Plaqueta perdida
Una... y otra... y otra... y otra
Al final una tiene que ser la que te vacíe... del todo. ¿Para esto se vino? Mire usted, aquí no vinimos para nada; no vinimos a servir a ningún propósito. Y lo que me sigue abatiendo... lo que me hace preguntarme cuál será el límite de mi resistencia... es no tener respuesta a por qué, ya no habiendo nada y no pudiendo con certeza soportar lo que no merece ser soportado, algo instintivo no se dispara de un modo puro, neutro, limpio; como una línea recta, o como un círculo, y mueve nuestros músculos, nuestros nervios, nuestra sangre; todo nuestro cuerpo a ese acto que es el único que la naturaleza pide.

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