3.6.06

Provocando... pro pro... provocando

Hoy han calificado esta selva como "aislado muladar posesión de un aburrido." El dardo ha sido lanzado por un capitán de cayuco que pasaba por mis costas -y a mi costa-. (Por cierto, en Cuba "cayuco" es una persona de cabeza grande, o sea, cabezón; así que se puede decir que el dardo fue lanzado por un cayuco desde un cayuco).
Veamos:
-Por lo visto hay quien hace turismo por los muladares y eso le reconforta.
-No es extraño ese tipo de turismo en quienes, para poder viajar a lugares exóticos sin salir de la península, la están fragmentando a golpes de estatuto -sirva aquí también la expresión "golpes de estado de baja intensidad"- para hacer de ella una confederación de muladares.
-Si la calificación hubiese venido de algún usuario de Libertad Digital, ¡ni me lo pensaría!: suprimiría este blog. Pero viniendo de un hacendado que profesa la doctrina de un "sistema de organización social y económico basado en la propiedad y administración colectiva o estatal de los medios de producción y en la regulación por el Estado de las actividades económicas y sociales, y la distribución de los bienes", y resultando que tal doctrina ha quedado en agua de borrajas y de alcantarilla en sus representantes, la calificación me parece una soberana tontería. Y que me perdonen el argumento ad hominem; pero ciertos representantes ya sólo gargarizan tonterías.
-Hay un estiércol que abona y hace fértil aquello sobre lo que se deposita; como hay un talante que pudre aquello sobre lo que se orienta.
-Hay otra denominación para los términos "derecho" e "izquierdo", a saber, "diestro" y "siniestro". Lo diestro, según el diccionario, es hábil, experto, sagaz; prevenido, avisado para manejar los negocios sin detenerse en dificultades; favorable, benigno y venturoso (también el que sabe jugar la espada o las armas). Lo siniestro, según el diccionario, es avieso, malintencionado, funesto; aciago, inclinado a lo malo; resabio, vicio o dañada costumbre que tiene el hombre o la bestia. La calificación de alguien que milita en lo siniestro, y en esto sigo el diccionario, por un oído me entra y por otro me sale.
-El que percibe aburrimiento en otros es porque se puede permitir un ocio aún mayor para poder juzgar el ocio o el tedio de los demás. Pero, claro, cuando no hay nada social con lo que utilizar bien o mal el tiempo -ya que la sociedad se ha distribuido en feudos que se pertrechan para una próxima conflagración-, si algo sobra es tiempo.
-Si esta selva es un almacén de basura, no hay nada que temer. Siempre que no se metan en huelga, los recogedores vendrán a su debido tiempo y la vaciarán donde corresponda (seguramente en los páramos de Ferraz Vaciaspaín).
Desde este muladar, para el cayuco cabezudo (valga la redundancia), un cordial saludo.

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