Una sonrisa
Siempre que yo no pueda sonreír ante una adversidad estaré perdido y sufriré.
Cuando me falta la ironía no tengo nada que hacer. Me convierto en víctima que ignora que lo es cuando pierdo la sonrisa. Sin la sonrisa, la motive lo que la motive, soy vulnerable.
Al pensar que hay cosas serias caigo en el error y abro mis puertas al dolor.
¿Por qué olvido cada vez más a menudo que todo es risible e ironizable? No me gustaría volverme serio hasta el punto de olvidar así; pero si es inevitable, ¿qué le voy a hacer?
Cuando la ironía cese, este Quijote habrá vuelto a casa y cerrará capítulo.
No le voy a dar más vueltas a las cosas. Arrancaré, si puedo, una sonrisa antes de dormir. No tengo más que encender la radio y escuchar las noticias para reír. Esto no quiere decir que las sonrisas hayan de nacer de sentimientos positivos. Es posible que las sonrisas más genuinas nazcan de sentimientos negativos ante las cosas que se nos presentan.
Así que esta noche me reiré de algo. Por ejemplo, me reiré de que la gente crea que tiene un solo átomo de intimidad. Me sonreiré de que muchos piensen que merecen ser respetados. Una mueca alegre iluminará mi rostro al ver cómo los demás se creen algo, ¡e incluso alguien! Y me sentiré feliz porque no hacen falta ni palabras para demostrar que el ser humano carece de intimidad, de respeto y de esencia alguna que lo hagan valioso.
Buenas noches :)

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