio