Fragmento
Si a la pregunta ¿Cuál ha sido el momento más importante de tu vida? responden El nacimiento de mi hijo... ¡Huye de semejante bicho!
Es un enfermo de falsa transcendencia el que así responde; es decir: un enfermo por excelencia que sólo goza enfermando a los demás con su podrido aliento.
Así responde el envenenado incapaz de soltar de un modo honroso su veneno, el muerto en vida, el envidioso y el lascivo.
Quien así responde ha dado poco en su vida y, lo que ha dado, lo ha dado en escasa proporción de piernas para abajo... En lo demás permanece castrado y puro como un monstruo.
Aquél que pone sus complacencias en la azarosa fabricación de una cría no es de fiar y todo lo que profiere carece de veracidad y de ilusión: su ilusión es una zanahoria que enarbola sobre los hocicos del hijo.
Si el momento más importante, el más feliz y el más inolvidable es aquel en que se ha duplicado un saco de bacterias engreídas... sólo cabe fumigar el falso orgullo, montarlo en el coche más rápido y precipitarlo contra el obstáculo más capaz de reventar los sesos de toda la progenie.

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