Como todos los hombres a su edad cuando no son extraordinarios...
El hombre bueno y el hombre malo: ¿dos hombres o uno solo? Me pregunto cuándo aprenderemos todos a ver a ambos en un mismo cuerpo -e incluso en un mismo corazón y en una misma mente.
Porque en todos los inicios que son grandes hay un gran corazón, un enorme hombre bueno.
Porque en todos los finales que son grandes hay un cruel corazón, un profundo hombre malo.
Y hablan y hablan diciendo: "Se volvió malo". "Enfermó". "Nos engañamos, era una mala persona". "Era un gran hombre, pero las circunstancias..." "Realmente era bueno". "Realmente era malo".
Los más despiertos, aquellos a quienes en ocasiones tachamos de fríos o insensibles, dan los mejores consejos: "Antes de conocer a alguien, la foto, la dirección, sus datos, su historia... Antes de quedar con ningún desconocido, los datos que nos permitan llevarle al cadalso". Y son estos quienes mejor nos quieren, porque ven al hombre como la transacción comercial y afectiva que es; sin nada más. Ven a un número que puede sintonizar durante segundos antes de que se esfume en la estela numeraria del infinito.
Un hombre bueno, "te quiero"; un hombre malo, "te odio", "te desprecio", (sin palabras, silencio). Así vamos oponiendo hombres, mujeres y niños.
El bueno y el malo, Jeckyll y Hyde, el niño celestial y el niño poseído.
El día que veamos dos en uno, tres en uno, ¡mil en uno!... Ese día todo será puesto en tela de juicio en la vida de cada uno; y cada historia personal será una tela de araña en la que se correrá el riesgo de ser devorado. La araña es la verdad.

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