Madrugada cruel
Ha sido una madrugada de crueles pesadillas. Esperanzas perdidas, amores no realizados, compañeros olvidados... todo junto, formando un círculo a mi alrededor y estallando en carcajadas. Entonces, al despertar molido, he mirado un viejo cd de datos en el que recogía fragmentos de antiguos diarios. Encontré estas palabras que recogí de una charla con un viejo psiquiatra. Transcribo:
"No debe preocuparte eso de conseguir en la vida todo lo que te propongas. Si no lo consigues, no eres por ello un fracasado. Te contaré un caso, del cual omito nombres y apellidos por razón del secreto profesional, pero es un caso oportuno para lo que comentamos.
De todos los compañeros de la carrera de medicina de mi promoción, había uno que planificó su vida para el éxito. He de decir que obtuvo las mejores calificaciones y que era una de las personas más brillantes que he conocido. Decidió que se casaría, que tendría dos hijos, que abriría una clínica en determinado país europeo; que tendría a su cargo un gran equipo de médicos... En fin, planificó todo para que su vida fuese perfecta. ¿Sabes qué sucedió? Que todos, absolutamente todos sus planes se cumplieron. Una mujer perfecta, guapa, buena madre, inteligente; profesionalmente a la altura de mi compañero... Una clínica privada de las mejores de Europa y con un equipo de médicos que constituyen una auténtica élite... Tuvo dos hijos que llevan camino de ser brillantes figuras de la medicina. Pero a los cuarenta años el tedium vitae hizo mella en mi amigo. Me llamó por teléfono y me dijo que era lamentable que todo se hubiese cumplido tal y como había planificado. Sus esperanzas cumplidas, los fracasos vencidos... ¿y qué? ¿Para qué?
A las tres semanas de recibir yo esa llamada, esta persona se ahorcó. Padeció uno de esos ataques de acedia muy comunes en quienes tienen su vida perfectamente organizada.
Si te cuento esto es para que comprendas que eso de "aprovechar la vida" es muy subjetivo. Y cuando uno es medianamente inteligente -y los psiquiatras y los filósofos, modestia aparte, suelen serlo- lo mejor es detenerse, bajar peldaños, no pensar y vivir al día. Porque una persona inteligente y coherente sólo tiene una salida. Se puede decir que esta persona de la que te he hablado era tremendamente inteligente y coherente. Por eso, no planifiquemos, no intentemos ser "perfectamente felices" y además inteligentes.
Insisto, Mar, hay que bajar peldaños. Yo siempre he hablado de una escalera del saber. En el último peldaño están los filósofos, que miran lo que hay al final de la escalera y que, al verlo, bajan al penúltimo peldaño (nosotros, los psiquiatras). Porque es muy duro ver la nada sin tirarse a ella. Y bajar ese peldaño es la mejor señal de una higiene mental, te lo aseguro."
Sin embargo, una vez releído este texto de viejos diarios, de lo que estoy más convencido es de que aquel hombre que decidió quitarse la vida obró como un héroe de nuestro tiempo (parafraseando el título de la obra de Lermontov). Desde hace mucho tiempo estoy convencido de que el suicidio es dignidad y de que el hombre es por naturaleza indigno.

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